miércoles, 16 de abril de 2014

GABRIEL FERRATER





Exeunt Personae 


Tú, hija clara del silencio, me dices
que si no sé callar, te puedo decir las cosas
que se han dicho siempre, y te escuchas
como la mano que sopesa el sol de invierno
y recibe la luz global y vaga, sin
reventarla en figuras y colores.
Tú, madre de los olvidos, no me solicitas
a soñar que podrás quererme
y a reunir trozos de mí para ponértelos
en el regazo, y ensalzarte la finura
del jarro que quizá tendremos entero
cuando me serenes el pulso que tiembla.
Tú, hermana indulgente, no ves en mí
cosas que te molesten para no verme,
y me tomas como una costumbre, abierto y vacío,
y vas por mí sin retirar nada,
con un instinto de mucho antes, sencillo
como lo es la sangre de los hombres y las mujeres.



Versión de José María Valverde

ALEJANDRA CORREA




Maneras de ver morir a un pájaro


I

En hectáreas de pampa reverdecida
lo único muerto
son las alas del primer pájaro
cayendo


II

Lo dijeron en el noticiero
Siete de la noche
Domingo de calor
Pájaros por todas partes
se arrojan sobre el suelo
caen
perforan techos de chapa
de fibrocemento
de paja

son proyectiles en caída libre
bombas calientes de plumas y carne

Atacan a la población
involuntaria e inesperadamente


III
                                  A Susana Thenon, i.m.


Me despertó de la siesta el intendente: Hay aves cayendo del cielo (Negro, no sé qué carajo pasa que hay pájaros muertos por todos lados) Dada la ubicación del suceso (encima están en la zona sojera) dentro de los límites geográficos de nuestro histórico Partido (no se podrían haber ido a morir a otro lado los hijos de puta) Dado que es la segunda vez (ya les dije que íbamos a tener problemas con esa mierda que fumigan) que los decesos ocurrieron en un tiempo condensado (justo me viene a pasar esto el dos de enero que empiezo las vacaciones) y que los muertes son miles (esperate a que sean los pibes los caigan como chorlitos) será necesario investigar lo sucedido para llevarle tranquilidad a la población (fijate cómo la podés dibujar y cualquier cosa llamame).


IV

En el pueblo andan diciendo
que los pájaros
murieron  de miedo


Poemas inéditos del libro Maneras de ver morir a un pájaro, 2012.



GEORGE SCHNEEMAN




Con Anne Waldman, 2005












Anne Waldman and George Schneeman. Photo by Lisa Jarnot, circa mid-2000s
Con Anne Waldman, circa mid-2000s


www.georgeschneeman.com/








JOHN GIORNO








John Giorno, poeta del movimiento contracultural que surge en EEUU durante los años 60, es conocido sobre todo por ser el protagonista de Sleep, experimento warholiano donde los haya que consiste en ver como un maromo duerme ininterrumpidamente durante casi seis horas. Cuando Giorno se despertó y sorprendió a Warhol grabándole, éste le dijo que le convertiría en una estrella. Si queréis poner a prueba vuestra capacidad de aguante y nivel de aburrimiento tenéis esta versión reducida de “el bello durmiente” (40 min.). Más radical fue, si cabe, Empire: 8 horas 5 minutos con un único plano del Empire State Building de Nueva York.

























GABRIEL FERRATER


El poeta Gabriel Ferrater, desde el balcón de su casa en Sant Cugat del Vallès, cerca de Barcelona.


EL MUTILADO


Ya sé que no le quieres.
No lo digas a nadie
Los tres, si tú me ayudas,
guardamos el secreto.
Nadie más ha de ver
lo que tú y yo hemos visto.
Se esconderá de todas
las personas y cosas
que antes eran amigas.
Vendrán días de invierno,
muy lejos de las mesas
donde os servían antes
ostras y vino blanco.
En los días lluviosos
no mirará el asfalto
donde os habíais visto
cuando ibais a pie
porque no había taxis.
No abrirá más los libros
que le hablaron de ti:
ignorará qué dicen
cuando no hablan de ti.
Y sobre todo, puedes
estar segura, nunca
sabremos dónde está.
Él se irá confinando
en muy lejanas tierras.
Caminará por bosques
oscuros. No verá
la azagaya de luz
de la memoria súbita.
Y cuando esté tan lejos
que ya parezca muerto
podremos recordarle,
decir que no le amabas.
Ya no nos dolerá
ver que te necesita.
Será como un espectro
sin dolor y sin vida.
Tal la foto macabra
de una Gueule Cassie,
que orna un escaparate
y no nos sobresalta.
Pero ahora, silencio:
no alarmemos a nadie,
que no vean la herida
sangrante y purulenta.
Demos tiempo al olvido.
Callemos, y que nadie
-ni siquiera yo mismo-
recuerde que soy yo.

