jueves, 31 de julio de 2014

CHRISTIAN LOIDL




¡Cuán lento se posa
el polvo lustroso,
Afuera, encandilada
por la luz del sol,
zumbando
una mosca!
A principios del mes de enero,
la madera del mirador
recubierta de verde intenso
y bañada en el
oro solar;
el alero se está herrumbrando
y suenan las hojas
arrastradas por los golpes
de viento.
La voz chillona de la corneja
se va incrustando en
la mampostería;
el humo, hacia la torre,
se está encrespando;
y todo el mundo,
tornando el sol,
sin más ni más.


                            De helechos en flor


  

martes, 29 de julio de 2014

GABRIEL JAIME CARO




La poesía


Uno

Es la brujería de estos años de lucha libre.
El río que invita al baño.
La senda cerrada de los Montes Apalaches.
Todas las formas de paseo.
El problema fijo: el vacío de la humanidad
en primera plana.
La cabeza del engendrador, el último
en la proyección de los sentidos participantes.


Dos

El venado muerto en la carretera.
La debilidad del zorro ante el gesto del que ya
es máscara suficiente.
Paisaje de la trampa, donde mueren
los protagonistas divinos.
Secreto hablado del corazón musical.
De mejorar la vida, con la copa del gozo,
Como señal del sacrificio.



Dolores del Río y Sarita


Dolores del Río y Sarita
tenían cada una un millón de dólares
en 1957.
Mientras mi padre pensaba
alimentarnos con amor.


Gabriel Jaime Caro(Gajaka)(Medellín, 1950). Poeta y editor
de poesía, pintor y periodista (crítico de cine). Reside en 
Nueva York desde 1982. Cofundador de diversas revistas de 
poesía. “21 poemas”(1983), “La Risa de Demóstenes, rara”
(1985), “Orvahlo” (Tríptico con los poetas Carlos Enrique 
Ortiz y Javier Naranjo, 1990), “El eco de este ardid”(1999), 
“Hasta el sol de hoy, poemas reunidos”(2003).

miércoles, 23 de julio de 2014

FERNANDA LAGUNA





A mi psicóloga ¿Temporal? Gabriela Zigaler


Me decís:
hagamos un step out
y yo te contesto:
Gabriela
¿Por qué no desconectamos el pulmotor
y que se acabe todo?
Ah... cansada y aburrida y sin sueño.

¿Te llamarás María
como yo?
Quiero hundirme Gabriela,
aunque se que hundirme
es mucho peor que morir.
Pero estoy tan cansada…
la de la antología latinoamericana,
que no sé de qué país es,
me dice que uso muchos peros
y yo le dije que se olvide de ese tema
que ya lo traté en un cuento
que en resumen decía
Pero ¡Qué me importa!

No sabés lo cansada que estoy Gabriela
y aburrida
aburridísima.
Lo que en otros días me divierte,
como pasarme la Epilady,
hoy me parece un embole.
Escribo…
para perder el tiempo
y hablar con alguien que no me da nada de vergüenza
¿A dónde van todos los textos
que no digo cuando estoy con la gente?
Acá
vienen acá.
Dirán, por este poema,
¿Y es solo esto lo que no decís?
Si y no.
Esto no es un diario íntimo
no voy a pisar el palito…
Los diarios íntimos son castillos blancos sobre blanco
forjados en la mente
que abren sus ventanas cuando dormimos.
Yo lo sé
debería ser más valiente o más humilde.


Gabriela,
nunca me sale decirte
en qué medida me gusta la decoración de tu consultorio,
me hace sentir una persona en vías de recuperación.
Yo soy una persona de vanguardia mental
(entre comillísimas)
y necesito terapias que me hagan creer en el futuro
terapias aún no comprobadas
o cuestionadas por el paso del tiempo.
No voy a caer,
te lo dije hoy.
Pero al menos me gustaría tirarme en el piso de mi casa
y hacer algo raro, diferente.
Dejarme llevar por esas ideas que constantemente
dejo pasar,
como bien decís vos que tengo que hacer.

