miércoles, 3 de diciembre de 2014

AMÉRICO REYES




TRES SONETOS PARA MI MUCHACHO

  
I

Mi muchacho llamárate por gloria
de mi insistente necedad, sombría,
matizada con penas y alegrías
que sumándolas todas son mi historia.
Ay del amor que come de su escoria,
ay del que no en placer, sino en porfía
acaba por gestión de la agonía
con tanta sed tan cerca de la noria.
Mi machito por vicio te llamara
de mi esplín de poeta un tanto lacho
que a su propia pasión pone alta vara.
De mis versos el único que tacho
es aquél que a ti menos te agradara
mas te sigo llamando mi muchacho.


II

Te vi bailar desnudo, y provocaste
en mí tanta efusión, tanto alboroto
que hasta el día de hoy conservo roto
de mi aliento el soplido, por mirarte.
Luminosa, tu juventud me baste
así muera mil veces con el voto
de mirador voraz, puesto que broto
en el mismo lugar donde bailaste.
Y si adivinas lo que tu desnudo
cuerpo llegó a lograr con su vaivén
no tanto como ciego, sino mudo
dejarme –entre zozobra y parabién–
yo por tu desnudez al fuego acudo.
Y bendito sea tu baile. Amén.


III

Lo que los tontos hacen con lo cierto
falsedad otorgándole y malicia
es lo que intento hacer con mi codicia
de ti, y prendido quedo en el intento.
La verdad es a veces puro cuento
cuando el don de los sueños nos envicia.
Sólo mi amor conviértete en delicia
y siempre a tus caprichos quedo vuelto.
Pero la moralina y el desdén
a nuestros planes ponen en aprieto
trocando bien por mal y mal por bien.
Tú preguntas: ¿Y si la pata meto?
Te respondo: ¡Culpable soy también!

¡El porte del placer está en su veto!




Américo Reyes(Curicó, 1960). Poeta chileno.