sábado, 12 de abril de 2014

LIRIA EVANGELISTA





Yo quiero un miriñaque enorme, como el de Sissi, uno que haga parecer que vuelo bajo, que levito sobre las escaleras de mi casa y sobre el parquet del living. Con el camisón, ese efecto es imposible de lograr. Primero le pido a papá que me deje tomar la comunión. Imposible, me contesta, nosotros no creemos en Dios. Dios no existe. La religión es el opio de los pueblos, a esta altura deberías saberlo. Si cuando cumplas dieciocho todavía querés tomarla, ya vas a ser mayor de edad. ¿A los dieciocho es con vestido? Es sin, solamente las nenas de ocho tienen vestido. ¿Para qué lo querés? Las niñas comunistas no toman la comunión ni quieren ser princesas.

Esa misma noche me arrodillo y desafío a Dios. La única manera de probar tu existencia es que me dejés el vestido con miriñaque al lado de la cama. Si no está es porque no existís, le digo como si fuera un rezo.

A la mañana siguiente abro los ojos esperanzada, el corazón aleteando en la posibilidad de una fe recién adquirida: al lado de la cama no hay nada. Mi pieza está vacía de Dios. Estoy sola. Algo tiembla adentro mío, lastimado.

Dios no existe, le informo a mi mamá esa mañana. Me pongo a llorar. Las lágrimas logran que mi madre me regale su traje de novia amarillento y me deja coserle unos alambres para hacer el miriñaque más amplio del mundo. Consigo tul blanco por metro en la sedería de Triunvirato y Los Incas y le pego a la falda lentejuelas azules y algunas plumas del plumero.


Bailo los valses como volando, puedo levitar cuando bajo las escaleras. Como si estuviera en la Schönbrunn, el palacio imperial, pero mucho mejor, porque estoy en casa. Soy más que Sissi, soy la Niña Soviética, la reina del comité central de Villa Urquiza, la emperatriz del partido comunista de Argentina.


                                  De  NIÑA SOVIÉTICA |  Borde Perdido Editora, 2013. |


LE(Buenos Aires, 1961). Egresada de la facultad de Filosofía y Letras 
de la UBAse doctoró en Lenguas Hispánicas en la State University of 
New York en 1996. Enseña en Argentina y Estados Unidos. Ha publica
do en 2009 su primera novela “La mala educación” (ed. El fin de la no
che) y en 2012 “Una perra” (Paradiso) un libro de poemas. Niña Soviética 
es su primer libro con Borde Perdido Editora.