Hoy me dijiste cómplice
podés soltar el globo de helio dentro de tu casa.
Y yo te sonreí
pero no me bastó para nada.

Gabriela,
fuimos a comer recién con "cosa" y me pagó.
Estoy perdidamente feliz
y triste
y en este momento no entiendo nada.
Ramón vuelve dos horas después de la hora fijada y
"cosa" me invita a comer
y hoy es jueves y vivo
de un cuadro que vendí hace cinco meses.

Ahora que se por lo menos lo que es estar perdida,
porque reconozco el lugar donde se encuentra la gente,
no sé ni lo que me pasa.

Ah... estoy aburrida
de mi,
de esta poesía
y hasta de vos.

Pero quiero decirte para terminar con esto
de verdad de verdad
que yo siento
que sos una genia.
(Se lo digo en serio)
Me encantó
que me regales una crema para las manos
con olor a tu consultorio.




                                      ferlaguna.blogspot.com.ar/

lunes, 21 de julio de 2014

CECILIA PAVÓN



                 Foto: Timo Berger


Ciudad


el otoño desciende sobre el caos
(quizás emerge desde el centro de la tierra)
arroja un aire tibio sobre cúpulas como cárceles
y edificios como cajas de cartón.
quisiera regresar al momento en que era más feliz, porque hacía mis propias lámparas, y pintaba de blanco los muebles astillados
cuando aún no conocía la ciudad y la imaginaba como un parque de diversiones para personas y ratas
recuerdo que las ventanas de mi antiguo departamento eran hermosas, solía mirarlas como si mirara cuadros.
hoy me siento en su living o entro a una tienda de productos importados de tai- wan,
lo mismo da.
él habla sobre autores & euros
se ve tan tonto con su bufanda de escritor
sé que no se atreve a mencionarlo, pero sueña con que lo traduzcan al francés.
mientras me habla miro al techo y hago como si me interesara,
imagino qué bello debe haber sido de adolescente, antes de meterse en esto, ¿alguna vez fue un chico que tiró piedras?
¿alguna vez se disfrazó con la ropa de su mamá, o robó algo
electrónico en una mega- tienda?

¿alguna vez bebió tres botellas de tequila y pateó portones oxidados
que resonaron infinitamente en la noche?

En un momento no quedaste
del lado de los que hacían
poesía colectiva,
te sentiste mal
Buscaste imágenes bellas
para enriquecer los poemas
como el resto de los escritores humildes y
vulgares
Antes, el poema surgía como una cinta que emerge de la nada
y en un sueño alguien te pide que la cortes
pero no sabés dónde
Cuando hacías poesía colectiva
sin pensar
tu trazo era radiante y hueco
y los poemas se dispersaban misteriosamente
entre amados y desconocidos.


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Hay un montón de flores floreciendo en mi jardín,
por ejemplo un lirio amarillo.
A veces, al acostarme, antes de dormirme me veo como un remolino de todos colores que se dispersa en el universo. Primero me asusto, porque creo que me voy a morir, pero después me doy cuenta de que no. Eso es el sueño para mí. Anoche sentí eso, y soñé con un chico de pelo largo que me llevaba en auto y que me hablaba de Jesús. Y me llevaba en su camioneta (no era un auto sino una camioneta) hasta la cima de una montaña, desde donde se veía el mar, a una cabaña hecha de troncos, (en el sueño no quedaba claro si íbamos a tener sexo o no), y en la puerta de la cabaña había un hada con el pelo completamente rosado que me decía que ella antes había sido una chica que tocaba en una banda de rock, y que ahora era un hada.
fue un sueño de primavera, un sueño cool.



VALERIA TENTONI


           Foto: Leticia Aiello


Sierva María


La que moría de rabia en una novela que leí de chica
sigue muerta en el mismo capítulo

entumecida por los años entre la memoria y la tinta,
detenida en la última punzada del alfiler
que sostiene la escarapela
(la patria poseída).

