martes, 20 de mayo de 2014

PÄR LAGERKVIST









Abandonado por el cielo


Abandonado por el cielo de la mañana y las estrellas,
por la hierba del verano y la fresca lluvia de la primavera,
por el manantial de todos los mortales.
Abandonado.
Todos han huido, todos mis amigos,
el viento del verano, la hierba cubierta de rocío en la
mañana,
el olor del bosque después de la lluvia, yo estoy
completamente solo,
todas las fuentes de vida han callado.
Abandonado, abandonado.
¡Por dónde va el camino hacia la oscuridad,
la misericordiosa, la blanda?
¡Dónde está la puerta de salida en el muro del país de la
vida,
la puerta baja, donde uno se doblega?

                                        Versión de Axel Von Greiff


par lagerkvist


EL ASCENSOR DEL INFIERNO


El señor contador Jonsson abrió la puerta del magnífico ascensor del hotel y, colocándose a un costado, mientras se cuadraba inclinándose con máxima elegancia, invitó a pasar a la deliciosa dama que lo acompañaba envuelta en pieles y perfumes delicados. Se sentaron juntos en el mullido asiento y el ascensor empezó a descender. La joven dama estiró sus entreabiertos labios…

MÁS






El atardecer


Es el atardecer cuando uno se aleja,
a la caída del sol.

Es entonces cuando se abandona todo.

El pensamiento recoge su tolda de tela de araña
y el corazón olvida el porqué de su angustia.
El caminante del desierto abandona su campamento,
que pronto desaparecerá bajo la arena,
y continúa su viaje en la quietud de la noche,
guiado por enigmáticas estrellas.


                                   Versión de Axel  Von Greiff

ALBERTO HIDALGO



 Alberto Hidalgo y Jorge Rendón Vásquez En Olivos, 
 Buenos Aires, Primavera de 1960
       


FUNCIÓN DE TU PRESENCIA LEJANA


Sólo el recuerdo nos separa con su empecinamiento de montaña
Sólo el recuerdo nos desune con su hacer ver que estás distante.
Mujer or todos lados, de la cabeza a los pies, principio a fin, mujer 
sin treguas, en este lado de mi vida y al otro lado de mis años
todavía te alcanzo, todavía
Entre los dos hay un incendio de llamas cárdenas perladas,
pues por servirte cambia color el mismo fuego.
Entre los dos hay llamaradas horizontales,
pues en tu honor cambia la geometría de las cosas
Entre los dos está tu cuerpo
Tus dos propósitos bien realizados de dar mirada a lo profundo
como si fueran expresión de la fatiga de los siglos,
por los rincones de mis noches me persiguen
e iluminan el remanso de mi sueño con su luz negra,
y sé por eso que lo negro no es tan negro como el color triste de tus ojos.
Paso en  medio de avenidas de campanas,
con armónica sucesión de escuchados terciopelos,
o tus silencios a mis lados forman filas
y yo me tiendo ntre ellas como un camino largo que inevitablemente
lleva a ti.
Te acumulé en mis oídos y aún me siento millonario de tu voz.
Te bebí me bebiste no bebimos
con la saciada sed que encendiera el ardor de nuestras tardes
Entonces todos fueron alivios en tu boca,
desde la que partían a reventarse en mi alma, hecha ya espacio,
tus cohetes luminosos en profusión de grados y colores.
Y hoy me queman, me queman esos besos.
¡Cicatrices de besos me dejaste!
Pero el recuerdo nos separa porque  es echar de menos
En la memoria sólo vive lo sucedido, no lo actual,
y no hay dolor más grande que saberlo sucedido.
La posesión otra vez es una forma de anular la memoria,
la ausencia lo contrario que el olvido requiere.
Y si al recuerdo sólo lo cura la presencia,
¡Ven de nuevo a mis brazos para olvidarte un poco!


