lunes, 27 de enero de 2014

MARCO ANTONIO FLORES





El gusano


El tiempo me recorre,
me habita,
se cobija en mis ganglios,
acampa en mis arrugas.
Mirándome lo mido:
la pelambre de mis brazos palidece y ralea,
mi pecho encanece,
la piel de mis manos, que incursionaron las tetas
de mis novias y entraron a saco entre sus piernas,
se ha vuelto negra, dura y arrugada.
Mis ojos cegatones: esos carbones apagados
que vieron escapar a la muerte y ahora la detectan
a mi lado.
En mí está el tiempo.
Me desdibuja.
Me corroe por dentro:
ablanda mis mejillas,
debilita mis piernas,
infla mi vientre,
agita mi acezar,
me agota,
me quita la pasión.
El tiempo es mi enemigo;
me consume,
ocupa mi epidermis,
es mi sangre.



AUGUSTO RENDÓN






                      "Judith y Holofernes"



                      "Los toreros muertos"



                       "Homenaje a Hendricje"






          "Las tentaciones de San Antonio"



ALFREDO GRAVINA





Alfredo Gravina: El interés por la sustancia 


Entrevista de Lucio Muníz


MODESTO LÓPEZ





Modesto López, el cineasta que explora la poesía de América Latina



LOUIS FERDINAND CÉLINE





Céline, 50 años es poco

                                       José Manuel Sánchez Valverde


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El 1 de julio de 1961 fallece Louis Ferdinand Céline. Cincuenta
años después su nombre aparece en la lista de homenajeados
en un calendario de conmemoraciones nacionales de Francia.
Serge Klarsfeld (presidente de la asociación de hijos de judíos
deportados de Francia) y Frédéric Mitterrand (ministro de Cul
tura francés, sobrino de Sarkozy para más señas) deciden
retirar su nombre, lo cual desata una vieja polémica en Francia
entre partidarios y detractores del genial escritor francés....









JUANO VILLAFAÑE





LA ESCENA CONTEMPORÁNEA


En un inmenso mar de fuego se ha perdido la dicha.
En tu calendario arden sólo días de conquista y se muere de frente.
Eran todos los árboles en la tormenta.
Todo caía desde un cielo de vapor y humedad de mundo.
No eran el tumulto ni la gloria, ni una piedra dormida luego de correr el agua.
No eran así, ni la felicidad ni el olvido.
Rodeada de hojas te dejabas ver en la ventana que ilumina el parque profundo,
la noche sin mar
el invierno sin fuego.
Otro calendario vive sin quemarse.
Viven los días que se esparcen en la arena,
con infinitos caballos que regresan del frente.



CON LAS PATRIAS DE ADENTRO


Como esos últimos caballos de un ejército
mal cansado
sobre el vendaval y su gesta
regreso nuevamente
sobre la mañana y la República
con los justos y los fuertes
cabalgando en los desiertos de una pampa
con salvajes adorados por el silbo de los pájaros sobre las alambradas
y el resplandor de esqueletos esperando en la oscuridad.
“Volveremos otra vez a la llanura
a los nuestros
a los que vigilan los montes, rodean las ciudades y las autopistas”.
Se sienten en los ruidos y en la calma,
en la vuelta del devorado
en los siglos.
Todo es una modernidad inconclusa, una alambrada sobre rutas finales.
Montamos otra vez,
para volver al cuchillo
a los malones.

                                        de Deconstrucción de la mañana


Juano Villafañe(Quito, Ecuador, 1952). Reside en Buenos Aires,
Argentina, desde 1955. Formó parte del taller literario “Mario
Jorge De Lellis” en los setenta. En poesía ha publicado Poemas
Anteriores (1982), Visión Retrospectiva de la Botella (1987),
Una Leona Entra en el Mar (2000, 2005). La última edición fue
presentada en la Feria Internacional del Libro de la Habana.
Tiene un libro de ensayos inédito José Martí, el Contra Rimbaud.

JOSÉ ANTONIO LABORDETA





ESPERAD EN LA ORILLA
los instantes precisos de tu voz
llamándose como se llaman
los amantes y no olvidarte nunca
a pesar del silencio,
la ciudad infinita y el camino.
Dejar sobre su rostro
el delicado beso de la aurora
y partir. Amor mío, amor mío:
qué lejanos ahora aquellos largos besos
clandestinos y qué próxima, en cambio,
la quietud del otoño
en nuestros ojos.








TE VI EN EL JARDÍN DE LA MEMORIA
llamándome como cuando de niños
íbamos hasta el río a merendar.
Te vi oculta en los trigales
secos y duros de mi tierra
abandonando tus lágrimas de adiós
eternamente. Te vi.
Te veo a cotidiano modo
llamándome como nunca lo hiciste
cuando estuviste aquí junto a nosotros.
Luego todo se pierde
y la voz de los amantes vecinos
me derrumban tu imagen
perdida en el otoño.