Entonces sigue muriéndose, esa
se muere mientras tanto las cosas
andan,
se muere todo el tiempo en el mismo párrafo, se muere
incansable
invariablemente, del mismo modo
cada vez, y todas las veces.

Y bastaría con abrir el libro y recomenzar,
y hacerse de un hueco en el sillón, contra la ventana,
encender el velador y poner la vista manca sobre las letras
para darle de nuevo vida y darle de nuevo muerte.

Y por nada de esto van a imputarnos.
Y por nada de esto nos acusa ninguno

a nosotras
las lectoras homicidas.



                            De Ajuar, Ruinas Circulares, 2011.



MARINA MARIASCH





petting


tengo una compulsión a mostrarte todo,
no sé cómo te ponés
es para que me quieras,
es para sellar esto como en un
casamiento, como decir:
si te muestro el elástico
flojo solo podés compadecerte.
vos tardaste bastante en mostrarme
la foto de tu construcción precaria.
yo te conocí en ese momento que ahora
me toca a mí, el momento de perseguir.
qué vamos a hacer? mi personalidad
fue diseñada por otros y la tuya
fue diseñada por vos en el pasaje
de la periferia al centro.
si lo hacemos con guante no cuenta
o vale doble? quién es la mascota
de quién?



caca y picana


esto salió anoche, estábamos todas
hablando de dónde comprar lencería sexy
para una noche de sexo ocasional,
no de algodón con un novio
o de buena calidad y una dijo:
tenés que ir a esa esquina del once donde estaba C&A
y otra dijo: yo ahí no voy ni loca, una grasada
y otra: qué equivocada que estás,
ahí se consiguen con aro, con moños, con raso adelante y volado atrás.
si revolvés encontrás
y otra: en ese lugar a una amiga le tiraron caca en la cabeza y le metieron picana.
caca de perro o humana? humana.
para robarle el bolso.
y todas horrorizadas... la picana, nada.
si era de perro, bueno.
son esas cosas que si te las cuentan pensás
que son para desprestigiar al gobierno K
una estrategia fonética, paronímica, no sé, justo
todo con ka, para el delito del noticiero,
nunca pensé que iba a escribir la palabra caca
ni tampoco lencería, pero me lo contó
una amiga, le pasó a una amiga
de una amiga y, sí, yo a mi amiga le creo



hard for the money


creo que esta canción, la orignal, habla de prostitución.

Hago todo por plata, lo que sea
por plata, me rompo el lomo, no tengo
resto, así que dale tratame bien.

No tengo idea dónde estoy parada
piensan: tengo casa, auto, todo
que estoy re bien. Yo: arriba
a las 7, me mato
de hambre mando mil mails,
trato de no perder visibilidad, que no
se olviden de mí, no se olviden.

Los veinte no, pero los 30
pasaron rápido, y ahora
no tengo que estar en todas
las fiestas y todavía igual
a veces quiero estar en todas.

Las pasé bravas, pero quién
no, la juventud es una
circunstancia y estos son
los buenos tiempos, son
ahora, cuento los billetes,
uno, dos, ok, alcanza.




FLORENCIA ABBATE





 Purgación


Se corta las pestañas con una tijera;
enraizado a un lamento
balbuce
pidió: no le fue concedido
Cuando la noche otra vez blanda y suya
 “se me va todo en remedios,
tirando”
Caen al suelo
las pestañas
como cuerpos
arrojados a la fosa.




Sombra me guía


Al alba
no muy lejos
en camino
en la puerta de los párpados
como un boquete inmenso:
una respuesta
se resquebraja aunque la cuenta
es exacta
Si escucho
su eco marca el paso: vengo
de lo que fuimos.




Silfo


Hay otra cosa triste
allá
      está sonando algo

¿Si son luces?
no sé
quizá...

Se desbarranca
       no trae alivio
no trae nada,
o sí
algo trae

Pero duerme
      lo que trae todavía duerme...

                         Buenos Aires, diciembre de 1999.


        De los transparentes, 2000