jueves, 6 de marzo de 2014

WITTER BYNNER





UN FINQUERO RECUERDA A LINCOLN


“¿Lincoln?”—
Bueno, yo estuve en el antiguo Segundo Regimiento de
Maine,
el primer regimiento del Estado del Pino que llegó a
Washington?
Claro que no llegué a sentir el olor de la pólvora;

solo estuvimos allá para guardar la capital—
todos nosotros éramos novatos.
Nunca he estado en el teatro en mi vida—
No supe, pues, de qué manera conducirme.
Aún puedo ver tan claro como si fuera mi sombrero el
palco en que él estaba
cuando lo tiraron—
¡Créame, amigo, hubo un gran pánico
cuando encontramos que el presidente estaba como
estaba!
Nunca vi un soldado en el mundo que no lo quisiera.

Sí, amigo. No se olvidaba su figura así no más.
Era un hombre enjuto,
era un finquero.
Todo estaba muy bien, ya lo creo,
aunque no era bien parecido que se diga,
nada de eso.
Cara flaca, pescuezudo,
y el labio grueso como salido.
Y era un tipo divertido— siempre bromista;
y no estaba tan encumbrado que los muchachos no
pudieran hablarle en su manera de ellos.
Cuando yo estaba de servicio en el Hospital,
él solía venir y me decía: “Estás muy bien aquí.”
Animarnos, ve usted.

Y se agachaba y les hablaba a los muchachos—
Y les hablaba con tanta intimidad —tan cariñoso—
Por eso es que le digo que era un hombre del campo.
No le quiero decir que no haya estado bien todo lo de él,
me entiende,
nada más que —bueno, yo era un finquero—
Y él era mi vecino, el vecino de todos,
apuesto que hasta a ustedes los jóvenes de ahora les
hubiera gustado.



PABLO CAPANNA











LOS BROMISTAS ALEMANES

Se cree que los rosacruces nacieron como una sociedad, por cierto no demasiado secreta, de alquimistas alemanes que soñaban con una reforma cultural con algunos componentes políticos. Si se mantenían en secreto era para no sucumbir a la censura, porque en su tiempo la intolerancia era considerada una virtud cívica. Algunos ubican su origen en el círculo de los “giordanisti” que se formaron en torno de Giordano Bruno cuando éste dictaba clases en Wittenberg. Frances Yates, que fue autoridad indiscutida en este tema, prefería atribuirles un origen inglés. Pensaba que habían nacido de una misión política que la corona británica le había encomendado a John Dee, para explorar la posibilidad de una alianza de potencias protestantes.

Dee era un personaje extraño, mago y matemático a la vez, a quien Shakespeare tomó de modelo para componer a Próspero, el mago de La tempestad. En ese tiempo, los límites entre ciencia y seudociencia no eran muy claros.

La misión política fracasó, pero Dee hizo sus contactos en la corte de Bohemia e instruyó a un grupo de estudiantes jóvenes que respondían al biblista Tobías Hess. Uno de ellos era Johann Valentin Andreae, un estudiante de teología que tenía veintiún años cuando escribió la Fama Fraternitatis, el manifiesto de los rosacruces. La rosa y la cruz estaban en el escudo de Lutero y en el de su propia familia, por lo cual algunos especulan que la Hermandad había sido pensada como una suerte de versión protestante de los jesuitas.

Los avatares de la política (el rey a quien Andreae había jurado lealtad fue depuesto por las tropas imperiales a comienzos de la Guerra de los Treinta Años) persuadieron a los rosacruces de que les convenía entrar en la clandestinidad. Se hicieron “invisibles”, optaron por no reconocer públicamente su pertenencia a la Hermandad y se conectaron formando células de seis miembros.

Mucho antes de los hechos de París ya había aparecido en Alemania un segundo documento (la Confessio Fraternitatis) que ampliaba la convocatoria. Andreae también escribió un tercero, Las bodas alquímicas de C. R., pero ésta era una novela en clave.

Los manifiestos, que circularon como manuscritos antes de ser editados en forma anónima, se presentaban como el legado de un imaginario sabio alemán, Christian Rosenkreuz, que había sido iniciado en Egipto en los secretos de la alquimia. Sus discípulos los ofrecían ahora a quienes quisieran seguirlos en su reforma del saber, y prometían la prosperidad general si se seguían sus recomendaciones.

Los textos hablaban de alquimia y milenarismo, legitimados por enfáticas confesiones de fe luterana. Se acercaba una nueva era en que la ciencia haría feliz a la humanidad, y había signos en los cielos que la anunciaban. La aparición de estrellas novas y supernovas, observadas por Tycho, Kepler y Galileo, parecía ser un signo divino. Sin embargo, Kepler, que tenía contacto directo con el grupo de Andreae, desconfiaba de ellos.

