miércoles, 21 de mayo de 2014

IRVING LAYTON




SEGUIDOR DE ZOROASTRO


Deseo que nada jamás
se interponga
entre el sol y yo

Si veo un avión
lo derribaré

Filosofías
religiones:
atemorizadas excusas
para no permitir que el sol
te alimente
y reduzca a cenizas

Mira los esqueletos
de esos robles:
la orgullosa sabia de la vida
pasó a su través
sin que hubieran jamás oído
de Jesús y Marx


                                       Trad. José Carte Rípodas




LA BOCA PERFECTA


Nunca, lo juro,
en ninguno de mis viajes
vi labios tan perfectamente definidos
tan flexibles, tan suaves,cuya curva me
enloqueciera,
como lo hacía la redondez de su barbilla.

Escúchenme todos:
noches enteras no pude dormir
por pensar en su boca perfecta
y en plena luz del día
podía mirar fijamente los suaves y rellenos labios
como un hombre ciego
a quien recién se le ha concedido la vista

Si pudiera cumplírseme un último deseo
pediría ver una vez más
el orificio carmín
que me mantuvo esclavo durante tanto tiempo,
perdonaría todo; todo,
las mentiras, insolencias y engaños
de labios tan perfectos y hermosos.

Y observar una vez más los pétalos rosas
abriéndose ante mi hombría
para destilar el familiar perfume,
provocando que mi cuerpo se retuerza con placer
mientras ella lleva el esperma en su impecable boca,
el espasmo final
volviéndose mi temblor postrero.

                                                        Trad. Salustiano Masó



FERNANDO BANDINI





JANO BIFRONTE


Él no ha separado nunca
el presente del pasado.
Porque detrás de su cara
no hay nuca sino otra cara más.
Sigue sin volverse el largo vuelo
del halcón peregrino desde la aurora
hasta el poniente que se oscurece, donde
hará su nido
entre despeñaderos o rocas.

No existe para él desprendimiento
entre el antes y el después, sale de sus dos bocas
un solo grito vigilante.

                                                   Trad. Emilio Coco





Fernando Bandini(Vicenza, 1931). Fue profesor de métrica
estilística en la universidad de Padua e impartió seminarios de 
literatura contemporánea en la universidad de Ginebra (Suiza). 
Poeta neolatino y traductor.

EMILIO COCO




Qué hago yo aquí


Qué hago yo aquí esperando a que la salsa
termine ya de hervir no tengo pluma
ni un trozo de papel al que entregar
mi tristeza en un verso endecasílabo
ese agudo deseo de la muerte
que se levanta cuando más intenso
se vuelve nuestro apego por la vida

Qué hago yo aquí sentado en el garaje
cuidando de que el fuego no se apague
y revuelvo en la caja más cercana
en busca de una tiza o un lapicero
para fijar en un folio arrugado
que hacía de tapón a una botella
mis oscuros afanes de plagiario

Qué hago yo aquí ya con cincuenta años
sin querer levantarme para ir
a cerrar la bombona de butano
porque desde que dio el primer aviso
han pasado ya treinta y tres minutos
quién tuviera un punzón para grabar
en la pared un verso inigualable

Qué hago yo mientras voy bajando el cierre
y pulso el interfono en el portal
para decir la salsa ya está hervida
y échame el manojo de las llaves
porque quiero guardar el coche ahora
y subir muy deprisa y anotar
mis graves pensamientos trascendentes

Qué hago yo aquí sentado a la olivetti
en el rodillo puesto el folio en blanco
en posición exacta a doble espacio
las letras estampadas en las teclas
que arden bajo el peso de los dedos
y menos mal que está lista la cena
y la menestra fría no está buena








Emilio Coco (San Marco in Lamis, Italia, 1940). Es hispanista, 
traductor y editor. Como poeta ha publicado: Profanazioni (1990), 
Le parole di sempre (1994), La memoria del vuelo (2002), Fingere 
la vita (2004), Contra desilusiones y tormentas (México, 2007),
Etc.

JIM DINE

JOHN TRANTER






Equilibrio


El viajero allí sentado se encorva sobre la mesa,
su mano juega con el vaso de pálido, agrio líquido.
En un rincón poco iluminado alguien toca una mandolina
y el calor vacila en la entrada.

Puede ver el ómnibus arrastrándose hacia
el desierto. Habiendo llegado a ninguna parte,
él encuentra una porción de desesperanza como una
pistola acurrucándose en cómodo equilibrio en la mano.


