martes, 4 de febrero de 2014

MARK STRAND


Marcos Strand


Lo Terrible Ya Ha Pasado


Los parientes se inclinan, clavando la mirada con expectación.
Se pasan la lengua para humedecerse los labios. Puedo sentirlos
incitándome a proseguir. Sostengo al niño en el aire.
Montones de botellas rotas destellan al sol.
Una pequeña banda toca marchas antiguas.
Mi madre marca el tiempo golpeando el suelo con el pie.
Mi padre besa a una mujer que continúa despidiéndose
de otra persona. Hay palmeras.
Las colinas están salpicadas de flamboyanes naranja
y altas nubes ondulantes se mueven detrás de ellos. "Adelante, Muchacho,"
escucho que alguien dice, "Adelante."
Me inquieta saber si lloverá.
El cielo se oscurece. Se oye el trueno.
"Rómpele las piernas," dice una de mis tías,
"Ahora bésalo." Hago lo que se me ordena.
Los árboles se inclinan en el desolado viento tropical.
El niño no gritó, pero recuerdo aquel suspiro
cuando introduje mi mano en pos de sus diminutos pulmones y los sacudí al aire libre para deleite de las moscas. Los parientes vitorearon.
Fue más o menos entonces cuando me rendí.
Ahora, cuando contesto el teléfono, sus labios
están en el auricular; cuando duermo, su pelo se acomoda
alrededor de una cara conocida en la almohada; dondequiera que busco
encuentro sus pies. Él es lo que queda de mi vida.


                                             Traducido por Johnny Durán








JACK GILBERT






EL DESPOJO DE CIRCE

Circe no hallaba placer en los cerdos.
Ni en cerdos, ni en lobos, ni en leones
serviles. Cantaba en nuestra lengua
y, hermosa, aguardaba la virtud.
Todos los meses llegaban
de mar adentro, braceando caleta arriba.
Detrás, la inmensa luz del océano.
Cada vez un mundo quizás.
De una temporada a otra.
De una cena a otra cena.
Y siempre, al primer viso de lujuria,
se convertían en lo que eran.
¿Odiseo? Un conocido embustero.
Un galán de club. Intocable.

                                             Traducción de Eva Gasteazoro











OVIDIO EN LÁGRIMAS

El amor es como un jardín en el corazón, dijo él.
Le preguntaron qué quería decir con jardín.
Explicó sobre los jardines. “En las ciudades”,
dijo, “hay lugares amurallados donde el color
y el decoro se magnifican en una civilización.
Como una bella mujer”, les dijo. Cómo como
mujer, preguntaron ellos. Pensó en las mujeres
de esos hombres y les dijo: jardín es un lenguaje
figurado, y pidió vino para todos. A la segunda ronda,
lloraba. Hablaba sobre cómo Carlomagno
no sabía leer, y aún así creó un mundo. De Santa
Sofía y cómo se montó la cúpula sobre una base cuadrada
después de novecientos años de fracaso.
La mano que lo sostenía resbaló y él cayó al suelo.
“Blanca piedra, blanca luz de sol”, dijo mientras
lo recogían. “No las grandes fogatas
al fin del mundo”. Su voz
se desvanecía mientras se lo llevaban. “Tanto la melodía
como la sinfonía. La danza imperfecta dentro
la maravillosa danza. Ante todo la danza”.


                                                         Traducción de Eva Gasteazoro


 



