miércoles, 9 de abril de 2014

MANUEL PUIG




                                                                          Orly, martes 9 de junio

Querida familia:

Estoy ya esperando embarcar para Barcelona, allá echaré la carta. Todo muy bien en París, ahora espero recibir carta en Barcelona. Paré en el departamento de Ítalo, en Pigalle alto, cerca ya de Montmartre, barrio pobre pero pintoresco. El departamento bien pero con un gato que echaba un olorcete... Vi varias curiosidades en el video cassette de Ítalo, grabadas de la TV francesa, pero todas pesadas como ellas solas, “La tête d’ un homme”51 con Harry Baur, “Golgotha”,52 “El perfume de la dama de negro”,53 etc. En cambio me gustó una alemana de Zarah Leander, “La Habanera”,54 algún día la tendré. Hice entrevistas para tres revistas por la salida de “Pubis” en francés, “Le Nouvel Observateur”, “Masques” y “Magazine Littéraire”. También dos grabaciones de radio, una en español y otra en francés. Vi a Germán Puig, muy bien, se hizo fotógrafo de desnudos ¡! publicó dos libros y vendió mucho parece. Almendros está en N. York, Sarduy muy bien, me invitó de parte de la editorial a almorzar en un restaurant carísimo de Saint Germain y fue un chasco, poquísimo y soso, tipo aquel lugar fatídico de Milán, ¡“La Brasiera Meneghina”! En cambio lo invité a Ítalo a un lugar así nomás para un cous-cous y salió bárbaro. También lo vi a Goytisolo, me llamó, muy amable, dice que el consenso general en España es que fui el mejor escritor de lengua española de la década de los setentas. ¿Qué más? No fui al teatro, me dio fiaca, y una sola película en cine ¡del 49, Gérard Philipe!55 no hay nada que dé muchas ganas de ver, cambiaron los tiempos. De cassettes no conseguí nada, vamos a ver en el futuro, en algunos catálogos anuncian cosas, le dejé plata a Ítalo para que me los mande con alguien. En Madrid el jueves o viernes veré la mujer araña!!! Y el domingo a las 9 de la mañana si todo va bien estoy en el Galeão!!!! ¿Cómo encontraré las plantas? Será un mes exacto que salí, día 4. Espero que cuando les llegue esta carta ya estén preparándose para viajar a Río. Besos y cariños


Coco_



FERNANDO VALLEJO





La Puta de Babilonia


                             
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VERA FOGWILL




La muerte según Fogwill 

                                                                    Por Vera Fogwill


Artículo publicado en el suplemento Radar del diario Página 12


Cuando casi adolescente empecé a escribir, nada casualmente Fogwill se quitó el Rodolfo Enrique y el Quique y pasó a ser, no sé cómo, sólo Fogwill para todos, incluso para mí. Una manera egocéntrica de saber que todo le pertenecía a él. Incluso los Fogwilles de Devon en su sangre y toda raza o estirpe menor que le sucediera. A mí me queda pensar si podré seguir siendo Fogwill, más allá del absurdo título de condesa que heredé. Si debo firmar simplemente así, como hubiese querido él, o debo cambiarme el nombre definitivamente por el seudónimo literario con el que desde hace años escribo.

Ser la hija de Fogwill es como el poema que escribí el otro día sobre Borges que titulé “Las pobres hijas de Borges”, en alusión a lo que no tuvo y a lo que, si hubiera tenido –una hija que escriba–, le habríamos dicho todos: “Pobre hija de...”. Es intentar ser actor siendo hijo de Vittorio Gassman, intentar hacer cine siendo hijo de Ozu, intentar ser meditativo siendo el hijo de Osho, intentar ser persona siendo el hijo de un animal.

