viernes, 4 de julio de 2014

METIN CENGIZ





VÍ A ASLI EN SUEÑOS


Ví a Asli en sueños con la luna posada en su frente
Como la noche en su pelo las estrellas brillaban
Como si los dioses olvidados fueran con los brazos cruzados a
Halloween
Una débil luz brotaba de sus ojos
Y esparcía por todas partes su temblorosa lengua
Le hablé de esa mujer llamada Ash
Que danzaba loca y ardientemente
Se encendía mientras avanzaba como las olas del mar
Se fundía con el cielo como un bosque en llamas
Con la tierra su espíritu se amasaba en ese agujero infernal
algunos decían que Ash era de todos como la lluvia
pero ella conduce su caballo hacia la oscuridad
y penetra en nuestros sueños a través de misteriosas raíces
en nosotros que amamos profundamente
y consideramos el delirio de Ash
como una forma de inmortalidad
le dije, Oh Ash, es Kerem un canto
algo así como alcanzar las estrellas
ella respondió,¡no!, es un latido de mi corazón
y su pena dolor de madre por el hijo que está criando
Ash es siempre ella misma y baila cogida por los brazos del viento
Hermanos suyos son los truenos
Ella vaga entre mis sueños por las calles de Beyoglu
Y le pregunté si en sus calles todos suspiran
Con estrecharla entre sus brazos

Ella respondió que estaba cansada de esperar la noche
Desde el momento en que un Dios perfeccionista la esculpió
Nada deseo ahora más que descansar
Y olvidar la oscuridad de un principio
Como se pasa página en un libro
Y le dije, ¡Oh Ash! El sueño de la muerte te ha envuelto a ti también
Tu miedo al amor se ha acrecentado con la vejez
Y se derrama por tus labios
Ella respondió, nada soy, sólo un espejismo de la noche
Una cazadora de sueños y aturdida poeta
Que danza y vibra con la vida
No me rechaces si acudo a ti de vez en cuando
Pero sobre todo déjame decirte estas palabras:
Todos somos una Ash todos somos un kerem



                                           De Poemas Escogidos

Traducción de Jaime B. Rosa










Metin Cengiz(Göle, Turquía, 1953. Poeta, ensayista, traductor,
periodista y editor.

ANTÓN ARRUFAT


Antón Arrufat


REPASO FINAL
  
                                    La Habana, 1963


1


Mi familia muerta está sentada en la sala
y conversa de las cosas del día.

Por esta calle arrastran muertos
—dice mi madre donde está ahora—
viendo pasar los muertos y las coronas.

Mi familia muerta está sentada en la sala.

Mi tía con sus largos brazos
y el pelo teñido, recordando.
Juan dijo que vendría a buscarla
y nunca volvió. Ella lo vio
con otra mujer y con el niño.
Juan dijo que vendría a buscarla
—repitió la familia.

La mesa con el búcaro y las flores
de papel, el radio viejo y el bastón.

Dios de la vida, exclama mi padre,
Y recoge los restos del día.
Quisimos hacer nuestra vida
a golpes, mientras sonaba
el reloj del comedor.

Mi familia muerta está sentada en la sala.

¿No irás al cine esta tarde
antes de la comida?
Al cine, mirando sus vidas,
sin que puedan cambiarlas,
con los ojos vacíos,
en la vigilia, cuando
crecen las uñas y el pelo de mi madre
es una cabellera sobre los huesos apagados.

Yo pienso en ella y no sé si llorar.
Si las imágenes alcanzaran la resurrección.

Sombras mías, ruinas que no podré rescatar,
manos sin huesos, pies que no caminan
y dejan olvidados los zapatos.

Sombras que no necesitan la oscuridad.
Aparecen bajo el sol, en las tardes,
sin que las invoque, cuando me levanto
despierto en medio de las luces.

Escucha, mi familia:
estoy aquí donde no hay nadie, viviendo
por ustedes, arrastrando los muertos,
y los miro entrar con las puertas cerradas.

Escuchen, sombras mías: en los sillones
que no encuentro, la noche viene

para apagar los trajes y las begonias.



HEBERTO PADILLA






POÉTICA


Di la verdad.
Di, al menos, tu verdad.
Y después
deja que cualquier cosa ocurra:
que te rompan la página querida,
que te tumben a pedradas la puerta,
que la gente
se amontone delante de tu cuerpo
como si fueras
un prodigio o un muerto.




HOMENAJE A HUIDOBRO


No pudimos hacerla florecer en el poema
y la dejamos en el jardín,
que es su lugar natural.




FUERA DEL JUEGO

                            A Yannis Ritzos
                            en una cárcel de Grecia.


