martes, 27 de mayo de 2014

RENATO PELLEGRINI





La biografía de Renato Pellegrini no guarda ni premios ni honores. Muy por el contrario, cuando se publicó Siranger, su primera novela, la Sociedad Argentina de Escritores le negó la faja de honor que le había sido otorgada; lo mismo sucedió con el Premio Anual de la Editorial Kraft. Asfalto (1964), su segunda novela, corrió peor suerte aún. Ese año, el jurado del Festival Literario de Necochea, compuesto por Silvina Bullrich, Jorge Masciangoli, y Abelardo Arias-estos dos últimos, escritores gay-entre otros, decidió no otorgarle el Primer Premio a causa del temor que les provocaba la temática de la obra. La novela, publicada por Editorial Tirso, fue censurada y confiscada, y el caso terminó ante la Suprema Corte de Justicia Argentina. De acuerdo con las palabras del mismo Pellegrini, el mejor reconocimiento que recibió de dicho Festival, fueron las palabras de la escritora Martha Lynch cuando declaró ante el público que "el mejor premio para Asfalto, fue haber causado tanto miedo que acabó por ser censurada por sus pares", y también las de Juan Jacobo Bajarlía-quien, además, fue el abogado defensor de Pellegrini-que dijo: "Renato Pellegrini orinaba sobre todos los moralistas de Buenos Aires"….








Asfalto


Para escribir un libro como Asfalto, se requiere, indudablemente, un gran caudal de valentía y verdad. En un medio que hace oficio de descubrir similitudes entre autor y personaje, desnudar una vida como lo hace aquí Renato Pellegrini, aunque esa vida esté rotulada "Novela" , requiere valor y convicción respecto de lo que se quiera hacer y de lo que se hace. Sin duda el lector hambriento de chismes, es llevado a suponer autobiográfico este libro
Eduardo Ales es un personaje en extremo logrado. Pero hay otro que lo sobrepasa: la Ciudad, el asfalto devorador de inocencias, de ilusiones, de proyectos, de futuros, Renato Pellegrini es un poeta de la calle, de la noche, de la luz artificial y de las madrugadas que revelan los párpados marchitos y las conciencias deshechas. Ve de la Argentina un rostro que pocas veces es dado ver y expresar como él lo hace. Abomina de ella pero a ella pertenece y la sufre, por eso la desnuda y la castiga y se castiga con su propio azote. Su pintura es un grito con cuyo eco pretende salvar al hombre. Se sitúa en el silencio y en la vergüenza de una generación en peligro y los muestra sin ambages, descarnados, con una crueldad de la que sólo son capaces los niños y los verdaderos artistas. Escarba en la basura y la esgrime como arma para evitar la basura. Hasta la grosería alcanza por él grandeza, porque la usa para traducir la desesperación que ronda a los hombres que no encuentran su salida.
El estilo de Pellegrini, telegráfico, justo, exacto en la adjetivación, muestra como particularidad la frase cortada luego del artículo. Y la precisión de esa frase trunca permite que el lector la complete sin dificultad. El sentido está allí, íntegro, completo. Aunque las palabras falten entre el artículo y el punto.

Asfalto es un libro que debe leerse sin prejuicios.






    

                         




LA TRAGEDIA EN LA NARRATIVA DE RENATO PELLEGRINI:
SIRANGER