                                          De Edad del corazón, Buenos Aires,

                                          ed. Teatro del pueblo, 1940



CURT MEYER-CLASON

HANS MAGNUS ENZENSBERGER








Defensa de los lobos contra los corderos


¿queréis que los buitres devoren nomeolvides?
¿del chacal qué cosa pretendéis,
Que se despoje de su piel, y del lobo:
debe arrancarse por sí mismo los colmillos?
¿qué os disgusta tanto
de comisarios y pontífices?
¿qué miráis boquiabiertos
en la mentirosa pantalla del televisor?
¿quién le cose al mariscal
la franja de sangre en los pantalones?
¿quién le trinca el capón al usurero?
¿quién se cuelga orgulloso del ombligo gruñón
esas cruces de lata? ¿quién
coge la propina, la moneda de plata,
el óbolo del silencio?
muchos son los robados, y pocos los ladrones.
pero ¿quién los aplaude? ¿quién
los condecora y distingue? ¿quién
está hambriento de mentiras?
contemplaos al espejo: cobardes
que os asusta la verdad fatigosa
y os repugna aprender
y encomendáis a los lobos la función de pensar.
un anillo en la nariz es vuestra joya predilecta.
para vosotros ningún engaño es lo bastante estúpido,
ningún consuelo demasiado barato,
ningún chantaje demasiado blando.
comparados a vosotros, corderos
que mutuamente enceguecéis
son fraternales las cornejas.
entre los lobos reina la hermandad:
siempre van en manadas.
alabados sean los ladrones: vosotros
invitándolos a la violación,
os echáis en las comas podridas
de la obediencia, y mentís
incluso gimoteando. lo que deseáis
es que os devoren. Vosotros
no cambiaréis el mundo.

                                              Trad. Heberto Padilla






RYSZARD KAPUSCINSKI




SUFRIMIENTO Y CULPA


Sólo quienes se cubren con telas toscas
saben acoger
el sufrimiento del otro
compartir su dolor.
los vestidos con la resistente coraza del ego
al intuir que sonará un lamento
antes ensordecemos
al intuir que veremos la herida y la sangre
antes quedamos ciegos.
nos decimos:
el sendero del Gólgota es estrecho
no caben dos personas
todos tienen que ir solos.
dicen:
evita al que sufre aunque no quiera
clavará en ti una espina:
el sentimiento de culpa.







CHICO BUARQUE





Construcción


Amó aquella vez como si fuese última
besó a su mujer como si fuese última
y a cada hijo suyo cual si fuese el único
y atravesó la calle con su paso tímido
subió a la construcción como si fuese máquina
alzó en el balcón cuatro paredes sólidas
ladrillo con ladrillo en un diseño mágico
sus ojos embotados de cemento y lágrimas

sentóse a descansar como si fuese sábado
comió su pan con queso cual si fuese un príncipe
bebió y sollozó como si fuese un náufrago
danzó y se rió como si oyese música
y tropezó en el cielo con su paso alcohólico
y flotó por el aire cual si fuese un pájaro
y terminó en el suelo como un bulto fláccido
y agonizó en el medio del paseo público
murió a contramano entorpeciendo el tránsito

amó aquella vez como si fuese el último
besó a su mujer como si fuese única
y a cada hijo suyo cual si fuese el pródigo
y atravesó la calle con su paso alcohólico
subió a la construcción como si fuese sólida
alzó en el balcón cuatro paredes mágicas
ladrillo con ladrillo en un diseño lógico
sus ojos embotados de cemento y tránsito

sentóse a descansar como si fuese un príncipe
comió su pan con queso cual si fuese el máximo
bebió y sollozó como si fuese máquina
danzó y se rió como si fuese el próximo
y tropezó en el cielo cual si oyese música
y flotó por el aire cual si fuese sábado
y terminó en el suelo como un bulto tímido
agonizó en el medio del paseo náufrago

murió a contramano entorpeciendo el público

amó aquella vez como si fuese máquina
besó a su mujer como si fuese lógico
alzó en el balcón cuatro paredes flácidas
sentóse a descansar como si fuese un pájaro
y flotó en el aire cual si fuese un príncipe
y terminó en el suelo como un bulto alcohólico
murió a contromano entorpeciendo el sábado


                              Trad. Chico Buarque - Daniel Viglietti/1982