lunes, 21 de julio de 2014

CECILIA PAVÓN



                 Foto: Timo Berger


Ciudad


el otoño desciende sobre el caos
(quizás emerge desde el centro de la tierra)
arroja un aire tibio sobre cúpulas como cárceles
y edificios como cajas de cartón.
quisiera regresar al momento en que era más feliz, porque hacía mis propias lámparas, y pintaba de blanco los muebles astillados
cuando aún no conocía la ciudad y la imaginaba como un parque de diversiones para personas y ratas
recuerdo que las ventanas de mi antiguo departamento eran hermosas, solía mirarlas como si mirara cuadros.
hoy me siento en su living o entro a una tienda de productos importados de tai- wan,
lo mismo da.
él habla sobre autores & euros
se ve tan tonto con su bufanda de escritor
sé que no se atreve a mencionarlo, pero sueña con que lo traduzcan al francés.
mientras me habla miro al techo y hago como si me interesara,
imagino qué bello debe haber sido de adolescente, antes de meterse en esto, ¿alguna vez fue un chico que tiró piedras?
¿alguna vez se disfrazó con la ropa de su mamá, o robó algo
electrónico en una mega- tienda?

¿alguna vez bebió tres botellas de tequila y pateó portones oxidados
que resonaron infinitamente en la noche?

En un momento no quedaste
del lado de los que hacían
poesía colectiva,
te sentiste mal
Buscaste imágenes bellas
para enriquecer los poemas
como el resto de los escritores humildes y
vulgares
Antes, el poema surgía como una cinta que emerge de la nada
y en un sueño alguien te pide que la cortes
pero no sabés dónde
Cuando hacías poesía colectiva
sin pensar
tu trazo era radiante y hueco
y los poemas se dispersaban misteriosamente
entre amados y desconocidos.


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Hay un montón de flores floreciendo en mi jardín,
por ejemplo un lirio amarillo.
A veces, al acostarme, antes de dormirme me veo como un remolino de todos colores que se dispersa en el universo. Primero me asusto, porque creo que me voy a morir, pero después me doy cuenta de que no. Eso es el sueño para mí. Anoche sentí eso, y soñé con un chico de pelo largo que me llevaba en auto y que me hablaba de Jesús. Y me llevaba en su camioneta (no era un auto sino una camioneta) hasta la cima de una montaña, desde donde se veía el mar, a una cabaña hecha de troncos, (en el sueño no quedaba claro si íbamos a tener sexo o no), y en la puerta de la cabaña había un hada con el pelo completamente rosado que me decía que ella antes había sido una chica que tocaba en una banda de rock, y que ahora era un hada.
fue un sueño de primavera, un sueño cool.



VALERIA TENTONI


           Foto: Leticia Aiello


Sierva María


La que moría de rabia en una novela que leí de chica
sigue muerta en el mismo capítulo

entumecida por los años entre la memoria y la tinta,
detenida en la última punzada del alfiler
que sostiene la escarapela
(la patria poseída).

Entonces sigue muriéndose, esa
se muere mientras tanto las cosas
andan,
se muere todo el tiempo en el mismo párrafo, se muere
incansable
invariablemente, del mismo modo
cada vez, y todas las veces.

Y bastaría con abrir el libro y recomenzar,
y hacerse de un hueco en el sillón, contra la ventana,
encender el velador y poner la vista manca sobre las letras
para darle de nuevo vida y darle de nuevo muerte.

Y por nada de esto van a imputarnos.
Y por nada de esto nos acusa ninguno

a nosotras
las lectoras homicidas.



                            De Ajuar, Ruinas Circulares, 2011.



MARINA MARIASCH





petting


tengo una compulsión a mostrarte todo,
no sé cómo te ponés
es para que me quieras,
es para sellar esto como en un
casamiento, como decir:
si te muestro el elástico
flojo solo podés compadecerte.
vos tardaste bastante en mostrarme
la foto de tu construcción precaria.
yo te conocí en ese momento que ahora
me toca a mí, el momento de perseguir.
qué vamos a hacer? mi personalidad
fue diseñada por otros y la tuya
fue diseñada por vos en el pasaje
de la periferia al centro.
si lo hacemos con guante no cuenta
o vale doble? quién es la mascota
de quién?



caca y picana


esto salió anoche, estábamos todas
hablando de dónde comprar lencería sexy
para una noche de sexo ocasional,
no de algodón con un novio
o de buena calidad y una dijo:
tenés que ir a esa esquina del once donde estaba C&A
y otra dijo: yo ahí no voy ni loca, una grasada
y otra: qué equivocada que estás,
ahí se consiguen con aro, con moños, con raso adelante y volado atrás.
si revolvés encontrás
y otra: en ese lugar a una amiga le tiraron caca en la cabeza y le metieron picana.
caca de perro o humana? humana.
para robarle el bolso.
y todas horrorizadas... la picana, nada.
si era de perro, bueno.
son esas cosas que si te las cuentan pensás
que son para desprestigiar al gobierno K
una estrategia fonética, paronímica, no sé, justo
todo con ka, para el delito del noticiero,
nunca pensé que iba a escribir la palabra caca
ni tampoco lencería, pero me lo contó
una amiga, le pasó a una amiga
de una amiga y, sí, yo a mi amiga le creo



hard for the money


creo que esta canción, la orignal, habla de prostitución.

