lunes, 26 de mayo de 2014

LEONCIO BUENO





UN HOMBRE TRISTE


Un hombre triste
tuvo una vez un sueño: Quiso
ser poeta,
pero
siguió siendo en la sombra
un hombre triste.

Una vez más soñó, apasionadamente.
Se enroló en la epopeya luctuosa: Quiso
ser un bravo,
vivir épicamente
su última muerte,
pero en el fondo
siguió siendo sin paz
un hombre triste.

Ya sin remedio,
agotada hasta el fin
la última aventura,
convenciose
que no era mala cosa
ser
hasta la médula
un hombre triste.


                        De Pastor de truenos




MADRIGAL DEL CAZADOR SIN PRESA


Perdóname, Perucha,
por no haber vencido.
Por no traer entre los dientes la víctima cobrada.
Yo te pido perdón por no servir para ave de rapiña,
por ser, sólo un fabulador insolvente,
enamorado, Perucha,
de tu pan asequible.