martes, 14 de enero de 2014

PETER ACKROYD


Peter Ackroyd


La lenta muerte de la crítica literaria académica


Por: Peter Ackroyd | Traducción de: Alberto Sierra Méndez


Ahora que se escriben frenéticas cartas en The Times sobre el 
estado de la crítica artística con­temporánea es bueno recordar 
que hay problemas de la crítica más severos en otra parte. La 
crítica lit­eraria —para referirnos al ejemplo más impor­tante pero 
menos discutido— está ahora casi par­al­izada; esto no tiene que 
ver con los reseñis­tas, quienes real­izan una fun­ción pública ne
ce­saria y quienes, en cualquier caso, nunca aspi­rarían a las 
ver­tig­i­nosas alturas de “los críti­cos”. 





DONALD HALL



                              ezra pound / donald hall



El niño


Vive entre un perro
un triciclo y un amigo.
No le pertenece a nadie.

Él camina solitario,
alrededor de un oscuro charco,
en la cueva donde carámbanos de roca
destilan agua dura
y las paredes endurecen
a la luz de la piedra.

Oye suaves voces sin palabras.
La mano del viento apenas lo roza.
Camina hasta cansarse
o hasta que alguien lo llame.
Entonces acude de inmediato.

Más tarde, al jugar con un amigo,
se detiene abruptamente
para oír el agua oscura.



                     en 19 poetas de hoy en los Estados Unidos, 1966




Oro


Oro pálido de las paredes, oro
de los centros de margaritas, las rosas amarillas
que brotan de una fuente clara. Todo el día
yacimos en la cama, mi mano
acariciando el oro
profundo de tus muslos y tu espalda.
Dormidos, despertándonos,
entramos juntos en el cuarto dorado,
nos tendimos en él, respirando
violentamente, luego
con calma una vez más,
dormitando y acariciándonos, tu mano perezosa
jugando con mi pelo ahora.

En aquel tiempo abrimos
cuartos idénticos y diminutos en nuestros cuerpos
que los hombres que exhumen nuestras tumbas
hallarán dentro de mil años
brillantes y completos.


                                            Trad. Jordi Doce


Donald Hall(1928, Connecticut, EEUU). Poeta.

WALT WHITMAN

Archivo: Walt Whitman por Alexander Gardner, 1863.jpg
FOTO: Alexander Gardner, 1963




Una hoja de hierba


Creo que una hoja de hierba, no es menos
que el día de trabajo de las estrellas,
y que una hormiga es perfecta,
y un grano de arena,
y el huevo del régulo,
son igualmente perfectos,
y que la rana es una obra maestra,
digna de los señalados,
y que la zarzamora podría adornar,
los salones del paraíso,
y que la articulación más pequeña de mi mano,
avergüenza a las máquinas,
y que la vaca que pasta, con su cabeza gacha,
supera todas las estatuas,
y que un ratón es milagro suficiente,
como para hacer dudar,
a seis trillones de infieles.

Descubro que en mí,
se incorporaron, el gneiss y el carbón,
el musgo de largos filamentos, frutas, granos y raíces.
Que estoy estucado totalmente
con los cuadrúpedos y los pájaros,
que hubo motivos para lo que he dejado allá lejos
y que puedo hacerlo volver atrás,
y hacia mí, cuando quiera.
Es vano acelerar la vergüenza,
es vano que las plutónicas rocas,
me envíen su calor al acercarme,
es vano que el mastodonte se retrase,
y se oculte detrás del polvo de sus huesos,
es vano que se alejen los objetos muchas leguas
y asuman formas multitudinales,
es vano que el océano esculpa calaveras
y se oculten en ellas los monstruos marinos,
es vano que el aguilucho
use de morada el cielo,
es vano que la serpiente se deslice
entre lianas y troncos,
es vano que el reno huya
refugiándose en lo recóndito del bosque,
es vano que las morsas se dirijan al norte
al Labrador.
Yo les sigo velozmente, yo asciendo hasta el nido
en la fisura del peñasco.


                                  Versión de León Felipe



EZRA POUND





COITO

Los dorados falos de los azafranes
                          se confían al aire de la primavera.
Aquí yace la nada de los dioses muertos,
pero una procesión de festival,
una procesión, Oh Giulio Romano,
adecuada para habitar en tu espíritu.
Diana, tus noches están sobre nosotros.


El rocío está sobre la hoja.
La noche a nuestro alrededor es incansable.



IN EXITUM CULUSDAM


                                      En la partida de cierta persona.

“¡Los tiempos que corren son amargos”Oh,todo
                eso está muy bien,

pero,¿dónde está el viejoamigoquenohayadecaído,
o negado su saludo cuando tú, antes que él,
         conquistaste la fama?

Conozco tu círculo y puedo decir con justicia
lo que has conservado y lo que has dejado atrás:
conozco mi círculo y sé muy bien
cuántos rostros he olvidado.



MANUEL ALEGRE





PORTUGAL


Este verde azul ceniciento
Este sol esta bruma este
Sabor a Atlántico por dentro
Del viento oeste

Este no haber regreso
Del verbo navegar.
País del adverso
Sólo mar.