                                           Versión de Pere Gimferrer


 



Para definir a Gabriel Ferrater (Reus, 1922- Sant Cugat del Vallès, 1972) podríamos usar el mismo elogio, sencillo y profundo que un día él dedicó al gran escritor valenciano Joan Fuster: ser «un literato capaz de pensar»; porque a lo largo de sus cincuenta años de vida, el que tenía que convertirse en el poeta más extraordinario e influyente de la segunda mitad del siglo XX en Cataluña, no hizo otra cosa que sumergirse, de forma paciente y metódica, movido por una curiosidad incaducable, en las disciplinas intelectuales más diversas (de la crítica a la pintura, de la matemática a la lingüística) hasta llegar a aprender sus mecanismos esenciales.

ENRIQUE JUNCOSA





El Capricho

                                para Víctor Esposito


Los días son azules
y secos
y un viento musculoso
          los envuelve y desenvuelve
                    con veloces lienzos blancos.

La casa está oculta
          entre los álamos
que organizan, además,
          violeta campos de alfalfa
a lo largo de una línea de sauces
          que dibuja un río
                     de aguas transparentes,
                                          argentinas
                                                    y heladas.

Camino bajo los sauces
           levantando
                     bandurrias
que tocan
           el claxon
                    como si fuera una flauta.

Los sauces se acaban
y el río se enrosca
en arenales
           y explanadas
                       de guijarros.
Los perros corren
           saltarinas liebres
                    sorteando arbustos
y varios buitres negros
          mondan los huesos
                     de lo que fue una cabra.

Tras los alambres
que delimitan El Capricho
se abre la estepa árida
de los escarabajos
que forma cerros redondeados
salpicados de espinos
y de matas.

Continúan las liebres
          como proyectiles caprichosos
                    alertados por parejas gendarmes:
los teros,
          que son pájaros chivatos
                     y ruidosos.

Una vez en lo alto del cerro
contemplo
de nuevo
las alamedas
y los sauces que conforman un oasis
        en la vastedad de la estepa
                 bajo los picos nevados
de los Andes.

Una manadas de guanacos
           que se espanta.
                     Saltan
                              como antílopes
                                         levantando
                                                   finas
                                                          polvaredas.

Me arde la piel
con el sol austral.

Las nubes se mueven
            de forma que parece que se mueve
                      la tierra
y mi respiración es una provincia del viento
sumida en la insurgencia.

No hay nadie.
Sólo el ganado disperso
y el olor de la tierra seca.

Aquí todo es belleza, todo es orden
Todo lujo y quietud, nuestra delicia.

Acabo de leer el volumen último
de los diarios de Sándor Márai
en el que describe la muerte de su mujer,
su compañera durante sesenta años,
antes de quitarse la vida.
Es un libro duro y lapidario
como este paisaje
pero en el que surge también:
su voz olía a flores.

Me rodean,
justamente,
matas de flores diminutas:
uñas de gato y zapatitos de reina,
ambas amarillas,
también tomillo rosa
y blanco,
zampas fucsia,
duraznillos y mata fuegos
rojos,
verbum ocres
y naranja,
y otras flores cuyo nombre
todavía desconozco.

El espinoso jardín
natural
de la estepa
          como plano cifrado
                    de la memoria ardiente.

A los lejos
          oigo relinchar

                    a los caballos.




CANON



                                De La destrucción del invierno, Sevilla, 
                                Renacimiento, 2013.



Enrique Juncosa (Palma de Mallorca, 1961). Poeta, es también 
un conocido crítico de arte y comisario de exposiciones. De 2003 
a 2011 fue director del Museo irlandés de arte moderno en Dublín. Anteriormente, fue subdirector del Museo Nacional Centro de Arte 
Reina Sofía en Madrid. Ha escrito sobre la obra de numerosos artistas.