En los textos rosacruces se hablaba de un saber universal llamado Pansofía que iba a popularizar el educador Comenio, un discípulo de Andreae, y de Teosofía, siglos antes de Mme. Blavatsky.

Años más tarde, cuando Andreae ya era un respetable catedrático, escribió una utopía luterana llamada Cristianópolis (1619), donde Dios era “el Gran Arquitecto del Universo”, la fórmula que luego identificaría a los masones. Para ese tiempo admitió que él había escrito los tres manifiestos, les restó importancia y se disculpó diciendo que habían sido una broma de estudiantes.

Leibniz, que sería el co-creador del análisis matemático, también era rosacruz y presidía una sociedad de alquimistas. Newton practicaba la alquimia, y en uno de esos manuscritos que recién daría a conocer Lord Keynes reprodujo toda la historia de Christian Rosenkreuz, aunque no dejó de calificarla como “impostura”, lo cual, considerando el secretismo de la Hermandad, no era necesariamente peyorativo y hasta podía ser un guiño de complicidad.

Cuando los rosacruces desembarcaron (o volvieron) a Inglaterra no sólo transformaron los inocuos ritos de iniciación del gremio de constructores en lo que se llamaría masonería especulativa, sino que actuaron como catalizadores de la revolución científica. El químico Robert Boyle y el filósofo Henry More, ambos amigos de Newton, crearon en Oxford el “Colegio invisible”, una corporación de rosacrucianos de la cual también participaban el alquimista Robert Moray y el astrólogo Elias Ashmole.

Los “invisibles”, con Thomas Sprat a la cabeza, fundaron esa Royal Society que más tarde sería presidida por Newton. Para eso se inspiraron en el Colegio de Sabios que Francis Bacon había imaginado en su utopía La Nueva Atlántida (1620), una obra que la opinión pública atribuía a los rosacruces. Cuando aparecieron los famosos carteles de París, los invisibles estaban en Inglaterra y muy bien organizados por cierto.













Capanna ríe a carcajadas. Su sonrisa es grande y abierta,
y la deja escapar muy a menudo. Su oficio es la escritura.
“Yo no soy narrador. Soy ensayista”, se describe.
Desde su casa de la zona norte de la Provincia de Buenos
Aires entrega sus habituales notas al suplemento “Futuro”
del diario Página|12 vía correo electrónico, y edita sus libros
en la comodidad de su sofá. Tiene 72 años y está casado
con Lucía Graciela Carta, con quien convive. Realizó el
Profesorado en Filosofía de la Universidad de Buenos Aires,
pero nunca abandonó su pasión por la ciencia ficción. Más
de una generación de lectores ha descubierto a Philip K. Dick
y J. G. Ballard a través de sus trabajos. Como ex colaborador
de las revistas Criterio, El Péndulo y Minotauro, y ex
docente de la Universidad Tecnológica Nacional, Capanna
abre las puertas de su hogar para hablar de experiencias e
imaginarios.










                                                                 INTERVIEW

CARLOS GARDINI





Fragmento del cuento La Ciudad de los Ojos, que integra el libro La Ciudad de los Cesares, (Letra Sudaca Ediciones, 2013).


Abrió los brazos, despedazó el ataúd, arañó la tierra, escupió el pasto y los gusanos que le llenaban la boca, se apoyó en el borde de la tumba como una nadador saliendo del agua.

Le hizo un corte de manga a Dios o al mundo. Había regresado.

No recordaba su nombre. Una semana atrás había muerto de cáncer en un cuarto de hospital con tufo a flores y remedios. Se había muerto con rabia, sabiendo que le quedaba algo por terminar, y sin saber qué era. Sus última palabra habían sido mierda mierda mierda, pero nadie las había oído porque no teníafuerza para pronunciarlas.

Al morir no había tenido visiones idílicas con túneles de luz y coros angélicos. Después sí había tenido visiones, pero ya no las recordaba. Sólo sabía que durante largo tiempo había escuchado mierda mierda mierda, un Gloria cantado por ángeles borrachos.


Salió de la fosa bajo un húmedo claro de luna. Miró alrededor: hileras de tumbas, mármol blanco, negro, marrón, olor a flores mustias, retratos de difuntos sobre lápidas y cruces, inscripciones, dedicatorias de padres, hijos cónyuges.