                                           Trad. Esteban Moore


















RON SILLIMAN








El cuaderno chino

   (fragmentos)


1. Caprichosamente, damos vueltas a las palabras. Los sustantivos premian a los objetos por su significado. La silla en el aire está cubierta de cabello. Ninguna parte está en contacto con el planeta.


2. Cada vez que paso por el garage de cierta casa amarilla, unos ladridos me saludan. La primera vez que esto ocurrió, un miedo instintivo me recorrió. Nunca he sido atacado. Sin embargo creo firmemente que si abriera la puerta del garage, me enfrentaría a un perro.


3. Chesterfield, sofá, diván canapé —¿todas estas cosas se refieren al mismo objeto?— De ser así, ¿son éstas las condiciones particulares de una palabra?


6. Escribí esta oración con un bolígrafo. ¿Si hubiera usado otra pluma habría sido una oración diferente?


11. Al rosa y al marrón podríamos llamarlos rojos.


18. Elegí un cuaderno chino, sus delgadas páginas que no se cortan, sus seis columnas de línea roja que giré 90 grados, la forma en que terminan con curvas tanto arriba como abajo, para ver cómo se podría alterar la escritura. ¿Es más plana, más ligera? Las palabras, mientras las escribo, son más largas, cubren una mayor superficie en este plano pictórico de dos dimensiones. Debo, entonces, escoger términos más cortos —¿el impacto de la página en el vocabulario?—.


19. Porque lo imprimo, avanzo con más lentitud. Imaginen capas de aire sobre el planeta. La más cercana al centro de gravedad se mueve con rapidez, mientras que la que está arriba se arrastra. La de abajo es el pensamiento, el planeta es el objeto del pensamiento. Pero lo que se ve desde el espacio es lo que se filtra a través del lento aire externo de la representación.


21. Un poema en un cuaderno, en un manuscrito, en una revista, en un libro, reimpreso en una antología. La letra y los contextos difieren. ¿Cómo podría ser el mismo poema?


23. De niño viajaba con mis abuelos por Oakland o por el campo, y repetía las señales que pasábamos, las direcciones, los nombres de poblaciones o de restaurantes, los anuncios. Ahora esto me parece una forma básica de actividad verbal.


25. ¿Cómo puedo mostrar que las intenciones de este trabajo y de la poesía son las mismas?



45. La palabra en el mundo.

                                                                   Versión de Santiago Matías
















DAVID BROMIGE




Aún ahí


La noche misteriosa y cálida.
Su ancho cielo ahora estrellado.
La gente desparramada en grupos sueltos

sus voces apagadas pero audibles
¿qué dicen? Esas constelaciones
indistinguibles desde donde nos sentamos.

Un viento leve murmura entre cipreses
dispuestos para que regrese.
Las distancias entre los setos

son avena que rayos de sol lentos abandonan.
Lo que desconocemos. Acaba,
llegan otros a ver cuánto vemos.

Esas estrellas soy yo,
esos sonidos. Lágrimas las difuminan,
las acercan a un campo de puntos.


                          Desire. Selected poems 1963-1987, Black Sparrow,                                                     Santa Barbara, 1988



PAUL HOOVER





No te mates


No te mates, Paul.
El mundo estará enojado sólo por un instante
y luego volverá a amarte.
Incluso su perfecta indiferencia
es amor y no amor en dosis iguales.
No contemples algún final
amarrado al capó de un automóvil
no te tragues demasiadas medialunas ni bolas de fraile.
Dejá de llorar como una avestruz
Dejá de acechar las cercas de los límites.
Dejá de golpearte las pestañas.
Todos lo saben te perdiste la gran oportunidad.
Olvidate de ello, mi niño
Todos han perdido su gran oportunidad.
¿Quien te crees que sos?
Tu vida podría ser una pintura,
El triunfo de la inercia,
las sombras fluyen en dirección equivocada,
pero el sol está en su firmamento.
No te mates con la pala
con la que te vamos a dar sepultura.
Ni siquiera mires esa arma.
Tus bebés todavía están creciendo.
No los defraudes
con el último cliché de tu vida.
Andá a jugar con la ropa puesta en las aguas del mar
si querés sin ropas, si ese es tu deseo.
Todavía existen suficientes secretos
que podemos compartir con perfectos extraños.
Vive bravíamente y muere agotado,
ambas manos en la maza.
Es cierto que recordamos poco
de aquello que dijiste o hiciste,
pero todo mejorará con el tiempo.
El vino añejo es el mejor.
La aguja hallará su hilo.


                                             Trad. Esteban moore