lunes, 11 de agosto de 2014

DINO CAMPANA





LA QUIMERA


No sé si entre rocas tu pálido
Rostro se me apareció, o sonrisa
De lejanías ignoradas
Fuiste, inclinada la ebúrnea
Frente fulgente, oh joven
Hermana de la Gioconda:
Oh de las primaveras
Apagadas por tus míticas palideces
Oh Reina, oh Reina adolescente:
Mas por tu ignoto poema
De voluptuosidad y dolor
Música muchacha exangüe,
Marcado con una línea de sangre
En el círculo de los labios sinuosos,
Reina de la melodía:
Mas por la virgen cabeza
Reclinada, yo, poeta nocturno
Velé las vívidas estrellas en los piélagos del cielo,
Yo por tu dulce misterio
Yo por tu devenir taciturno.
No sé si la pálida llama
De los cabellos fue el vivo
Signo de su palidez,
No sé si fue un dulce vapor,
Dulce sobre mi dolor,
Sonrisa de un rostro nocturno:
Miro las blancas rocas, los mudos manantiales de los vientos
Y la inmovilidad de los firmamentos
Y los henchidos arroyos que van llorando
Y las sombras del trabajo humano encorvadas allá en las gélidas colinas
Y aún por tiernos cielos lejanas y claras sombras fluyentes
Y aún te llamo, te llamo Quimera.


                                                                 Trad. Carlos Vitale



ELVIRA ORPHÉE





Elvira Orphée, de La última conquista del Angel, 1977.



CAPITULO 1: CEREMONIA


El petardo estalló en la Plaza de Mayo y nosotros encontramos a los culpables en menos que se dice Santo Pilato te ato la cola y no te desato. ¡Compadritos!
El sol en la Sección Especial es medio ciego. Pero en algunos puntos de la ciudad el crepúsculo estaba flameando como polvareda del Chacho en los Colorados. Y de ahí venían los del petardo, de ese atardecer a nuestras piezas ciegas. También venía de afuera el oficial Winkel, todavía bañado de poniente, con un río de luz derramándosele por el lomo largo y los cabellos rojizos. Nos habló así:

—Cumplir con su deber cualquiera cumple. A la gloria y al ascenso no hay sólo que buscarlos, hay que encontrarlos. Están permitidos todos los métodos para perfeccionar a la mejor del mundo. Semáforo verde… /Textos/Orphee.


Elvira Orphée(San Miguel de Tucumán1930).Escritora argentina. 
Se estableció en Buenos Aires a fines de la década del 40. Estuvo 
casada con el pintor Miguel Ocampo, padre de sus tres hijas, a 
quien acompañó como diplomático a Roma donde trabó amistad 
con Alberto Moravia, Italo Calvino y Elsa Morante. Regresó a Argen
tina y luego a París donde en 1961 fue consejera de literatura latinoamericana para la editorial Gallimard.