ROBERT KELLY


Robert Kelly


Declaración


Como un inicio.
         El poema se mueve entre hechos para que la enteridad de lo visible SEA visible.
         En el ritmo y plenitud del tiempo: recopilar, clasificar y construir, “piedras bajo sus montañas”. Hablamos de la composición.
          “Conoce lo que esta a vuestra vista, y lo que está oculto te será revelado”.
         El poeta no se puede detener con lo visible pero debe abarcarlo antes de que su “crear” comience.
         Siempre nuestra maldita confusión de lo que es una cosa es qué es lo que hace. Dante acerca de la función y el ser, el Infierno está donde las imágenes pierden sus funciones, meramente son.
          “Los espejos revestidos en el reverso con estaño, y los sueños de los hombres ciegos, sólo capturan la superficie de la cara, y esa tenue luz no puede perdurar con firmeza aunque pueda lograr que el júbilo fugaz parezca real”.
         En nuestros días no encontramos o no buscamos la gracia de Dios, esa luz que Dante no pudo hospedar pero lo hospedó a él: luz procedente de una más-completamente-asida visión compleja de lo real.
         Nuestra experiencia de lo No-Yo (impersonal, “objetivo”, no el id de los rechazos y los desplazamientos) las tratamos como si demónicas, como si respondiesen a los Eichmanns que farfullan dentro nuestro. Es suficiente que diga que no hemos aún clarificado nuestra mirada, y todavía vemos demasiado a partir de la memoria, y no lo suficiente al mediodía.
         No basta con estar nostálgico de lo inmediato. Construye a partir de lo inmediato; música.
         Así que los hechos no son sólo superficies.
         Y aquí es necesario decir que la imagen honda es la percepción funcional de todas las dimensiones más allá de la superficie.
         No nos podemos mover en el espacio de Dios. En el proceso del descubrimiento (no invención) que llamamos poema, lo real oculto debe ser “creado” en el instante mismo de ser hallado. Tengo en mente esta instantaneidad cuando hablo del acontecimiento del poema, asimismo, del poeta en su poema.
         No estoy hablando acerca del Método: toda la vida de un hombre es apenas suficiente para llegar a un método. Ni tampoco de artilugio, formas de hacer que las cosas “funcionen”. El artilugio es basura, no importa cómo lo despliegues. El oficio de un poeta es su habilidad de orientarse a sí mismo por el uso de las palabras, su habilidad de permitir a un poema ser su propia forma emergente.
         Ya que somos hombres, en la escala humana de las relaciones de tiempo y espacio, el descubrimiento es de nosotros a través de lo visible, de lo visible a través de nosotros.
         La puerta es lo visible; pero debemos entrar.


                                                         Aparecido en Nomad/New York, 
                                                         núm. 10-11, 1962, p. 58.


            Trad. H-Yépez



BORIS VIAN





NO QUISIERA MORIR


No quisiera morir
sin haber conocido
los perros negros de Méjico
que duermen sin soñar
Los monos de culo pelado
devoradores de trópicos
Las arañas de plata
en el nido trufado de burbujas
No quisiera morir
sin saber si la Luna
con si falso aire de moneda
tiene un lado puntiagudo
si el Sol está frío
si las cuatro estaciones
no son en realidad más que cuatro
Sin haber mirado
en una alcantarilla
Sin haber puesto el sexo
en rincones extraños
No quisiera acabar
sin conocer la lepra
o las siete enfermedades
que se atrapan allí

el bueno como el malo

no me darían pena
si si si yo supiera
que lo iba a estrenar
Y está también
todo lo que conozco
todo lo que aprecio
que sé que me gusta
el fondo verde del mar
donde danzan las briznas de hierva
en la arena olvidada

la hierva tostada de junio

la tierra que se agrieta
el olor de las coníferas
y los besos de la
que si tal que si cual
la bella que ahí está
mi osezno, Úrsula
No quisiera morir
antes de haber gastado
su boca con la mía
su cuerpo con mis manos
el resto con mis ojos
ya no digo más es mejor
no ser irreverente
No quisiera morir
sin que hayan inventado
las rosas eternas
la jornada de dos horas
el mar en la montaña
la montaña en el mar
el fin del dolor
los diarios en color

la alegría de los niños

y tantas cosas más
que duermen en los cráneos
de geniales ingenieros
de jardineros joviales
de inquietos socialistas
de urbanos urbanistas
y de pensativos pensadores
Tantas cosas que ver
que ver y oír
tanto tiempo esperando
buscando en la oscuridad


Y yo veo el final
que bulle y que se acerca
con su cara horrorosa
y que me abre sus brazos
de rana patituerta

No quisiera morir
no señor no señora
antes de haber palpado
el sabor que me atormenta
el sabor que es más fuerte
No quisiera morir
antes de haber probado
el sabor de la muerte...


                         Trad. Juan Antonio Tello

GEORGE OPPEN





La construcción de rascacielos


El obrero en la viga
Aprendió a no mirar al suelo, y a hacer su trabajo
Y hay palabras que aprendimos
A no mirar,
A no buscar sustancia
Debajo de ellas. Pero estamos al borde
Del vértigo

Hay palabras que significan nada
Pero hay algo que decir.
No una declaración que es verdad
Sino una cosa
Que es. Concierne al poeta
“Padecer las cosas del mundo
y decirlas y decirse”

Oh, el árbol, creciendo en la vereda –
Vivo apenas, echando
Pequeños brotes verdes
En medio de la cultura de las calles.
Miramos atrás
Trescientos años y vemos la tierra desnuda.
Y sufrimos vértigo.


                                               Traducción de Kurt Folch




LARRY EIGNER