miércoles, 28 de mayo de 2014

KNUTS SKUJENIEKS





El botón


Como un cerezo que protege en su copa
el último de sus frutos,
protejo yo en mi camisa raída
el único botón que me queda.

Cuando extinguidos recuerdos y esperanzas
va empezando a pesarme el hatillo,
manoseo en mi pecho el botón
que me cosiste en tiempos ya lejanos.

A pesar de los años y del hambre,
a pesar de la nieve y del sueño,
me cosiste vida en este ojal maltrecho
con hilo de amor y eternidad.

La noche ha vencido al día. Miro
hacia la única ventana iluminada.
No hay ventana. En el pecho me brilla la vida
sobre el botón que un día me cosiste.


                                                                  (1964)





6 de mayo de 1968, 7.20 horas, a 2º centígrados


Atestiguo.
Conozco la ley.
Prometo decir solamente la verdad.

Y la verdad es esta:

Que los buenos días tienen manos frías de cadáver,
que los ríos sufren al correr por las venas hinchadas,
que la amistad se ha convertido en óxido,
que la tierra hierve y de ella surgen negros efluvios,
que la legalidad se desvanece en confusos clamores,
que a los árboles les es vedado su verde deseo,
que las alambradas gimen como niños maltratados,
que las palabras de la poesía merecen ropajes raídos,
que la gema no sabe si ha de abrirse o marchitarse,
que morir es más fácil que estar vivos.

                                                                            (1990)


                        de El botón y otros poemas


Trad. Del letón Pietro U. Dini y Albert Lázaro-Tinaut