“Escribo para no ser escrito”, se limitaba a decir siempre él. ¿Y ahora qué carajo hago, papá? ¿Escribo para que no seas escrito o dejo de escribir? Me quedo impregnada de las palabras que me envió Teresa Lamborghini, otra pobre hija de, al día siguiente del funeral de mi padre, que fue casualmente pocos meses después que el de su padre y en el mismo lugar. “Fui a saludarte, Vera... a verme supongo... Tensiones que ni llorar podés... Entre los hermanos, las actuales, las ex que llegado el momento no quieren perder actualidad, las que iban a ser o creyeron ser o quisieran ser y al revés... Que si se lo crema al muerto, que si se lo entierra, que si se lo atendió debidamente, que... Esto es sólo el comienzo, te dije con un abrazo fuerte con el que de paso me abracé, cosa que no había tenido tiempo de hacer desde noviembre, cuando yo estaba ahí adonde ahora estás. Sigue que empiezan a reescribir, adelante nuestro, ahí, ‘cosas’ que uno sabe que ni remotamente fueron como se las está relatando... Y ahora tantos escribirán.”

Sólo puedo escribir estas líneas a pedido de mi íntimo y querido amigo Martín Pérez, y lo hago en breves minutos, en medio de la noche, casi sin detenerme a pensar. Cuando salí del quirófano, en mi parto, antes de que me den a mi hijo, pese a tener prohibido aparecer, él ya había logrado inmiscuirse e invadido mi habitación del sanatorio a media noche. Ya había llamado a todo el mundo para contarles y me esperaba allí, creo que fumando. Yo quería asesinarlo, pero tanto amor me lo impidió. No puedo dejar de oír sus comentarios a su nieto cuando volvían de la plaza: “Ni una mina, una pálida, todas viejas chotas de veinte con culos gordos, ¿no, Aki? ¿No hay otra plaza por acá?”.Mi padre para mí, como padre, fue un gran escritor. No se lo podía molestar, no se le podía quitar minutos a su silencio ni a su pensamiento. Su mejor novela es su vida, una vida más impactante que cualquier escrito que hayan podido encontrar o leer de él y/o sobre él. La mejor literatura la hizo en las noches arrullándome para dormir, jamás –mientras me tocaba estar con él– me dormí sin un cuento de mi padre, jamás. Hasta de grande era capaz de meterse en mi cama a contarme un cuento, pese a que yo, dormida, me sobresaltaba y le decía: “¡Papá, ya estoy grande para cuentos!”, “¿Papá, estás drogado?”, “¡Papá, soy tu hija!, ¡Papá!”.

Debo confesar que no creo en la muerte, en la única muerte que creo es en la mía. Ahí dejarán de existir todos, los que están y los que no están, porque viven en mí. De beba me llevaba en moto, y caminaba poniéndome adentro de una bolsa de mercado. Mi cabecita salía por esa hamaca ya desorbitada. Mi padre durante mi infancia no me llevó a Disney, a pesar de tener colecciones de autos antiguos, excéntricos y barcos y mucha plata, o guitas, como decía o dice él. Me llevaba a la pensión donde vivía su amigo Leonardo Favio y me hacía practicar y tocar frente a ellos en la guitarra milongas y gavotas. En sus años brasileños me llevaba de visita a lo de su amigo Caetano Veloso y lo observaba componer tristes canciones. En sus años de barco me hacía vivir solos en alta mar. Una vez mi abuela me llevó a verlo a Londres, donde estaba viviendo. Yo no entendía por qué no llevábamos equipaje, ni tomábamos aviones. Londres era finalmente la cárcel. Allí lo visitaba. Y él no tenía problema en presentarme a un asesino que había matado a su mujer por rompe-pelotas. Y me explicaba que por fin allí escribía en paz, sin chicos hinchando las bolas, tráiganme puchos.

Mi padre era de esos que te enseñan y te obligan a dar el asiento a los mayores, pero se queda cómodamente sentado mientras lo hacés vos. Pero también era de los que llegaban cargados de chocolates para entregar al colegio en plena época de Malvinas. Creo que fue esa sola vez a mi colegio, porque nunca lo vi en los actos. Tenía once años y mi mayor preocupación era pensar cómo podía pagar todas las deudas, éramos nuevamente muy pobres. Un abogado me explicó que las deudas no se heredaban, pero se equivocó. Se hereda otra cosa: la herencia es la vivencia. Llego a lo de mi viejo, está cagado a palos, viene un cana a llevarse la tele, la puerta abierta siempre, me mira y se la lleva igual. Fogwill parecía un monstruo, estaba desfigurado, pero estaba bien, no había pasado nada, nena. Me levantaba en la mañana y mi padre siempre me dejaba una nota al pie de mi diario íntimo. Lo había estado chusmeando a fondo. Analizaba mis textos sobre pijamas parties como textos de Proust. Me explicaba por qué estaba bien o mal escrito. Yo sólo tenía escrito “me gustan Los Parchís”, o “mi amiga Viole es lo más”. Sin embargo, él precisaba saberlo todo. Todo lo que yo hacía era genial, siempre fue un fan mío, por no decir suyo.