¡Al poeta, despídanlo!
Ese no tiene aquí nada que hacer.
No entra en el juego.
No se entusiasma.
No pone en claro su mensaje.
No repara siquiera en los milagros.
Se pasa el día entero cavilando.
Encuentra siempre algo que objetar.

¡A ese tipo, despídanlo!
Echen a un lado al aguafiestas,
a ese malhumorado
del verano,
con gafas negras
bajo el sol que nace.
Siempre
le sedujeron las andanzas
y las bellas catástrofes
del tiempo sin Historia.
Es
   incluso
               anticuado.
Sólo le gusta el viejo Amstrong.

Tararea, a lo sumo,
una canción de Pete Seeger.
Canta,
           entre dientes,
                                   La Guantanamera.
Pero no hay
quien lo haga abrir la boca,
pero no hay
quien lo haga sonreír
cada vez que comienza el espectáculo
y brincan
los payasos por la escena;
cuando las cacatúas
confunden el amor con el terror
y está crujiendo el escenario
y truenan los metales
y los cueros
y todo el mundo salta,
se inclina,
retrocede,
sonríe,
abre la boca
                    “pues sí,
                     claro que sí,
                     por supuesto que sí…”
y bailan todos bien,
bailan bonito,
como les piden que sea el baile.
¡A ese tipo, despídanlo!
Ese no tiene aquí nada que hacer.




ESTADO DE SITIO


¿Por qué están esos pájaros cantando
si el milano y la zorra se han hecho dueños de la situación
y están pidiendo silencio?

Muy pronto el guardabosques tendrá que darse cuenta,
pero será muy tarde.

Los niños no supieron mantener el secreto de sus padres
y el sitio en que se ocultaba la familia
fue descubierto en menos de lo que canta un gallo.

Dichosos los que miran como piedras,
más elocuentes que una piedra, porque la época es terrible.

La vida hay que vivirla en los refugios,
debajo de la tierra.
Las insignias más bellas que dibujamos en los cuadernos
escolares siempre conducen a la muerte.

Y el coraje, ¿qué es sin una ametralladora?



VIRGILIO PIÑERA

AMIN KHAN





Dónde nos llevará
este caballo

a los solsticios
donde la sangre ruge

o hasta unos frascos
de olores descompuestos

caballo exhausto
atravesando el aire limpio

y las flores abiertas
de nuestra luz

cuchillo de las tareas
del destino


***


He seguido a tu sombra
hasta en la sombra
donde mi cuerpo no dejó
ninguna huella

he amado a la otra
entre el eclipse
de su dicha afanosa

he endurecido mi trazo
para dejar
huérfano un poema



HRANT ALEXANIAN


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METAPOESÍA


A. Mi espíritu permanece en la pantera desangrada
y se abre con bendita paz.
Mi sombra se pregunta
cómo el cuerpo se crea a sí mismo
entre la expansión, la voluntad y el encanto.
En la batalla la voz del asesinado
no sacia:
el tenor de polvo aprieta hasta los cielos.

B. Tengo miedo de mar y sueño
una gota invisible
cae en el desierto de corazón.
Aquí un hombre enamorado se refugia
como un hombre culpable.
Cuando él se mueva, cada movimiento
serán grabado sobre nuestras pupilas
como un símbolo de partida.
Mi piel bebe Sharakan* y piedra
como valle sediento de verso.
Oh arpistas ¡cuán frías
son sus transiciones sin límites!

* Texto de la iglesia medieval de Armenia


Trad. León Blanco, con la colaboración de G. Leogena,
a partir de la versión inglesa de Christina Kocharian


Hrant Alexanian(Artsakh, Armenia en 1961).
Poeta, ensayista, traductor, periodista y editor.

JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ




Azahares


Odiabas la provincia,
las moscas, el calor,
cuando el aire empalaga
y el sueño va soltando
su lento hilo de baba
en un cuarto cerrado
al furor de la siesta
donde en vano buscabas
un poco de frescura...
Anhelabas la lluvia,
la fragancia de azahares
sobre tu piel desnuda.
Pero un septiembre triste
al mirar los naranjos
de la calle, dijiste:
Florecen con exceso,
pronto serán basura.



Vuelo nupcial


Degradación de lo húmedo y pulposo,
la mancha azul, ribeteada de pecas
blanquecinas en un limón maduro.
No así la incorruptible levedad
de estos insectos del verano
en su vuelo nupcial llevados por el viento.
Miles de ellos –nube frenética
girando en torno a un farol callejero-
sucumbirán después de una tormenta:
sosegada basura entre las hojas secas.



JJH(San Miguel de Tucumán,1931-Buenos Aires, 
2007). Poeta,traductor, ensayista y escritor.