Carlos Gardini(Buenos Aires en 1948). Autor de libros de narrativa,
entre ellos Primera Línea (1983), Mi Cerebro Animal (1984), El Libro
de la Tierra Negra (1991), El Libro de la Tribu (2001), El Libro de las
Voces (2004), Fábulas Invernales (2004) y Tríptico de Trinidad (2010).

GUILLERMO SUCRE


Guillermo Sucre / Lisbeth Salas


Donde los demás no ven
se detiene la mirada que soy.
Sin ilusión, sin presunción.
Dejo el misterio como carnada
de peces de otro mar sagrado
que nunca fue mi reino.
Pierdo fondo, es verdad.
Hace agua la conciencia.
Y lo que digo es cosa de empezar
a decirlo de nuevo.
Cosa de nunca acabar.
Sufro la hipnosis, la refracción,
la dilatación
que otra mirada que ya no soy.
Y de este espejismo surge acaso
mi lenguaje,
el que nadie
sabe al menos que construyo
con desdén.


Guillermo Sucre Figarella (Tumeremo, Bolívar, 1933) Traductor
De André Breton, Saint-John Perse, William Carlos Williams y
Wallace Stevens entre otros. Libros: La vastedad, 1990. En el
verano, cada palabra respira en el verano. 1976. La máscara de
la transparencia. 1975La mirada 1970.



CARMELO ARDEN QUIN





MANIFIESTO MADI


En los países que llegaron a una etapa superior de desarrollo industrial, el viejo estado de cosas del realismo burgués desapareció casi por completo; en él la representación plástica de la naturaleza se bate en retirada y se defiende débilmente.

Es entonces cuando la abstracción, esencialmente expresiva, ocupa su lugar. En este orden deben ser incluidas las escuelas de arte figurativo que van del Cubismo al Surrealismo, pasando por el Futurismo. Tales escuelas han respondido a necesidades ideológicas de la época, y sus realizaciones son aportes inestimables a la solución de los problemas planteados a la cultura de nuestros días.

Ello no obstante, su tiempo histórico ha pasado. Por otro lado, su insistencia en el tema Exterior a sus cualidades propias es un retroceso al servicio del realismo contra el espíritu constructivo que se extiende ganando países y culturas. Con el arte llamado Concreto -que en realidad es un gajo más joven de esa tendencia abstraccionista- se inicia el gran período del Arte No Figurativo, donde el artista, sirviéndose del elemento y su continuo, crea la obra en toda su pureza, sin hibridaciones ni aspectos extraños a su esencia. Pero en el Arte Concreto, hubo falta de universalidad. Se conservaron los errores y los tabúes del arte antiguo y el de los predecesores inmediatos como ser el Constructivismo, el Suprematismo y el Neo-plasticismo. Por ejemplo no supo deshacerse en pintura, escultura y poesía, respectivamente de la superposición, de la tela rectangular, del atematismo, de la concepción e imagen creacionista o surrealista. Se quedó en lo estático. Se guardó la interferencia entre volumen y ámbitos, proporciones y nociones gnoseológicas. El Arte Concreto no pudo oponerse, por faltarle una teoría estética orgánica y una práctica consiguiente, a los movimientos intuicionistas que como el Surrealismo, se han difundido universalmente. De ahí el triunfo, a pesar de las condiciones en contrario, de los impulsos instintivos contra la reflexión, de la intuición contra la conciencia, de las revelaciones del subconsciente contra el análisis objetivo, el estudio riguroso y la detención lúcida del creador delante de las leyes del objeto a construirse; del simbolismo, de lo hermético, de la magia contra la realidad; de la metafísica contra la experiencia. En cuanto al conocimiento del arte en general y su interpretación subjetiva e idealista más vulgar, se ignoran las leyes del materialismo dialéctico y cuando se las emplea es únicamente en economía y política, dejándose de lado su aplicación a la historia del arte y a sus leyes íntimas como lo hacen los energúmenos del realismo socialista.

Resumiendo: el arte antes de MADI,
Un historicismo escolástico, idealista;
Una concepción irracional;
Una técnica académica;
Una composición unilateral, estática e incoherente;
Una obra carente de hallazgo y esencialidad;
Todo ello servido por una conciencia, paralizada por contradicciones, impermeable a la renovación permanente de método y estilo, única meta segura hacia el Acontecer.

Contra todo ello se alza MADI, conformando el deseo fijo, absorbente del hombre de inventar construir objetos dentro de los valores absolutos de lo eterno; junto a la humanidad en su lucha por la instauración de una nueva sociedad sin clases, que libere la energía y domine el espacio y el tiempo, lo mismo que la materia, en todos los sentidos y hasta sus últimas consecuencias.

