martes, 15 de abril de 2014

JOSÉ LUIS PARDO





Nunca fue tan hermosa la basura

José Luis Pardo

April is the cruellest month, breeding
Lilacs out of the dead land...
                           T.S . Eliot, The Waste Land



El Libro Primero de El Capital, de Marx, comienza diciendo: «La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como "una inmensa acumulación de mercancías"».




                            --------------------------------------------



JOSÉ LUIS PARDO: POR EL PERRO

Juan Perro


El antaño compañero de estudios de Santiago, actual director de su tesis, catedrático de Filosofía en La Complutense y Premio Nacional de Ensayo José Luis Pardo leyó en la presentación del libro de Santiago Auserón, "Canciones de Juan Perro", publicado por la Editorial Salto de Página, el lúcido y divertido texto que aquí –con su autorización–, publicamos. José Luis Pardo es autor de libros indispensables como "Esto no es música" (en continua referencia a las canciones de los Beatles) y el libro de artículos "Nunca fue tan hermosa la basura", ambos en Ediciones Gutenberg.


GASPAR MOISÉS GÓMEZ





PENOSO es, cuando cae la tarde, mirarse en los espejos.
Los pájaros golpean con penumbrosas alas.
Arden en sacrificio corrosivo los azogues,
apareciendo el muerto, sin identidad, sin perspectiva,
al fondo del cristal.
Y no hay quien mueva
ni un párpado. Azul rostro de hierro.
Forzado
el rey, dentro del manto, desiste, inerme.
Se reflejan
con odio retirado las sillas. Toda la habitación
se vuelve de espaldas.
¿Qué trazo
quieren violar? ¿Nos envejecen
en el crepúsculo de sus avenidas
más hondas, cuando el dedo en la sien
da que pensar?
Dorian Grey, en este
esplendor moriré. En el entrecejo
de la luz que se frunce de repente
caeré instantáneo, ave sin memoria,
como si me cazasen en su soplo
de eternidad desierta.


               ---------------------- 


QUITO, hoja a hoja, la densidad del mundo.
Busco su música indescifrable;
su calavera virgen. Hasta llegar
al ser que al borde del abismo
mira abajo, dependiendo de arriba,
en pánico terror.
Las cosas son así.
Un brillo sobre la cabeza.
La siniestra simplicidad
de lo que en su último grafismo
nos dará la muerte.


Gaspar Moisés Gómez (Serranillos, Ávila, 1927). Poeta cuya obra
ha sido reconocida, entre otros, por el Premio Hispanoamericano
Juan Ramón Jiménez. Reside en León desde su juventud.  Ha publi
cado, entre otros: ‘Con ira y con amor’, ‘Sinfonías concretas’, ‘Al 
filo del alma’, ‘Al filo del cuerpo’, ‘Oráculos sombríos’, ‘Son perver
sos los límites’, etc.


STEVEN BERKOFF

OCTAVIO PAZ





                  LAUDA


                        1

Ojos médulas sombras blanco día
ansias afán lisonjas horas cuerpos
memoria todo Dios ardieron todos
polvo de los sentidos sin sentido
ceniza lo sentido y el sentido

Este cuarto, esta cama, el sol del broche,
su caída de fruto, los dos ojos,
la llamada al vacío, la fijeza,
los dos ojos feroces, los dos ojos
atónitos, los dos ojos vacíos,
la no vista presencia presentida,
la visión sin visiones entrevista,
los dos ojos cubriéndose de hormigas,
¿pasan aquí, suceden hoy? Son hoy,
pasan allá, su aquí es allá, sin fecha.

Itálica famosa madriguera de ratas
y lugares comunes, muladar de motores
víboras en Uxmal anacoretas,
emporio de centollas o imperio de los pólipos
sobre los lomos del acorazado,
dédalos, catedrales, bicicletas,
dioses descalabrados, invenciones
de ayer o del decrépito mañana,
basureros: no tiene edad la vida,

volvió a ser árbol la columna Dafne.