No me enseñó a manejar. Las minas no pueden manejar, por eso le robó el Citroën a mi vieja. Cuando no puedo dormir, nada mejor que escuchar el tipeo de una máquina de escribir IBM. Traía a genios como Laiseca para que compartamos el mate, prefería llevarme a geriátricos a ver tíos abuelos moribundos, prefería llevarme a velorios a ver amigos ya muertos, prefería llevarme al bar La Paz a escuchar sobre los que se habían ido hasta la hora que llegaba la revista Billiken, que siempre me compraba antes de irme a dormir a la madrugada.

Finalmente, luego de haberme explicado toda su vida qué era la muerte, la muerte de las creencias de cualquiera que sea que uno tenga, de cualquier sueño que uno quiera, de cualquier cosa que uno vea, me la mostró. Cuando una semana antes me dieron sus cosas en el hospital, elegí un libro de los que tenía con él. Era una novela de Elvio Gandolfo: Cuando Lidia vivía, se quería morir. La abrí al azar y decía algo así como “el padre se despide de la hija muerta”. La cerré aterrada. Mi papá me estaba avisando que él no se moría ahora, que me moría yo. Luego de tener una semana para digerir esto y más, pude estar ahí toda esa última noche y darle la mano y ver cómo era todo eso de lo que de alguna manera me había estado hablando toda su vida. La muerte de a poco de cada parte de su cuerpo, el fallo de un órgano, la defunción de un miembro inferior, superior, la presión que se va, el latido que se apaga, así como en una cátedra de vida. Sin dolor. Ver eso, vivir eso, me posiciona en otra parte. Nacer es bello, morir lo es también. Sobre todo cuando la persona que muere lo sabía y, más que eso, lo decidía. Sobre todo cuando esa persona vivió y muy pocos lo hacen; vivir es ser, y él fue quien quiso. No todos lo logramos, no todos podemos traspasar la barrera moral y reírnos. Ahora es sólo parte de mí y no Partes del todo, como titulaba él uno de sus tantos libros. Ahora si me remito a su “Sentimiento de sí”, aquel poema magnífico que me dedicó sólo a mí: “Padres: metros maestros de palabras, restos de lo legado y lo perdido, poderes, patrias, potestades, nada...” Y en el que me puso a mano en la primera hoja: “Gracias por tu silencio”. Aquel silencio que prometí tener y que cumplí.

No puedo dejar de pensar en que se fue literariamente haciendo referencia a Piglia, con su respiración artificial. Era muy chica, se publica Help a él y le había puesto Vera a un personaje y Vera era una puta... Y esa puta soy yo, la diferencia es que en ese entonces ni siquiera sabía lo que era coger. Poco entendía de la referencia sonora a “El Aleph”, y el juego con el nombre de Beatriz Viterbo para Vera Ortiz Bety. Yo cursaba tercer grado y le pregunté, llorando: “¿Por qué le pusiste Vera a una puta que te cogés y te mea? ¡Por favor, no se lo regales a mi maestra, papi!”. En ese entonces no había Veras, así que esa Vera para la nena que era entonces sólo podía ser yo. El sólo me contestó otra cosa: “Vera es la verdad, estar cerca de ella, en la orilla. Eugenia, tu segundo nombre, es el origen de la génesis del gen, del genio”, que me dio origen, y estaba hablando de él, claro. Y agregó: “Fog-will es y será siempre estar entre la niebla, tinieblas, o mejor aún: el deseo de ellas”. Pero se parece más sonoramente al fuck.


