martes, 3 de junio de 2014

ARMANDO URIBE





Éste y Ése y Aquél tienen familias
felices y bien hechas, hijos, nietos
y hasta biznietos rubios, estudiosos
y buenosmozos, buenos y cristianos
mientras tus hijos Dios de Dios padecen
de psoriasis y son psicológicamente
inestables, ¿por qué, Dios de los dioses
de barro tus hijos padecen y desbarran?
Tus hijos son tus hijos y parecen hijastros.
Pero sus hijos y sus nietos y sus generaciones
no son como los nuestros unos degenerados
y descastados padres de pordioseros
y éstos tus hijos, Dios de dioses son
tus hijos y te reconocen, hacen
lo que tu´ les dijiste que hicieran, mientras ellos
hacen los signos, se persignan, tragan
hostias como muertos de hambre (pero están saciados)
y tus sacerdotes les hacen venias, comen
con ellos ostras y delicadeces,
a sus mujeres menstruales bendicen
para que tengan hijos y los tienen,
y los pocos que somos, o se mueren
naturalmente o se suicidan.
¿Hay un por qué? No hay un por qué.

Tú eres el Dios que se te ocurre ser.



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