lunes, 9 de junio de 2014

CARLOS MONTEMAYOR


 


Tau


Es mi lugar
una respiración
sin aroma de tierra,
un sueño sin oscuridad,
sin principio ni fin,
una pregunta por la palabra y por la luz,
una voz sin linaje ni recuerdos.
Quema su inconstancia la llama,
ningún viento la mueve,
arde minuciosa y tenaz
como la flor
en su tallo y belleza.
Espiga
de niños y de ángeles.
La aurora, tacto de violetas,
unge mi frente,
y miro;
El Esplendor
unge el umbral
y al varón de los lienzos:
está en su cintura la escribanía,
mojada en el mar de bronce.
La señal en la frente
y en los labios el sueño,
la luz, la nueva ciudad,
el nombre:
la palabra que me destruye
y me deja nacer, la que pronuncio
y sin embargo permanece.





Memoria


Estoy aquí, en la casa, a solas.
Aquí están los muebles, el aire, los ruidos.
Tengo un sentimiento tan transparente
como el vidrio de una ventana.
Es como la ventana en que miraba la nieve al amanecer,
hace muchos años, cuando era niño.,
y pegaba la cara contra el cristal y comprendía toda la vida.
Es un deseo en calma, como la tarde.
Es estar como están todas las cosas.
Tener mi sitio como todo lo que está en la casa.
Perdurar el tiempo que sea, como las cosas.
No ser más ni mejor que ellas.
Sólo ser, en medio de la mi vida,
parte del silencio de todas las cosas.


Carlos Montemayor(Parral, Chihuahua, 1947-Ciudad de México,
2010), poeta, novelista, cuentista, ensayista, lingüista, y traductor
mexicano, activista social en defensa de las comunidades indígenas
y de los grupos más vulnerables de su país.