miércoles, 18 de junio de 2014

JOSÉ SANTIAGO NAUD


José Santiago Naud


CABALLO MUERTO


Muerto.
Su cabeza tan bella,
otrora irrefrenable, allí está
entre gusanos. Su cuerpo
terso, enorme,
            ahora innombrable,
pegándose en la tierra. Y la hierba
venciendo el asco
             un color más nuevo.

Antes, era el uso. Ahora
memoria contrahecha. Signo
del tiempo. Meditación revuelta.
Podrida velocidad.

De sus patas ligeras
     - persistencia patética –
quedan los cascos,
restos no más de pelos oscuros.
Y encima,
el arcángel exterminador pasa
sombrío, amontonando
aquella descompuesta figura
con los silencios de su espada.


                              Trad. Antonio Miranda