Hago todo por plata, lo que sea
por plata, me rompo el lomo, no tengo
resto, así que dale tratame bien.

No tengo idea dónde estoy parada
piensan: tengo casa, auto, todo
que estoy re bien. Yo: arriba
a las 7, me mato
de hambre mando mil mails,
trato de no perder visibilidad, que no
se olviden de mí, no se olviden.

Los veinte no, pero los 30
pasaron rápido, y ahora
no tengo que estar en todas
las fiestas y todavía igual
a veces quiero estar en todas.

Las pasé bravas, pero quién
no, la juventud es una
circunstancia y estos son
los buenos tiempos, son
ahora, cuento los billetes,
uno, dos, ok, alcanza.




FLORENCIA ABBATE





 Purgación


Se corta las pestañas con una tijera;
enraizado a un lamento
balbuce
pidió: no le fue concedido
Cuando la noche otra vez blanda y suya
 “se me va todo en remedios,
tirando”
Caen al suelo
las pestañas
como cuerpos
arrojados a la fosa.




Sombra me guía


Al alba
no muy lejos
en camino
en la puerta de los párpados
como un boquete inmenso:
una respuesta
se resquebraja aunque la cuenta
es exacta
Si escucho
su eco marca el paso: vengo
de lo que fuimos.




Silfo


Hay otra cosa triste
allá
      está sonando algo

¿Si son luces?
no sé
quizá...

Se desbarranca
       no trae alivio
no trae nada,
o sí
algo trae

Pero duerme
      lo que trae todavía duerme...

                         Buenos Aires, diciembre de 1999.


        De los transparentes, 2000



LUCAS MARGARIT





GANYMEDES


he visto las alas de la belleza
acariciando mi muerte

soy un niño ciego
que se apresura a morir en el centro
inicial de la hora más temprana

soy un niño que recoge
moras venenosas en un árbol sombrío
y canta mientras agoniza

soy un niño de huesos oscuros
que se mutila el cuerpo
cuando calla

he sido el niño confundido
que sabía el nombre de mi pasado
y el nombre de las montañas

soy quien huye con la espalda cargada de arena
y como el risco debo soportar el viento y el cielo
y he sido el mismo que abrió las manos para encontrar
las monedas vacías de la edad temprana

soy un niño
perdido en el bosque blanco
un niño hermoso
que busca un dios
en la periferia del agua


Lucas Margarit es Doctor en Filosofía y Letras por la UBA,
su tesis trató  acerca de la poesía de Samuel Beckett.
Es poeta, docente e investigador en la cátedra de Literatura 
Inglesa de la UBA; asimismo se desempeña como docente de 
la cátedra de Historia del teatro del Centro de Investigación Cinematográfica. 


YAKI SETTON




“A todos les pasa algo”
leyó el hijo mayor de su diario íntimo
Tiene siete años
y empezó a escribir
en su cuarto propio
“Mamá quiero un diario
íntimo”, dijo
y ahora escribe allí
Tiene la pluma preparada
por si surgen cosas
y las atrapa
pasándolas a su diario
“Escribo lo que pienso”
dice
y te voy a leer:
“A todos les pasa algo”.


                         De Quirurgia, 2002, Paradiso




Si cada uno mirara su rostro hora por hora
día a día año tras año y armara así su propia
galería mental de autorretratos en un claro
desafío a nuestro querido Rembrandt
¿Nos seguiríamos reconociendo en el tránsito
que va del primero al último? ¿Qué signo o gesto
se mantendría a lo largo del paso del tiempo?


..............................................................

Será cuestión de dar las gracias por todo lo que hemos hecho
mover las manos abrir y cerrar los ojos agitar el cuerpo
para probar nuevamente la vitalidad de nuestros miembros
¿habrá que dar más explicaciones? ¿No es suficiente dejar
que los hijos salgan a la mar mientras divisamos desde la orilla
cómo van a la deriva? El viento sopla lento y ensordece
pero ellos cantan y no puedo dejar de escucharlos


..............................................................

La repetición es infinita
y así el mundo parece ordenado
la apariencia de lo espléndido dijimos
aunque no hay mal que dure cien años



                          de La apariencia de lo espléndido, 2006, 
                               Bajo la luna



PABLO NATALE


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La carretera Noé


Los animales no hablan
y los recuerdos tampoco
me gustaría tallar eso en el árbol
al que trepamos con papá
en el paraíso imaginario
los animales no hablan
nos diríamos
tendidos allá arriba como si sólo fuésemos ropa
empujada por el viento
los nombres se secan
nuestras manos se secan y los recuerdos
se secan
somos animales
me gustaría decirle a papá
en el silencio de la noche
la casa se viene abajo y tan sólo éramos
animales



La gramática de mi madre, II


Nunca nos vamos a entender,
y ese principio básico, casi universal,
no es un motivo de paz sino un aviso, constante, de guerra,
a veces estalla y todo lo que tengo que decirle
es que vaya al psicólogo, o que cambie su vida,
algo que no puede hacer, eso lo sé,
lo sabemos los dos,
y todos en esta casa,
lo sabemos,
la gran rueda de la bicicleta
seguirá girando
hasta que alguno de nosotros
meta completamente
el centro
de la mano.


Pablo Natale nació en la ruta interestatal Córdoba-Rosario,
circa 1980, y vivió en Villa Carlos Paz desde los siete años.
Ahora vive en Córdoba capital. Poeta, escritor y músico.