jueves, 7 de agosto de 2014

ROBIN ROBERTSON





A MIS HIJAS, QUE DUERMEN


Entre árboles que no puedo nombrar
llenos de pájaros que no distingo

veo a mis hijas crecer lejos de mí;
y el corazón está descoyuntado.

¿No hay tiempo ya, no puedo aprender todas
las palabras de amor mientras aún duermen?


                                   Trad. Aurelio Asiain





EXPUESTO


La lluvia, dijiste, es el silencio con el volumen alto.
Hace varios días que ha estado lloviendo.
Incluso cuando para
queda aún el sonido
del agua de lluvia, trabajando
para hallar un camino bajo tierra.

Yacemos en un abrazo triste: estas
dos valvas que intentan ser un todo, empujando
esta grieta en la estática,
en el sonido blanco
de la lluvia cayendo
todo el día y toda la noche entoldada.

El silencio es la lluvia con el volumen bajo,
y yo ahora contemplo la vista despejada
de algo que se quedó fuera del horizonte:
una vida, colgada allí —
encogida, empapada,
irreconociblemente mía.



                                   Trad. Ernesto Hernández Busto


Robin Robertson