miércoles, 16 de julio de 2014

JEAN COCTEAU




UN AMIGO DUERME


Tus manos por las sábanas eran mis hojas muertas. 
Mi otoño era un amor por tu verano.

El viento del recuerdo resonaba en las puertas de lugares 
que nunca visitáramos.

Permití la mentira de tu sueño egoísta allá donde tus pasos 
borra el sueño. Crees estar donde estás.

Qué triste nos resulta estar donde no estamos, así siempre.
Tú vivías hundido dentro de otro tú mismo, abstraído a tal 
punto de tu cuerpo que eras como de piedra.

Duro para el que ama es tener un retrato solamente.
Inmóvil, desvelado, yo visitaba estancias a las que nunca ya retornaremos.

Corría como un loco sin remover los miembros: el mentón 
apoyado sobre el puño.

Y, cuando regresaba de esa carrera inerte, te encontraba 
aburrido, con los ojos cerrados,

con tu aliento y con tu enorme mano abiertos, y tu boca 
rebosante de noche…


                                          /cocteau.