Cuando falleció, que es sólo ya un decir, o una obra más suya, subí a mi auto estacionado en la puerta del hospital. Estaba con el amor de mi vida, a quien mi padre adoraba y en la radio empezaba a sonar “No me importa morir”, ¿de quién?, de El Otro Yo. Con Suomi nos miramos. Mi papá me trabó la puerta. El no lo vio, yo sí. Es que soy yo!, yo!, yo!, como dice aún su contestador. Yo



FOGWILL





CONTRA EL CRISTAL DE LA PECERA DE ACUARIO


La tibia luz
azul
titila en la pecera

la tibia luz
titila
azul
por la pecera
de nuestra era

tibia
la luz
de la pecera
titila
en nuestra era

en la era
de la pecera
de acuario

en la era titilante
y tibia

¡Somos
los entibiados!
los que en la era
de la pecera
nadando
acariciamos
el cristal
que reproduce
la tibia luz
de nuestras formas
reflejas

Aquí
reflejo
somos

juntos
en la pecera
estamos

puros reflejos
de la pecera
nadando
solos
nos deslizamos
envueltos
en su atenuada
y tibia
luz

luz azulina
no mortecina:

medida
retenida

luz contenida
en el vacío artificial
donde la ínfima materia
repite, contenida
su combustión artificial

La tibia luz
la tibia luz
la tibia luz
titila

o vibra, azulina
entibiando todo

Ay tibios
habitando
la hora interminable
de nuestra flotación interminable

ay peces
envolviéndonos
en esta música
del burbujeo del aire

oyendo
juntos
el ronroneo de la tibieza
el burbujeo del aire
el borboteo del bienestar
la vibración de la pecera

aire insuflado
esferas elevándose
como nosotros,
siempre buscando
la superficie
de la pecera

siempre encontrando
donde estallar
fuera de la pecera

ahí:
alto en el agua
donde termina el agua

¡Esferas eternamente repitiéndose para estallar!

¡formas que eternamente se suceden solo para estallar ahí....!

formas intermitentes
puros reflejos
efectos de la luz
sobre lo que contuvo al aire

nada:
aire igual
bolsas de lo inasible

¡cómo acarician al pasar
y vuelan
hacia la superficie
para perderse..!

Desde la misma
superficie
de la pecera
llegan los copos
de nuestro balanceado pan

¡lluvia que trae el pan nuestro
de cada instante
a la pecera
de una era
sin días!

a la pecera
sin jornadas

a la pecera
sin respiro
donde el agua, indolora
acaricia
la permanente flotación
deslizándose

Pero
tras el cristal y fuera
de la tibieza
de nuestra era
lejos del burbujear
de la pecera
fuera del bienestar
de nuestra tibia
y acariciada flotación
pasan
como agrandadas
sombras


¿Formas humanas..?

¿imágenes que suben del pasado...?

¿imágenes de un mundo,
como si hubiera mundos
fuera de la pecera..?

¿señales de una era imperfecta, anterior..?

¿indicios de los que sirven a la pecera
insuflan aire
vierten copos
o cuidan la tibieza
de nuestra luz?

¿efectos
de nuestros sueños
contra el cristal?

¿efectos del cristal
de las preguntas
retóricas?

¿o de la opacidad de las respuestas?

Si fuese así
decí:

¿por que flotamos
tan apegados
a la luz?

¿por qué nadamos
acariciando
la tibieza
azulina
del agua?

¿y por qué desplazamos
estos brillos tan tenues
de nuestra piel por la pecera...?

¿solo para girar
levemente y tenues
y desplazarnos siempre
en círculos
frente al vacío reflejo
que nos contuvo?

¿para brillar en el vacío
que nos contuvo?

¿o "tuvo"?
¿o nos contiene?
¿o representa,
alienta,
entibia,
atrapó,
o formó y sobrevive.?
¿o burla...?

Viejas preguntas
de una era
olvidada:

¿pero por qué tenemos estos labios tan grandes...?

para besar mejor
la imagen reflejada
de nuestros labios
en el cristal

¿y por qué lucimos estos brillos tan te-
nues en nuestra piel, en la pecera...?

para brillar
levemente y tenues
al desplazarnos
en círculos
brillantes
por la pecera
frente al cristal

¿y por qué este hábito semiflotante
de habitar brillando, circulando, hundidos...?

¿Jamás sabremos nunca?

¿nunca más
intentaremos responder?

