lunes, 28 de abril de 2014

ELISEO ALBERTO





Informe contra mí mismo

             Un libro emblemático


                                                    Sara Sefchovich


En 1997 se publicó Informe contra mí mismo de Eliseo
Alberto. Lo compré a pesar de su horrenda portada, por-
que el título era muy provocador. Y cuando lo leí me
usó una conmoción…



JOSÉ KOZER





«LIMINAR»: LA POESÍA DE JOSÉ KOZER(Fragmento)

                                                                                   Reynaldo Jiménez

La poesía de José Kozer es un método de escritura porque es una manera de vivir, haciendo de su práctica cotidiana oficio y profesión de fe, fluido rigor de una eclosión continua. Sin amainar la animalidad emotiva que la recorre, ella roe y corroe todo conocimiento parcial que predestine. Pero no en pie rupturista o esencialista, sino anudando, resaltando la culebra restallante del enlace por el verbo. Lo cual no quita, por cierto, una pugna al interior de sus desplazamientos, ira festiva en su festina lente, una rebelión por la belleza de reunir, dirigida al atravesamiento de las nociones retentivas, para hacer espacio (oído interno, diría Kozer).

En aras de esta infraescucha proliferante, abre su singular sintaxis (360 grados a la redonda, a años luz de toda metafísica) atenta al devenir rumor que, en otro contexto, tal vez llamaríamos percatación.

Es allí, y no en reposados escenarios, que la poesía es algo que acontece como meditación, a salvo de toda actitud o postura premeditada. La action writing kozeriana refleja, multifacética, la lentísima paciencia inspiradora. A medida que se articula(n) la(s) escucha(s), el rumor desatado aglutina en su insistencia una saga de intimidades, una sarta de koans donde la gesta heroica no ha cesado, aun como gesto supérstite de aprendizaje, y anuda para desenlazar, con renuevo, los prestigios acezantes de la lengua.

A estos poemas tan especiales puede aplicarse, reverberación intermitente, la moción acendrada por una escatología (tanto trato con la muerte cuanto luz excrementicia) convertida en revuelta del instante a través de la interzona del verbo. Escatología que se deshace, furibunda impúdica, del lastre metafísico en connivencia con la sombra, en tanto participación en los bienes contradictorios e inasibles de la vitalidad, mediante una rítmica de una vez sacrílega y sacramental. 

El derrame berrueco (berroqueño) arrastra con fruición de rueca y enroques vertiginosos ensambles consonantes, regueros respiratorios: escrivirar somático, asomante, cenestésico. La lengua escrita nutre al habla original. Ora (rosa rítmica que no decae) enfocada en sus referencias pulsátiles, minuciosas pero siempre cambiantes en la reverencia. Un realce a lo real sin sellarlo en la premasticación de algún realismo estipulado: por añadidura, insistencia en el enclave mortal, en apercibimiento de la ambigua luz nutriente que sostiene a la conciencia en, y ante, aquello que proyecta, percibe, encuentra, transmuta, pierde. Ama.

Porque amor es cornucopia y multiplica al Oído: la desnudez es la entrega. Sólo la desnudez es abundancia. Cascada seminal de frutos verbales, joyas reminiscentes de hablas horadando en la ofrenda, por insumisa corriente de los arrastres, por inmediatez e insuficiencia, que atraviesa la sólita condición de contingencia en éste, nuestro estar-con-vida, donde la palabra es porque devuelve al cuerpo. La esfinge del esfínter, para más ejemplo de bajo continuo, ya es un escarabajo que fue estrella, por gracia preñada de lo escrito. 

La distensión del bajofondo (esfínter cual párpado en ojete o daimon de la valva cardíaca) va junto a la expansión por las alturas cantantes y catadoras (boca deslenguada para la voz que apersona, tras el agujero impersonator, velocidades del sentido, hecho corpóreo). Por la vivacidad de semejante encarnación, la poesía de Kozer releva identidades netas y revela el ascua (combustible inquietud) de su mitad oscura, así como en ciertos árboles la raíz por la copa se adivina.


Precisa ferocidad la del relieve (haciendo espacio en la palabra): la pieza «Danza macabra», por mencionar apenas una de las diez que componen el tríptico, despliega una para-rapsodia, que a lo funéreo adereza con lo fiestero, y de esta forma acrecienta el pathos. En su percusiva sintaxis, la inteligencia física del lenguaje, que es una dicha, muestra las heridas pero también lo que vincula, lo que asombra, lo que llama la atención y en el acto materializa.








La guerra en los bosques


Anoche

 llovió y quedan esquirlas de la luna en
                         los charcos. En un claro

de bosques

la luna nueva, estancada. Un disparo: el
                                             caballo

a galope

por las esquirlas de la luna y el jinete

                                 a galope

que confunde

un destello y la luna nueva bajo el limo. 