                               Trad. Verónica Aranda








CÓMO SE HACE UN POEMA


Yo hice mi poema con muchas cosas.
Rompí retratos abrí un pozo
en la llanura. Habité muchos cuadernos.
Fui a la guerra y morí. Fui a la guerra y volví.
Con muchas cosas hice mi poema.

Mané ¿en dónde dejaste mi primer verso?
Mané rimaba siempre con por qué. ¿Por qué?
Mi tía se murió despacio despacio.
Ese día aprendí el sustantivo muerte.
Con muchas cosas hice mi poema.

Algunas no las digo. ¿Para qué decirlas?
Por ejemplo: rimaba estrelas con procelas.
En las rimas era libre. Vinieron a prenderme a prenderlas
y descubrí otra rima para estrelas: celas.
Con muchas cosas hice mi poema.

Campanillas nocturnas ¿por qué no me llaman?
Mis amigos silbaban siempre a media noche
Coimbra era una europa llena de trenes.
Campanillas nocturnas ¿por qué no me llaman?
Con muchas cosas hice mi poema.

Partí vestido de soldado. Yo vi Lisboa
llena de lágrimas. Y un avión se quedó
mucho tiempo volando entre lágrimas y nubes
mi amada llorando en el aeropuerto triste.
Con muchas cosas hice mi poema.

Mi amigo murió. Ya dije cómo fue.
La mina reventó mi amigo se quedó
con las tripas fuera encima de un árbol.
Aprendí en tercera persona el verbo morir.
Con muchas cosas hice mi poema.

Vi soldados con las manos llenas de sangre
y eso fue demasiado. Y tuve que aprender
en primera persona el verbo matar. Desde entonces
hay ciertos adjetivos que me duelen mucho.
Con muchas cosas hice mi poema.

No voy a decir el tiempo que tarda un verso.
¿Cómo deciros por ejemplo el tiempo
con las llaves metálicas llamando
en mi celda que después rimé con estrella?
Con muchas cosas hice mi poema.

Ciudad ya la rimé con libertad
(aprendí muchas cosas desde ese tiempo)
libertad la rimé después con estrella y celda
hice rimar tristeza con alegría
mi poema rimó con mi vida.

Como quien se despide yo hice un poema
Manuel Bandeira dice como quien muere
yo digo como quien pelea y por cantar no muere
como un violín entre un obús y la muerte
como quien arde (no está mal) o como quien enciende.

Yo mismo me apagué algunas veces
y siempre me encendí con mi poema.
Los soldados se sentaban alrededor de la leña.
¿Cómo hablarles? De repente yo dije:
camaradas la patria somos nosotros.

Y los soldados se callaban alrededor de la leña.
Entonces yo dije: es el tiempo de la vendimia.
José ¿cuántos almudes hay en tu aldea?
En mi aldea mi patrón hace mil almudes.
José la patria somos nosotros ¿entiendes?

Y los soldados se callaban alrededor de la leña.
José en tus manos empiezan todas las vendimias
del color de la sangre: es el color del vino ¿entiendes?
Mi poema se encendió sobre la leña
alguien cantó: la patria somos nosotros.

Con muchas cosas hice mi poema.
Lo aprendí en el viento. Lo aprendí en el barro.
Sobre todo en la calle. Y en algunos libros también.
Aunque fue junto a los hombres en donde aprendí
lo terribles y sagradas que son las palabras.

Aquí os dejo mi poema. Aquí os dejo
ciudad sin rimar con libertad
libertad rimando con estrella y celda
mi poema rimando con mi vida. Aquí os dejo
las cosas con las que hice mi poema.


                                         de Plaza de la canción, 1965.


Trad.  María Tecla Portela Carreiro








UN LIBRO


Un libro se escribe una y otra vez.
Un libro se repite. El mismo libro.
Siempre. O la misma pregunta. O
quizás
el no haber respuesta.
Por eso un libro anda alrededor de sí mismo
un libro el poema la prosa la frase
tensa
la escritura nunca escrita
la que no es sino el ritmo
subterráneo
el ángel oculto el río
el demonio azul.

Un libro. Siempre.
Un libro que se escribe y no se escribe
o se reescribe ante
el mismo mar.

Un libro. Navegación por dentro
vagar que no llega a ninguna Ítaca.
Un libro se repite. Un libro
esa pregunta
incognoscible código del ser.

Metáfora con cuernos y pies de cabra.
Un libro. Ese buscar
cosa ninguna.
O sólo el espacio
el gran interminable espacio en blanco
por donde corre la sangre la escritura la vida.
Un libro.

                         Libro del Portugués Errante, 2001.


Trad.  María Tecla Portela Carreiro











Letra para um hino


É possível falar sem um nó na garganta
é possível amar sem que venham proibir
é possível correr sem que seja fugir.
Se tens vontade de cantar não tenhas medo: canta.

É possível andar sem olhar para o chão
é possível viver sem que seja de rastos.
Os teus olhos nasceram para olhar os astros
se te apetece dizer não grita comigo: não.

É possível viver de outro modo.
É possível transformares em arma a tua mão.
É possível o amor. É possível o pão.
É possível viver de pé.

Não te deixes murchar. Não deixes que te domem.
É possível viver sem fingir que se vive.
É possível ser homem.

É possível ser livre livre livre