¿y nadaremos siempre
en nuestro todo
sin saber nada
sin poder nada
sin querer nada
puro nadar,
nosotros?

¿Basta esperar
en la pecera?

¿basta habitar
la espera
como si algo
viniera a suceder
al sol desaparecido
de acuario?

¿a ese sol
que nadie
entre los nuestros
recordará?

Buen: dale
calla pez
de una vez

no hay fuera
ni después
de la era
donde nadas
repitiendo tus formas
contra el cristal
de cada instante
en un tiempo medido
por el subir del aire
con un ritmo visual,
de vibración y vuelo
de aire a lo alto
buscando disolverse
y desaparecer...

Mide: medí tu tiempo
intercalando
en las esferas
que huyen,
el canto
de tu libertad
escuchada

Oid flotantes el burbujeo del aire
no hay nada afuera
ahí derramándose

todo está adentro
aquí, ordenándose

todo está en la pecera

aquí pez,
en tu era
que ya es lo que es

¡Y el burburjeo sagrado
de los instantes, oid!

y escuchá -oid- cómo estallan
las inocuas esferas
de aire insuflado
para alentar
ondulaciones breves
y vagos desplazamientos de agua
dispuestos a brillar
como antes

Sí:

allí en límite del agua
a punto de temer como antes

aquí o tal vez fuera del agua,
a punto de empezar como antes

así: como creí
a punto de poder como antes
de que la era comenzase
su terminar para nosotros, fijos
a la tibieza
de este habitar sin manos, pez,
junto a mí, aquí, otra vez
de nuevo, juntos
y aún ateridos por la caricia
de girar, nadando, aquí
pero cantando así
si
sí:
siempre invocando un ruido
de rotos
cristales

imaginados.


                                DE LO DADO (1999)







Fogwill Muchacha Punk





ARIEL SCHETTINI





El autito


Ahora me auto transporto con el auto por el que
Peleamos como si fuéramos parte de la burguesía
Como si no hubiéramos sido jamás
un mal chiste para la especie.

Me transporto y me llevo a otra parte,
Porque peleamos por el auto en un combate
Que involucró parientes, abogados y amigos.
Como si no hubiéramos sido para la clase
Una caricatura de institución burguesa.
La batalla, que no pasó de escaramuzas de las partes
y de dictámenes judiciales,
No incluyó sangre.
Pero yo hubiera denunciado
Destrucción total.

El decreto de Unión Civil era suficiente y
oportuno para demolernos.
Pero hicimos abstracción del cuerpo: forcejeamos por una cosa
como pelean los que tienen algo y los que tienen repuesto.
Y gané, claro, con dinero, préstamos y humillaciones.
Gané como los que siempre ganan:
sometiéndome.
Gané como se gana adentro de la civilización;
pidiendo clemencia y por favor
Y cumpliendo formas.

Ahora me llevo y me transporto en el botín de guerra típico
de la conyugalidad, del laberinto amoroso
Y de las demandas de divorcio.
Hey... alguna vez ese móvil fue una propiedad en común
¿te acordás?
Insostenible y evasivo, como el amor pactado.
Porque el desvío de ese matrimonio estaba inscripto
En el Registro Automotor.
Y solo, en la recta autopista, mientras escucho música,
entiendo que lo compramos
para escapar de nosotros.





Pulgarcitos


La hipótesis de que el SIDA desciende
De los monos es falsa.
Y sin embargo, la hipótesis contraria,
Que cuenta que un matrimonio de dos varones quería
Tanto tener un hijo que le
Pidieron a Dios que les mande uno
Aunque sea chiquitito o microscópico
Y que Dios los bendijo mandándoles no uno, sino
Innumerables en el conteo de laboratorio.
Y que, por lo tanto, ahora vivimos la Edad Media de
Los pequeños bebés atrofiaditos en el cuerpo
Embarazado de mutantes
A fuerza de su propio deseo.
Y que los mutantes mueren por falta de cuidados
Y de compresión.
Y esas vidas rústicas que nacieron y que llaman “virus”
merecen desarrollarse y crecer
Esa hipótesis que hace del cóctail de drogas
un abortivo porque destruye
La vida de los pequeños seres
que se incuban en el cuerpo
humano,
También.