De lo real a lo pintado


Una
guía
de
la
naturaleza,
el
estudio sistemático por colores de las flores de jardín: hoy,
     la glicinia (Japón) mañana
     el espliego (un tocador con
     luna doble donde se sienta
     a empolvarse mi madre la
     calavera) acto seguido las
     rosas de Siria (tanto abundan
     que podríamos llamarlas
     rosas del Uruguay, Monrovia,
     Mishima, rosas de Jatibonico):
     “and Basho/on my mind”
     (Lorine Niedecker). Me he
     exaltado mucho recordando
     anoche la figura de Thoreau,
     campos nevados de Japón,
     la época (era) cuando descubrí
     el ensayo de Tanizaki sobre
     arquitectura nipona, primeros
     escarceos míos con Yamato.
     Y ahora, cayéndome a pedazos,
     en el puro hueso, la astilla a
     punto de aserrín (aserrán)
     caballitos del diablo, maderos
     de San Juan, aguanto el tramo
     final leyendo a Oppen,
     Reznikoff, Jonathan Williams,
     Guy Davenport: banquetazo.
     En un país hundido, di
     Tzedreite States of America
     reo y (no) juez de una
     humanidad podrida, leer. Ya
     que no hay a qué salvación,
     leer. Dar la espalda a los
     blogueros, cultos googleros,
     la giga es una danza y una
     composición (Bach) musical.
     Mucho cuidado a la hora de
     considerar las palabras: wow
     no es una palabra. Gig no es
     una palabra. Piruétano,
     quejigo, sitibundo, toma
     castaña, son palabras. El enemigo
     de la biblioteca universal se llama
     Facebook. Libros y no pantallas.
     Se junten los cuerpos como les d
     la gana, en la cama, por los suelos,
     los establos: el acto carnal no es
     perverso, perverso es lo virtual
     (por delante y por detrás). No
     clamo ni reclamo, soy moderno:
     alejado, procuro subsistir en lo     
     económico de un modo módico,
     poca nafta, mucha bicicleta: llegó
     la hora de ponernos de consuno
     a pedalear (si este poema se
     hace conocido ya podrán los
     fabricantes de bicicletas, por
     seguro chinos, pasarme, bajo
     cuerda, una comisión). Aurora,
     éste es mi día: termina el año,
     mañana se cumplen 34 años de
     casado con Guadalupe, todo se
     presta a tomar una resolución.
     Resuelvo, por tanto: cultivar
     mi huerta (es decir, leer): oír
     (Candide) las admoniciones
     del turco: “El trabajo ahuyenta
     tres grandes males: el tedio, el
     vicio y la necesidad.” Tres
     males que hoy en día son uno
     solo: el tedio. Mirad a vuestro
     alrededor, todos corren, culos
     de mal asiento, corred, corred
     a que os desplumen. Resuelvo,
     empeñoso de mí, leer, escribir,
     morir con el diccionario abierto,
     la tinta (gel) corriendo. Voz del
     padre (hacerle caso omiso): ¿a
     qué tanto leer, tanto ir dejando
     un rastro escribiendo? Nada de
     padres, mejor oír la voz de los
     poetas, ítem: James Wright
     preguntándole a Kenneth
     Rexroth por qué escribe: “To
     overthrow the capitalist
     system and to get laid - in
     that order.” Concuerdo, sólo
     que
el
orden
alterando
de
los
factores. 








NOCION DE JOSE KOZER


                         POR GUSTAVO PEREZ FIRMAT







José Kozer. Poeta, ensayista, traductor y profesor universitario cubano residente en New York, Estados Unidos de América desde 1960.

LIZABEL MÓNICA




Calles

Las calles de La Habana se juntan ante el ojo, se estrechan entre los pies. Y la gente, demasiada para tantas esquinas, se empuja para separarse. A veces cansados y con violencia. A veces muertos de risa.



Toallas

Las toallas blancas, las rocas ríspidas, las toallas rocas,
las toallas salientes, las toallas encallantes;
la tibieza límpida del patio (tras toallas rocas) y su claridad rigurosa
felpa blanquísima.

Miro desde dentro,
una de las toallas es mía.



Madre y sofá

Una madre y un sofá
en medio de paredes de oscilantes

fronteras blancas.   


Lizabel Mónica(Cuba, 1981). Nació en La Habana. Escritora, editora y artista multidisciplinaria. Fundadora del proyecto Desliz en 2007.  Poemas, relatos,
ensayos y crítica de arte de su autoría han sido publicados en revistas nacio
nales e internacionales. Su trabajo editorial incluye dos antologías sobre el
escritor cubano Octavio Armand.

SIGFREDO ARIEL




LOS POETAS CUBANOS DE VANGUARDIA


Los poetas cubanos de vanguardia
se burlan de mí a espaldas mías.

