lunes, 2 de junio de 2014

SANTIAGO ESPEL





FUMIGACIONES


De qué me puede servir cambiar
el talco por la aspirina, la liebre por el gato,
si este rebaño de cretinos no dejará de bailar,
no abandonará la pista de baile ni la mandolina
hasta que el inevitable insecticida de los recambios
los tumbe sobre el insulto que fuera halago, risa fácil,
complicidades profesionales de venia contrita.

De qué me puede servir estar
injertándote esta vida en el bolsillo de nuestras palmas
o en las hilachas de nuestros recuerdos y desacuerdos,
y si las calculadas lluvias de orín arrasarán
por encima de todo pronóstico, por debajo de todo pacto,
con todo bicho malposado sobre el maizal de harapos de amor.

                                           De Cantos bizarros



Cambio de piel


En algún monte, entre las piedras, la serpiente está cambiando su piel.
En todos los palacios londinenses, a la misma hora, está cambiando la guardia.
Mientras pedalea en su bicicleta, sin saberlo, mi hijo está cambiando de voz.




MUJER DE FE


No tuvo suficiente con la carta astral,
ni escarmentó con solari parravicini:
sin embargo espera que pase algo trascendente,
que florezcan los nardos por ejemplo,
que el gallo cante tres veces al día
o que las arañas resignen de una vez el patio;
espera, velando una vieja máquina de coser,
junto a un perro sin nombre ni apellido,
regando una higuera seca en un jardín vacío.


Santiago Espel(Buenos Aires, 1960). Publicó en poesía rapé, 1988; 
Pavesas & Muelles, 1990; Misas en Harlem, 1993; Cantos Bizarros, 
1998; La claridad meridiana, 2001; La víspera sí, 2002; Isoca, 2004; 
Vulgata, 2006 y La penitencia, 2012.