lunes, 2 de junio de 2014

JOSÉ CORONEL URTECHO




La cazadora


Mi señora tan luego se levanta
va a cazar un venado matutino,
sin miedo a los colmillos del zahino
ni al mortal topetazo de la danta.


Entra con ojo alerta y firme planta
por la espesura donde no hay
/camino
y de los matorrales, repentino,
salta un venado que su paso
/espanta.


Ella rápida apresta la escopeta,
veloz le apunta, le dispara y mata
Y después el marido que es poeta

cuando regresa la mujer que adora
en un soneto clásico relata
la bella hazaña de la cazadora.