Los he visto llenos de temeridad
atomizando historia y tradición, otras nociones
ruinosas / oxidadas disciplinas
palabras y objetos ya inservibles del todo. 

Los jóvenes poetas de vanguardia
se tocan con los viejos poetas de vanguardia
bajo las aguas profundas, en el cimiento universal
a espaldas mías.

Cómo hacer para que los ríos de Foucault
bañen en mi beneficio estas hojas de papel
pegadas a una arcaica maquinaria
que antes se llamaba música
y era apreciada en el pasado al punto
de que incluso a veces provocaba
envidia.


                de AHORA MISMO UN PUENTE, Antología poética, 
                     Editorial Efory Atocha, España.



ANTONIO COLINAS





Obra poética completa
(1967-2010).
Antonio Colinas.
Editorial Siruela. Libros del Tiempo.
Madrid, 2011.


Me he sentado en el centro del bosque a respirar.
He respirado al lado del mar fuego de luz.
Lento respira el mundo en mi respiración.
En la noche respiro la noche de la noche.
Respira el labio en labio el aire enamorado.
Boca puesta en la boca cerrada de secretos,
respiro con la savia de los troncos talados,
y como roca voy respirando el silencio,
y como las raíces negras respiro azul
arriba en los ramajes de verdor rumoroso.
Me he sentado a sentir cómo pasa en el cauce
sombrío de mis venas toda la luz del mundo.
Y, al fin, era un gran sol de luz que respiraba.
Pulmón el firmamento contenido en mi pecho
que inspirando la luz va espirando la sombra,
que nos anuncia el día y desprende la noche,
que inspirando la vida va espirando la muerte.
Inspirar, espirar, respirar: la fusión
de contrarios, el círculo de perfecta consciencia.
Ebriedad de sentirse invadido por algo
sin color ni sustancia y verse derrotado
en un mundo visible por esencia invisible.
Me he sentado en el centro del bosque a respirar.
Me he sentado en el centro del mundo a respirar.
Dormía sin soñar, mas soñaba profundo
y, al despertar, mis labios musitaban despacio
en la luz del aroma: “Aquel que lo conoce
se ha callado y quien habla ya no lo ha conocido”.


Ese poema, el Canto XXXV que cierra Noche más allá de la noche, ocupa un papel central en la escritura de Antonio Colinas, que acaba de reunir su Obra poética completa en un volumen que publica Siruela.

El propio poeta, que ha escrito un prólogo para presentar el libro, ha explicado que hay un antes y un después de ese texto, igual que hay un antes y un después de ese libro, también central …



ROBERTO ECHAVARREN



roberto echavarren



MAROSA DI GIORGIO, ULTIMA POETA DEL URUGUAY


                                             ROBERTO ECHAVARREN



LAS POETAS Y LA TRADICION

Delmira Agustini, María Eugenia Vaz Ferreira, Concepción Silva
Belinzon, Amanda Berenguer, Ida Vitale, Idea Vilariño: he aquí
algunas de las mujeres poetas del Uruguay. Un contingente
numeroso…
                                      


REINA MARÍA RODRIGUEZ





Pestañas de madera


con tus pestañas de madera abres la mañana,
para que inunde el polvo mi caserón despierto
y el sonido del aire meza las mamparas
los cuadros que se borran bajo el sol,
su deuda de diciembre enamorando la claridad.

con tus pestañas recorres la distancia
y ocultas el amor.

con tus pestañas vengo a desnudar el cielo
sobre las noches pálidas y la persiana inmensa
del tiempo inevitable que buscan
las estrellas.


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la foto del invernadero
fue la que siempre quisimos y faltó.
el invernadero estaba junto al parque
con sus cristales húmedos bajo el sol que entraba
en la tarde, o en la mañana, a colorear sus plantas.
yo me paseaba contigo de la mano -eras
de estatura un poco más bajo que yo-
y así alcanzaba a ver, desde esa altura,
los tallos quebrados por mi madre
que componía y podaba las macetas de bunganvillas.
nunca entramos, éramos demasiado pequeños
para invadir la zona de confianza de esos seres extraños
que permanecían dentro. estábamos afuera.
saltando con nuestra energía sin razón
excluidos de la paciencia de las manos de mi madre
pero es allí donde quisiera vivir...
en el lugar inexacto de una foto que falta
para que no imites otra vez, o intente imitar el ser que soy.
el paisaje prohibido donde pondríamos el amor
con exclusividad.
el paisaje del deseo, que no se suponía o se reproducía a cada instante
y que permaneció oculto para nosotros
-la algarabía de ser niños no nos dejaba ver
"todos andábamos a la caza de una flora insectívora".
éramos suspicaces. ahora, acomodo en mi mente
la mente del invernadero. su llama tibia
en el centro de las imágenes haciéndonos creer que algo temblaba
o que podría no ser alcanzable.
esa incertidumbre del temblor donde cruje la madera
y la realidad se distorsiona y parte en dos lenguajes.
fue la que siempre quisimos y faltó.