Ariel Schettini(Quilmes, pcia. de Buenos Aires, en 1966). Es
Licenciado en Letras. Publicó dos libros de poemas: Estados
Unidos y La Guerra Civil. Trabajó como crítico en diversos
medios periodísticos de Argentina. Actualmente es docente
de la Universidad de Buenos Aires.

JOHN OLIVER SIMON





TESLA ROSE 32 meses: TRANSGRESIÓN


Algunas reglas han sido establecidas: no debes andar
en tu skuut dentro de la casa, raspa el piso,
pero hay siempre zonas grises, por ejemplo
un desafío al abuelo, comiendo
tus propios mocos, “¡Puaj!”que te llena de coraje
para aclarar ese tema desde el asiento del auto,
y cuando llegamos a casa de mamá le preguntas
si puedes jugar con su monedero, ella asiente

seguro, sobre la mesa, no hagas lío en el piso,
entonces viertes el cambio como dinero del cielo
justo sobre el piso y Mami pregunta, Tesla Rose,
¿estás buscando problemas? y tú dices “sí”,
montando tu skuut, “mira ma, estoy andando en skuut
en la casa”, rodando reluciente a la cocina.
Estás buscando límites, sufìcientemente audaz
para romperlos.
La transgresión es un nutriente esencial.


                                                          Trad. Paulina Vinderman



         de Poemas del abuelito, 2012


MICHEL CASSIR





Dioses

Dios dioses dioses
giran en la turba
antes de la ebriedad
antes de la espada y la abstinencia

dios dioses dioses
en la punta de la lengua
en el borde de la lámpara
con el gusto de roca desmoronada
en el khamsin nativo

dios dioses dioses
de paja los dedos expertos
en todos los crímenes
de panes distribuidos
como los tentáculos
de la compasión

pero dioses de caballos
agotados iluminados
que devuelvan a los campos
su esplendor primero

brazo de hierro con lo invisible
mi padre se levanta
desde su terruño estrecho
maculado de sabia
y de canto subterráneo

dioses del espanto
y de las parábolas
para unificar los estallidos
del espíritu
dioses de naufragios
para embrujar
el hueco del baile

dios dioses dioses
para el trigo transgénico
que no ha buscado nacer
que ha perdido
el hilo del alba
dioses que regulan
el soplo de la bolsa
a escondidas
dioses del ocio puntiagudo
como la horquilla
de un diablito
de pacotilla

dios dioses dioses
que giran más rápido
que la tierra
que la oración
para poner soles
en los cuatro rincones del cuerpo
el pensamiento al revés
noctámbulo
tiempo de una vuelta
en las cimas
a pérdida de vista
el cielo el cielo rojo
como la historia

dios dioses dioses
con zapatos de plata
de las minas legendarias
arrancando el corazón
de los condenados de la rueda
de la fortuna
el paraíso está pavimentado
de sermones
tabiques
para las buenas almas
nutridas con el plomo de las imágenes
tumefactas

dios dioses dioses
para el invierno el concierto
de los cuervos el repliegue
la siembra tragada
el silencio

dios dioses dioses
mal afeitados mal nutridos
rajados atomizados
en el centro de los desastres
olvidados en el fondo de un bolsillo
dejan su lugar
a dioses de santuarios
de museos de terrazas
de milagros plebicitados
dioses de las multitudes
girando
alrededor de la multitud
ella misma desvanecida

dios dioses dioses
de humo de satélite
de red de contra-espionaje
de la ficción llevada
hasta la tiranía
dioses de opereta
de ópera de bañera
de sentido adolorido
de perla que se deslizó
en un escote de infierno
dioses de ciclones

dios dioses dioses
de leones y de fluorescencia
de riñones que corren
por las dunas
dividiendo lo infinito en vértigos
dios dioses dioses

sin aliento




Michel Cassir(1952, Alejandría, Egipto). Poeta y científico franco-
libanés. Ha vivido en México y ahora radica en París. Actualmente
edita la colección Levée d’ Ancre, para  Editions l’ Harmattan. 
En el año 2007 obtuvo el Grand Prix de la Poésie Francophone, 
por el conjunto de su obra.