lunes, 2 de junio de 2014

PEDRO GEOFFROY RIVAS





Para los nietos del jaguar


          desde abajo
desde donde fue el principio
vino creciendo la raíz
extrañamente hacia arriba
buscando luz tal vez aire respuestas
escaleras para los jugos primordiales
oscuro metal marcándonos hasta un futuro irremediable

          así se gritó el rumbo
se trazó la señal
se roturó el surco de la estirpe
nadie supo donde comenzó
cómo vino
retorciéndose
apretado entre piedras
levantando agua serpientes minerales
ríos de verde hasta olvidar el nudo del origen
cargándonos la sangre de preguntas
dudas
sollozos germinales contra la oculta ordenación
la ceniza levantando su flor
bestias ancestrales reviviendo sus lunas
negras constelaciones contra un cielo amarillo
encendiendo la noche con sus jades de asombro
poblándonos el pecho de sedientos rugidos
ah qué noche tan noche
qué soledad tan sola
qué silencio preñado de palabras
te abrieron
te rompieron
te escupieron la entraña
devolviste en amor lo que engendró la rabia
vencida triunfadora
dominante esclava
qué sueño despiadado corriéndote la sangre
qué bárbaro prodigio desbordándote
fijándote en el tiempo
volandera raíz
oculta rosa
ah qué mano la tuya amontonando vida
junto al retoño triste
qué fuente de dolor alimentándolo
hasta llegar a lo alto de la nueva palabra
extraña
ajena
de tan lejos venida
pero tú ya sabías
desde siempre sabías que era tuyo el acento
tuya la claridad del barro
tuya la rebelde sumisión de la piedra
tuya toda la música
cómo pudiste
antigua madre
acoger en tu seno
toda la furia acumulada en los canales seminíferos
de un bárbaro extremeño
loco de sol y de destino
a quien generaciones y más generaciones
le corrían a gritos
entre la piel sudada y la armadura
cómo pudiste
contener en tu mínima vasija
toda el agua de tantos manantiales
ser la portadora del verbo
en el que caben todas las acciones
cómo pudiste
diminuto cayuco
pequeño axcali de conacaste
acarrear río abajo a tantos pueblos
cómo pudiste única raíz
sostener tanto árboles
subir
desde tu piel de níspero
a todas las concentraciones
que en tu lejano nombre se suceden
ah portadora de incontables icpalis
incansable tejedora de ayates
moledora de todos los maíces
qué historia de prodigios
creció desde la oculta flor de tus ovarios
hacia las dimensiones del delirio
ríos de semen corrieron a la par de la sangre
ríos de áspero sueño
de preguntas sin voz
desesperados ríos de semillas
anegando los llanos salvajes de la angustia
arroyos con futuro de mar
agua recién nacida llorando sus gotitas
entre helechos oscuros y sagradas serpientes
dime
antigua madre
tu claridad de estatua
para encontrar los túneles secretos
que corren por el lecho profundo de tu cauce
dime tu tumultuosa soledad
el cotidiano duelo de tu entrega
para poder ahora desandar las raíces
navegar por las venas de una edad sin memoria
y otra vez descubrir tu comarca de encendidas pieles
asombrada de pájaros
prometedora de mágicos frutos
bajo el ajeno cielo donde un sol desconocido
traza la geometría de los nuevos designios

pero aún estamos aquí

y otra vez ganaremos la tierra
para los nietos del jaguar



Geoffroy Rivas(Santa Ana, 1908-1979). Fue antropólogo, periodista 
y poeta. Son considerados muy valiosos sus aportes académicos
principalmente su Toponimia náhuat de Cusclatlán y La lengua 
salvadoreña. Este conocimiento nutre su arte poético, poblado de 
religiones desaparecidas y parábolas que entremezclan tiempos y 
espacios históricos.