JUAN EDUARDO CIRLOT





Momento

Mi cuerpo se pasea por mi habitación llena de libros y espadas
y con dos cruces góticas;
sobre mi mesa están “Art of the European Iron Age” y “The Age of
Plantagenets and Valois”, aparte de un resumen de la Ars Magna de
Lulio.
La fotografía de Bronwyn (las fotografías) están en sus carpetas, como tantas otras cosas que guardo (versos, ideas, citas, fotos).
Si ahora fuera a morir, en esta tarde (son las 6) de finales de mayo de
1971, y lo supiera de antemano, no me conmovería mucho, ni siquiera a causa del poema “La Quête de Bronwyn” que está en la imprenta.
En rigor, no creo en la “otra vida”, ni en la reencarnación, ni tengo la
dicha (menos aún) de creer que se pueda renacer hacia atrás, por ejemplo, en el siglo XI.
Sé que me espera la nada, y como la nada es inexperimentable,
me espera algo no sé dónde ni cómo, posiblemente ser en cualquier existente como ahora soy ahora en Juan-Eduardo Cirlot.
Mi cuerpo me estorbaría y desearía la muerte −¡ah, cómo la desearía!−
si pudiera creer en que el alma es algo en sí que se puede alejar
e ir hacia los bosques donde el triángulo invertido de los ojos y
boca de Rosemary Forsyth me lanzaría de nuevo a la tierra de los hombres, porque en esta vida no he sabido o no he podido
trascender la condición humana, y el amor ha sido mi elemento,
aunque fuese un amor hecho de nada, para la nada y donde nunca.
Estoy oyendo Khamma de Debussy, que, sin ser uno de mis músicos favoritos (éstos son Scriabin, Schönberg y otros)
no deja de ayudarme cuando estoy triste, que es casi siempre.
Mi tristeza proviene de que me acuerdo demasiado de Roma y de mis campañas con Lúculo, Pompeyo o Sila,
y de que recuerdo también el brillo dorado de mis mallas doradas en los
tiempos románicos, y proviene de que nunca pude encontrar a Bronwyn cuando, entonces, en el siglo XI,
regresé de la capital de Brabante y fui a Frisia en su busca.
Pero, pensándolo bien, mi tristeza es anterior a todo esto, pues cuando era en Egipto vendedor de caballos,
ya era un hombre conocido por “el triste”.
Y es que el ángel, en mí, siempre está a punto de rasgar el velo del cuerpo, y el ángel que no se rebeló y luchó contra Lucifer, pero más tarde cedió a las hijas de los hombres y devino hombre,
el ángel es el peor de los dragones.

                                                                                      (1971)




Jazz Lilith

Con mis ojos escucho, con mis ojos
de menta y de cristal desmesurado.
Con mis ojos de piano en el ocaso,
con mis ojos de tigre y de cerezo.
Con mis ojos escucho los acordes,
los desgarrados sones de la tarde,
los sones del amor y del sollozo,
los muslos que se acercan por el cielo.
Con mis ojos escucho tantas selvas,
tantas selvas de furia y de carbunclos.
Con mis ojos de piano, con mis ojos
de hoguera abandonada en el desierto.
Los acordes se rompen en el canto,
los acordes se quiebran en los árboles,
los muslos se me acercan por el cielo,
los muslos de magnolia y de ceniza.
Con mis ojos escucho los dos muslos,
con mis ojos de menta y de asesino,
con mis ojos de músico extraviado.

                                                                          1953



COLM TOIBÍN


Foto de Colm Toibín


El testamento de María

Colm Toibín


Ahora vienen más a menudo, los dos, y en cada visita se muestran más impacientes conmigo y con el mundo. Hay en ellos avidez y aspereza, una brutalidad que les hierve la sangre y que conozco bien. La huelo como la huele un animal acosado por cazadores. Pero ahora no me acosan. Ya no. Me cuidan, me interrogan delicadamente y me vigilan. Creen que no conozco la compleja naturaleza de sus deseos. Pero ahora nada se me resiste salvo el sueño. El sueño se me resiste. Tal vez soy demasiado vieja para dormir. O acaso dormir no pueda reportarme ya nada más. Quizá no necesite soñar, ni siquiera descansar. Quizá mis ojos ya saben que pronto estarán cerrados para siempre. No me molesta quedarme despierta.Descenderé por este pasillo al despuntar el alba, en cuanto los rayos de luz se fi ltren en la habitación. Tengo mis razones para esperar alerta. Antes del descanso final llega este largo despertar. Y me basta con saber que todo acabará.