                           2

Entre la vida inmortal de la vida
y la muerte inmortal de la historia
hoy es cualquier día
en un cuarto cualquiera
Festín de dos cuerpos a solas
fiesta de ignorancia saber de presencia
Hoy (conjunción señalada
y abrazo precario)
esculpimos un Dios instantáneo
tallamos el vértigo

Fuera de mi cuerpo
en tu cuerpo fuera de tu cuerpo
en otro cuerpo
cuerpo a cuerpo creado
por tu cuerpo y mi cuerpo
nos buscamos perdidos
dentro de ese cuerpo instantáneo
nos perdemos buscando
todo un Dios todo un cuerpo y sentido
otro cuerpo perdido

Olfato gusto vista oído tacto
el sentido anegado en lo sentido
los cuerpos abolidos en el cuerpo
memorias desmemorias de haber sido
antes después ahora nunca siempre




JOSÉ ANTONIO RAMÍREZ LOZANO





LA LECHUZA

La lechuza tiene mucha
ganita de estornudar.
Y se está quieta en la rama
del olivo, como un hito,
hasta que ya le
hasta que ya le
hasta que ya le-
jchu!
za estornuda
y pone blanca la luna

la noche del olivar.



Teluria

¿Quién cabalga esta noche
la paramera, quiebra
con su espuela la escarcha
del rastrojal?
Un potro
por la alameda de los años
baja
desbocado a las eras
de la memoria, quema
cosechas que la edad contra el olvido
granó y abreva
¿Quién
montará ese caballo por el alto
praderío, esta noche
del mundo?



CORO

Él es el Caballero
del Olvido que azuza
sus canes por el páramo.

Bajo el almendro amargo
de la ruina tensa
su ballesta.

Ah juventud la tuya
para su cetrería!

La muerte entre las hojas
del álamo celebra
su relente.

Él es su convidado.
El caballero oscuro

que habita su alameda.


José Antonio Ramírez Lozano (Nogales -Badajoz-, 1950) es un
reconocido autor de poesía y novela que cuenta con numerosos
premios de poesía.

JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO


Retrato de José Jiménez Lozano


EL CUCO

Dulce pájaro de primavera,
no te vayas. Si me falta
tu cu-cú riéndose del mundo,
éste puede engañarme.


                             de La estación que gusta al cuco (2010)





 HAWORTH

 El  presbiterio bajo el plomizo cielo,
 el cementerio en torno,
 el viento que tortura  a los árboles
 con preguntas, el sofá, el quinqué, el bordado
 sobre una mecedora, risas y cuchicheos juveniles,
 la ruta del pensionado de señoritas tan severo
 y, a la vuelta, la muerte
 para María y Elizabeth. ¡Oh, Dios qué pronto!
 ¡Con cuánta improvisada prisa fueron abatidas!
 Y luego Branwell, que las había pintado
 y sabía mundo, siguiólas;
 también hubo un entierro para él allí cerca.
 Y el Pastor Brontë lanzaba escopetazos
 al aire, entre un versículo y otro del Levítico.
 Sus alcohólicas visiones le aterrorizaban en su alcoba
 Y los coadjutores eran galantes con frecuencia,
 Pero más perseverante aún la Dama
 de la plateada hoz que arrebató a Emily y a Ana,
 y al final llegó Arthur, el esposo tan breve
 para Charlotte. "¿No nos separará, verdad Arthur?"
 La muerte, quería decir, sin pronunciar su nombre,    
 pero llegó la innominada igualmente,
 y las sombras prevalecieron y las tumbas
 volvieron a roznar sus lápidas y el frío
 luchó con la memoria, mas no venció
porque ahora mismo aquí escribían o bordaban, sabemos,                                                             
aquí reían o leían la Biblia y construyeron
sus versos, sus historias terribles, con sus ojos
y las yemas de sus dedos, su corazón y heridas
como boquetes de sus almas, sangre
y alegría alzaron como andamios.
¡Oh, qué felices fueron, qué felices!
¡Y cuánta brevedad, qué recortada
felicidad tuvieron las hermanas Brontë!
¡Cuántas cartas de amor os habré escrito por la noche!
Emily, Elizabeth, Charlotte, Ana y Mary,
Decidme dónde estáis ahora, ¿dónde estáis?


                               De Un fulgor tan breve (1995)




PREGUNTA  
                                                   
Ya tenía que irse,
y se fue en una barca.
La barca volvió luego,
y trajo sus sandalias.
¿A qué lejana ínsula
habrá huido mi alma?     

                                         De Anunciaciones (2008)