viernes, 3 de enero de 2014

WILLIAM MATTHEWS





                    
Sueño

Frontera sin país.
  

Vida espiritual

Para estar caliente, construye un iglú.


Amanecer

Insomnio, viejo árbol, ¿cuándo me dejarás caer?


Eyaculación precoz

Lo siento, este poema ha terminado.


                                          (de «Poemas de una línea»)

          Trad. Javier Acosta



DAVID WAGONER





PERDIDO


"Parate quieto, los árboles hacia delante y los arbustos por detrás
No están perdidos. Cualquier lugar en donde te encuentres se llama Aquí.
Y deberás tratarlo como a un poderoso extraño.
Deberás pedir permiso para conocerlo y para hacerte conocer.
El bosque respira. Escucha. Responde.
He construido este lugar a tu alrededor.
Si lo abandonas, puedes volver de nuevo, diciendo Aquí.
Ni siquiera dos árboles son iguales para Cuervo.
Ni dos ramas son las mismas para Reyesuelo.
Si lo que hace un árbol o un arbusto pasa desapercibido por ti
estás verdaderamente perdido.
Párate quieto. El bosque sabe
dónde estás. Deja que te encuentre."


masfuertequeeltiempo.blogspot.com.ar/2009/10/poema-perdido.html



Perdido


Detente. Los árboles frente a ti y los arbustos a tu lado
no están perdidos. El lugar donde estás se llama Aquí.
Y debes tratarlo como a un poderoso desconocido,
debes pedir permiso para conocerlo y ser conocido.
El bosque respira. Escucha. Te responde,
he creado este lugar a tu alrededor,
si te vas, puedes regresar diciendo Aquí.
No hay dos árboles iguales para el cuervo.
No hay dos ramas iguales para el gorrión.
Si el valor de un árbol o un arbusto se pierde en ti,
sin duda estás perdido. Detente. El bosque sabe
dónde estás. Déjale que te encuentre.

                 de Travelling Light, Collected and New Poems (1999)


(Basado en las enseñanzas de los indios de la costa noroeste de EEUU a sus hijos sobre como actuar si se perdían en el bosque)




Rafał Miętkiewicz

B.H.FAIRCHILD





Viejos jugando al básquet


El lanzamiento de cuerpos pesados, el lenguaje roto
de amagar y lanzar, elegantes tiros en suspensión
convertidos en un balbuceo. Sus gestos, enamorados
otra vez de la pura geometría de las curvas,
se elevan hacia la pelota, vacilan, y decaen.
En los tableros sus manos y yemas
tiemblan en tensas plegarias de alcance
y equilibrio. Luego, el rechinar de los huesos
en las articulaciones, la respiración contenida, el suspiro,
el resoplido del cuerpo tratando de dar a luz
a sí mismo. En sus esfuerzos y nobles
barridas, me pregunto si siguen haciendo el amor
a sus esposas, besando la cara oculta
de sus muñecas, bailando el viejo zapateo
del deseo. ¿Y en la larga caminata
de regreso de la Asociación de Veteranos cantarán todavía
a la luna embriagadora? Las gradas repletas, el reloj
en movimiento, el que viste vieja ropa militar
y pantuflas se dice a sí mismo, «cortina y desmarque»
y la frase tiene la misma musiquita de siempre,
la radio canturrea canciones de amor después del partido,
la chica acomodándose en el asiento delantero del Chevy
mientras su pelo negro como el azabache arde en la vibrante
luz del autocine, y ahora él se lanza
en vuelo libre hacia la red. Una varita translúcida
de luz otoñal se estrella contra el tablero.
Los chicos surgen dentro de los viejos, las alas empiezan a brotar
en sus espaldas. La pelota gira en el aire del anochecer.


                                  De The art of the Lathe


                                                              Trad.  Gastón Navarro

WILLIAM CARLOS WILLIAMS






EL DESCENSO


El descenso nos llama
                como nos llamó el ascenso
                                La memoria es como
un logro,
             una especie de renovación
                          casi
una iniciación, nuevos espacios abiertos
                    habitados por hordas
                   y por tanto, no implica
nuevas especies –
              pues su movimiento
                          se dirige hacia destinos nuevos
(aunque hayan sido abandonados)

Ninguna derrota se compone sólo de derrota – pues
el mundo que abre siempre es un lugar
                   hasta entonces
                                        insospechado. Un
mundo perdido,
                       un mundo insospechado,
                                          nos llama a nuevos lugares
y ninguna blancura (perdida) es tan blanca como
el recuerdo de la blancura

Con la tarde, el amor despierta
                     aunque sus sombras
                       vivas por el brillo
del sol –
              somnolientas ahora se abandonen
                              al deseo
El amor sin sombras surge ahora
             comienza a despertar
                 conforme la noche
avanza.


El descenso
                  hecho de desesperanza
                              sin logros
cae en la cuenta
           del nuevo despertar:
                                       que es el revés
de la desesperanza.
             Así, lo que no logramos,
lo negado al amor,
                     lo que hemos perdido antes –
                              se hace descenso
sin fin, indestructible.


                                Versión de Pura López Colomé