lunes, 30 de junio de 2014

PETER HANDKE





Canción por ser niño


Cuando el niño era niño,
andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente,
y que este charco fuera el mar.

Cuando el niño era niño,
no sabía que era niño,
para él todo estaba animado,
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño,
no tenía opinión sobre nada,
no tenía costumbre alguna,
frecuentemente se sentaba en cuclillas,
corría de repente,
tenía un remolino en el cabello
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño
era el tiempo de las siguientes preguntas:
¿Por qué yo soy yo y no soy tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allá?
¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿No es la vida bajo el sol un mero sueño?
Lo que veo y oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo frente al mundo?
¿Existe realmente el mal
y gente que es mala de verdad?
¿Cómo puede ser que yo, el que soy,
no fuera antes de existir;
y que un día yo, el que soy,
no sea más quien soy?

Cuando el niño era niño,
no podía tragar las espinacas, los porotos,
el arroz con leche y la coliflor salteada.
Ahora lo come todo y no por obligación.

Cuando el niño era niño,
despertó una vez en una cama extraña,
y ahora lo hace una y otra vez.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora sólo con suerte.
Imaginaba claramente un paraíso
y puede ahora apenas intuirlo.
Nada podía pensar de la nada,
y ahora ante a ella se estremece .

Cuando el niño era niño,
jugaba con entusiasmo,
y ahora así del todo en las cosas como antes
sólo cuando esas cosas son su trabajo.

Cuando el niño era niño,
una manzana y un pan le bastaban de alimento
y todavía es así.

Cuando el niño era niño,
las moras le caían en la mano como sólo caen las moras
y así es todavía,
las nueces frescas le ponían áspera la lengua
y así es todavía,
en cada montaña
tenía el deseo de la montaña más alta
y en cada ciudad
el deseo de una ciudad aún mayor
y así es todavía,
en la copa de un árbol agarraba emocionado las cerezas
como aún lo sigue haciendo,
tenía miedo de cualquier extraño
y aún lo tiene todavía,
esperaba la primera nieve
y así la espera todavía.

Cuando el niño era niño,
tiraba un palo como lanza contra el árbol,
y aun hoy vibra todavía.


                         © Trad. Juan Carlos Villavicencio