miércoles, 4 de junio de 2014

FRANCO VACCARINI




CABEZA HUECA,
CABEZA SECA

                                  Franco Vaccarini


Para Moroiá no había peor compromiso que
ser hijo del cacique.
Todos estaban pendientes de él, de sus
buenas o malas acciones.
Sobre todo de las malas, porque buenas no
había.
A Moroiá le gustaba hacer las cosas a su
manera.
–Serás cacique un día, tendrás que aprender
a controlarte. Los jóvenes se verán
reflejados en ti, como en el agua del río.
 
Su padre quería enseñarle a ser moderado.
A Moroiá le gustaba beber chicha hasta
hartarse, comer hasta hartarse, dormir en la
hamaca hasta bien tarde y luego cazar.
Untaba con cera la punta de sus flechas y
disparaba. Solo para probar puntería…