Sin descripciones rigurosas referentes a la totalidad de la organización, no se puede construir el objeto e integrarlo en el orden universal de la evolución.

Para ello el concepto de invención se definirá como pasaje, como estallido del deseo y el de creación como hecho, como esencia dándose, mostrándose eternamente.

Para el madismo Invención será descubierta, prenoción, la cosaen potencia y Creación la cosa realizada. MADI Inventa y Crea.

En una palabra, concretizar el movimiento, sistematizarlo para que el objeto nazca y delire rodeado de un resplandor imperecedero.

Por consiguiente,
Se reconocerá por MADI la organización de elementos propios a cada disciplina en su continuo, puestos en movimiento,
La presencia del objeto integrado en la esfera de la belleza móvil,
Las zonas sintetizadas del tema, que yo llamo anécdota,
La ludicidad,
La pluralidad.

Son estos los valores permanentes de la obra mádica.
Queda abolida toda ingerencia de los fenómenos de expresión, representación y significación.
La obra es, no expresa.
La obra es, no representa.
La obra es, no significa.

El dibujo MADI es una disposición de puntos y líneas pudiendo formar estructura o relación de planos.

La pintura MADI: color y bidimensionalidad. Forma poligonal. Superficie curva, cóncava y convexa. Coplanar, es decir planos articulados con movimiento lineal, giratorio o de traslado.

La escultura MADI; tridimensionalidad del valor temporal. Sólidos con ámbito y movimiento de articulación, rotación y traslación. Materia plástica. Cristal. Transparencia. Hilos danzantes.

La arquitectura MADI: ambiente y formas móviles y transparencias donde la mirada huye hacia el horizonte.

La música MADI: sonido y tiempo plástico; líneas y planos de ruidos temáticos.

La poesía MADI: proposición imaginaria, nociones y metáforas no traducibles por otro medio que no sea la palabra. Sucesor conceptual puro en una dimensión extraña, como ser superficies superpuestas o dispersas, hojas sueltas, volúmenes poligonales. Libro MADI. Poema móvil.

El teatro MADI: escenografía movible en relación con el diálogo de causa y efecto variables. Personajes y objetos ideales. Mito y acontecer imaginarios.

La novela y el cuento MADI: sujeto moviéndose en lugar y tiempo imaginarios. Rigor semántico e identidad paradojal.

La danza MADI: cuerpo y movimiento independiente de toda música. Plasticidad integral. Gestos y actitudes dentro de planos medidos o delirantes. No danzar la música. Plasticidad integral. Gestos y actitudes dentro de planos medidos o delirantes. No danzar la música, pero danzar un objeto inventado, geométrico.
Hago evento.

El pasado no es hoy que ha de ser mañana.
Os lego la fórmula de las invenciones futuras.


                                                                      Carmelo Arden Quin
                                                                      Buenos Aires, agosto de 1946

ALLEN GINSBERG





Yo no soy

Yo no soy una lesbiana aullando en el sótano
amarrada a una telaraña de cuero
no soy un Rockefeller sin pantalones infartándose
en la gran cama rococó
no soy un intelectual ultra estalinista marica
no soy un rabino antisemita negro sombrero
barba blanca uñas muy muy sucias
ni soy el poeta en la celda de la cárcel de San Francisco
apaleado en vísperas del año nuevo por los cobardes
lacayos de la policía
ni Gregory Corso Orpheus Maudit de estos Estados
ni ese maestro de escuela con un maravilloso salario
Yo no soy ninguno que conozca
de hecho sólo estaré aquí 80 años.


                                                      Trad. Esteban Moore



ALLEN TATE





La vida se detuvo en el escalón más alto, un
momento,
sacudió su última calumnia gris escalera abajo,
no olvidaré sus ojos ausentes
su otra sonrisa como una sola rosa
cayendo, cayendo por doquier
mientras yo vacilaba, díscolo,
con los dedos alzados y los labios abiertos,
despedido, lanzado a un perenne crepúsculo
entre casas tartamudeantes, rostros torcidos
y dije: Si en un rodeo
por la muerta pintura de un humor
tejo una composición más audaz,
frases de conversación desenvuelta, dibujadas frentes,
dos de mis venas de sangre desvanecida
para la boca y el cabello,
pues bien, dije entonces, la Vida como un astro
descubierto
que arde por lo general aquí y allá
volverá y posará una vez más
donde una vez ella se detuvo con ojos heridos
amargamente, y después cerró una puerta de hierro.


                                                Trad. de César Aira


AT(Winchester, 1899 - Nashville, 1979)


MAURICIO ROSENMANN-TAUB