jueves, 5 de junio de 2014

MANUEL ÁLVAREZ TORNEIRO





ROL DE OSCUROS

Recordad a esos otros, incesantes,
construyendo el paisaje,
o liberados en un discreto ritmo
por las piedras de la vida ensombrecida,
por largos arrabales o en los trenes
de los viajes más tristes.

Recordad a los que nunca se acercan con un sargazo
de evidente derrota: libélulas de luto
en la manos, copias del horror,
ni se juntan allí en un sol caído,
ni incordian, ni inventan desgracias
en la bajamar de la vida. Y son, siguen de pie
en alguna parte
como vivos y enteros.

Pensad en los inscritos en la causa de los que pierden
y llevan un narciso a la altura de la caída.
En los de la arenga en lo alto del risco.
Los que niegan Infierno y Paraíso.
Areneros que silban
viendo llegar las tormentas.

Y en aquellos que escriben sobornados
por una luz azul acetileno,
por una quemadura vigilante.
Pensad en los anónimos de un trópico perdido,
en los que reniegan frente a los grandes pórticos
y venden por las ferias cosas que dan sosiego:
novísimo cannabis en tarros que antes fueron olivas y mantequilla.

Pensad en los que llegan en nombre de la utopía,
en los del plato catártico al final del relato,
en los de tanto milenio de candil y cantiga.
en las glorias más inútiles.

Y en aquellos enviados a la hoguera
en nombre del decoro
y de la normal circulación de los días.


                                            de Habitante único


MAT(La Coruña, 1932)Ha publicado: Memoria dun silencio, (1982);
Fértil corpo do soño, (1985); Restauración dos días, (1986); As voces consagradas, (1992); As doazóns do incendio, (1993); Rigorosamente 
humano, (1994); En castellano publicó: Desnudo en barro (1983)
Cenizas en el Salmó (1985).