viernes, 29 de agosto de 2014

PABLO DEL CORRO





Au revoir


El hombre de ochenta y ocho años
aun no apaga la luz
La mujer de ochenta y dos tampoco
Hay un perfecto gajo de mandarina en el cielo
sentada en esa luna, ella
es la niña en el columpio
Acaba de decirme que Francia está
cada vez más cerca suyo
Yo presiento que au revoir
es algo terrible, algo
que no quiero traducir
porque ahora el viento norte
cambió la noche
Limpió una a una las estrellas
de mi patio
El gajo luminoso ha caído abruptamente
por el lado que caen siempre
las cosas
Leí una vez que en otoño
la luz que arrastra consigo
es el primer sol de Europa
en la mañana
La niña del columpio me pidió
que no esté triste esta noche
El hombre de ochenta y ocho años
se ha dormido
la mujer de ochenta y dos
también
apago sus luces sin hacer
el menor ruido
Nunca enciendo mi lámpara
al acostarme
Creo haberme quedado dormido
con mi diccionario de francés
entre las manos.