Reina María Rodríguez (La Habana, 1952). Poeta. Premio 
Nacional de Literatura 2013Premio Iberoamericano de Poesía 
Pablo Neruda 2014.


CON JOSÉ KOZER







JUAN PEDRO APARICIO


Portada: Juan Pedro Aparicio


El Presentimiento


La familia rodeaba al abuelo moribundo.
El abuelo habló lentamente:
-Siempre creí que moriría pronto.
Los nietos clavaban en él sus extrañados ojos.
El abuelo continuó tras un suspiro:
-Siempre tuve el presentimiento de que me iba a morir enseguida.
El reloj de la sala dio la media y el abuelo tragó saliva.
-Luego a medida que he ido viviendo, imaginé que mi presentimiento era falso.
Y el abuelo concluyó, apretando las manos:

-Sin embargo, ahora ya veis: con ochenta y seis años bien cumplidos, y tan cerca de la muerte, comprendo que mi presentimiento ha sido la mayor verdad de mi vida.


Juan Pedro Aparicio




JOSÉ MARÍA MERINO





En mi fabricación fue necesaria toda clase
de menudillos.
Corazones intrépidos, hígados de gente agria,
mollejas de beata.

Y todos los despojos
se adaptaron a mí:
cerebros trasplantados
de su piamadre al nicho de mi cráneo,
retales de testículo, madejas de intestino
y pegajosos globos oculares
con veladuras ácidas, brillos enamorados.

Ungidas de untos ancestrales
otras pieles ajenas me cubrieron
tras minuciosa, mágica costura.
Pellejos con aroma de caricia,
de matadura, de pellizco.

Quién podría
enumerar las manos desguazadas
para hacer estas mías.

Pero ya todo preparado, me vendaron
con placentaria solemnidad
y cayó sobre mí la vida como un rayo
haciéndome nacer, incorporándome,
echándome a la huida,

entre los otros, los que me persiguen, a los que persigo
en la neblina de los bosques, junto al blanco
rescoldo de las cunas y las lápidas,

como yo, como todos, construidos
también con trozos de otros hombres idos.


                          de Cumpleaños lejos de casa (Poesía reunida)
                               Ed. Seix Barral, 2006

CLAUDIO BERTONI





Para qué vamos a decir una cosa por otra


la susodicha está cada día más rica
y ahora está soltera y eso la hace más rica todavía
y esos anteojos con que maneja el auto
y ese pantalón que se pone
con un doblez rodeando el triángulo
la vuelven más rica todavía.

y su manerita de correr
y su manerita de subir el niño al auto
y su manerita de cerra la puerta
y su manerita de tomar el volante
y su manerita de encender el motor
hundiéndose así en el tablero
y su manera de partir
y su manera de ponerse y sacarse las gafas que ya dije
y de pasar a mi lado sin verme con su veloz guargüero
estirado.

Todo eso la vuelve – si eso fuera posible –
mucho más rica todavía.



Claudio Bertoni
(Santiago de Chile, 1946) Poeta y artista visual. Estudió Filosofía 
en la Universidad de Chile y Música en el Conservatorio Nacional.

EUGENIO MONTEJO





La poesía


La poesía cruza la tierra sola,
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
        -ni siquiera palabras.

LLega de lejos y sin hora, nunca avisa;
tiene la llave de la puerta.
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
Después abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto,
pero tan intenso que el corazón palpita
demasiado veloz. Y despertamos.




EL OTRO


MIRO el hombre que soy y que vuelve;
he leído en Heródoto su vida;
me habla arameo, sánscrito, sueco.

Es miope, tardo, subjetivo;
yerra por calles que declinan
hasta que el horizonte lo disuelve.

Conozco sus muertes en el Bosforo,
sus túmulos en Creta,
los sollozos en un portal oscuro
por una mujer muerta en la peste.

Llama a todas las casas de la tierra;
cambia dolor por compañía,
hastío por inocencia,
y de noche se acerca a mi lámpara
a escribir para que las nubes amanezcan
más al centro del patio,
más cerca del país que nos espera.


Eugenio Montejo (Caracas, 1938 - Valencia, 2008), poeta y 
ensayista, fue Profesor Universitario, Gerente Literario de la 
Editorial Monte Avila de Venezuela. Como diplomático trabajo 
en la embajada de Venezuela en Portugal. Premio Nacional de 
Poesía en 1998, el valor de su estimable obra poética y ensayística 
no ha parado de crecer en los últimos años,