Creen que no entiendo qué es lo que está creciendo con lentitud en este mundo; creen que no comprendo la razón de sus preguntas ni advierto la cruel sombra de exasperación que les enmascara el rostro o se oculta en sus voces cuando digo algo vago o ridículo, algo que no nos conduce a ninguna parte. Cuando parece que no recuerdo lo que ellos creen que debo recordar. Son tan prisioneros de sus vastas e insaciables necesidades, y están tan embotados por los vestigios del terror que sentimos entonces, que no se dan cuenta de que yo lo recuerdo todo. La memoria forma parte de mi cuerpo, como la sangre y los huesos.


MÁS

JOSÉ LUIS SAMPEDRO





                                         EL TIOVIVO POLÍTICO


En toda sociedad humana existe una minoría que manda y una mayoría que obedece. La primera impone sus leyes, a las que llama Justicia, y defiende sus valores (consagrados con el nombre de orden natural o revelación divina) y sus intereses, presentados como el bien común o el interés nacional. Esa mayoría mantiene la situación gracias al sistema educativo, a la influencia sobre la opinión por diversos medios y, en caso necesario, por el uso de la fuerza.
Entre la mayoría sometida existe una minoría crítica y disconforme que lucha por el cambio a fin de instaurar otro orden social más justo y más equitativo, dispuestos para ello a la revolución.
Si la revolución triunfa y se instalan en el poder su Justicia se va poco a poco transformando en leyes, su orden social impone los valores del grupo, que mantienen también mediante la educación y los mismos medios que sus predecesores, incluso la fuerza.

¿Se vuelve así a la situación anterior? No exactamente. Los unos y los otros aprenden, ciertos progresos se mantienen. Factores externos alientan nuevas actitudes, como el contacto con otras sociedades y, sobre todo, el progreso científico que introduce técnicas nuevas y erosiona creencias erróneas y "verdades eternas" supuestamente reveladas. Se avanza con alternativas: los reaccionarios interponen diques en el curso de la historia, pero el río de la vida se los salta por obra de revolucionarios que acaban en reaccionarios.



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Uno de los recursos usados por quienes mandan imponer su voluntad a los gobernados y legitimar su poderío consiste en implantar una educación que incluye el concepto de "orden natural", como norma indiscutible para orientar nuestras vidas. Una vez aceptado ese "orden natural" de la sociedad, tenderemos a rechazar toda conducta propia o ajena desviada de ese orden y la condenaremos por escandalosa, perjudicial o aberrante. Durante mucho tiempo, por ejemplo, y con el apoyo de dogmas religiosos, se afirmó que el "orden natural" de la sociedad era la monarquía de derecho divino. En consecuencia, ser partidario de otro sistema, como el republicano, era caer bajo el peso de la ley y hacerse reo de un delito máximo, casi blasfematorio.
Delito creado, claro está, por la ley de los monarcas, que no tenía nada de "orden natural" porque para la naturaleza no hay delitos sino errores vitales, como la inadaptación que se paga extinguiéndose. Si el "orden natural" como se nos repite, es el matrimonio católico, monógamo e indisoluble, entonces la mayoría de la humanidad organizada según otros modelos familiares viven en contra de la naturaleza. Los ejemplos abundan.

En suma, el llamado "orden natural" no está dado por la naturaleza sino inventado como creencia de quienes escriben las leyes. El hombre, si bien condicionado por su naturaleza, no es un ser natural sino histórico y, como tal, en permanente cambio.







PERU SAIZPREZ





Españoles
Franco ha muerto.
Peruanos
Franco ha muerto.
Italianos
Franco ha muerto.
Alemanes
Franco ha muerto.
Vietnamitas
Franco ha muerto.
Griegos
Franco ha muerto.
Belgas
Franco ha muerto.
Irlandeses
Franco ha muerto.
Haitianos
Franco ha muerto.
Chinos
Franco ha muerto.
Japoneses
Franco ha muerto.
Afganos
Franco ha muerto.
Españoles
Franco ha muerto.
y
Nos
lo
vamos
a
comer.

                         de Un corazón con pelos


PS(Lima, 1971), vivió de niño en la selva del Perú, en Honduras y 
en Costa Rica. Vive en Madrid desde 1989, donde estudió y trabajó 
en diversos oficios hasta 1995. Escribió Sexo Satélite. Como conse
cuencia del proceso de escritura del libro inventó los Aviones Poesía
Durante un tiempo marchó a Londres, ciudad donde escribiría Hotel 
Trip Cárnival, un libro escrito para no ser publicado nunca.