miércoles, 5 de febrero de 2014

WITTER BYNNER

Witter Bynner





COMPAÑEROS DE TREN


Fuera de Shasta, las nevadas cumbres
son una gloria, pero las desdeñas
porque ya has visto picos de montañas,
pero no mi periódico. Así hablamos.
Cigarrillos, sonrisas; buen comienzo
de un cómodo intercambio de distancias.

Tú, joven ingeniero, de estatura
de cinco pies siete pulgadas, pecho
cuarenta y cinco y fútbol en tu cielo.
Que amas la carretera limpia y nueva,
y que arrancas las flores que le prestan
una belleza ajena a lo geométrico,
y yo, un poeta, adicto a mis maestros,
leyendo aquí las animosas cartas
de Jorge Meredith, y al mismo tiempo
participando en la mezclada charla
de un tamborista, un cura y un cirquero,
todos absortos en sí mismos —Como
tú en ti y yo en mí—, feliz identidad.

Después de un rato en que salieron otros,
nosotros nos quedamos, atraídos
por cierta afinidad que hasta hoy comprendo,
porque tú hablabas de fútbol entonces,
y yo de versos, hasta que supimos
que éramos ambos universitarios,
y fumamos más cómodos, sonriendo;
yo, de Cambridge, te dije, poeta siempre,
“conozco vuestro lindo teatro griego
de Berkeley”. Alzando tu cabeza griega,
“nunca jamás lo vi”, me respondiste—
“Al salir de las clases me iba siempre
a los campos de juego.”

Así pagabas,
oh, joven ingeniero, tu tributo
a la parte mejor, como yo mismo.
Sin duda la belleza está en los templos,
pero viviente alienta en los atletas,
cuando sacuden rápidos sus rizos,
que son, más adorables porque mueren.
Eres tú tan poeta como yo
aunque haya diferencia en lo que hacemos,
y yo soy tan atleta como tú
porque tú sabes mi cuarto de milla
y tu cuarteta yo; nos entendimos.

¿Quién sabe si otra vez nos encontramos
con que cirquero y tamborista marchen,
no atrás, sino adelante en el Estado—
como hoy el lanzadiscos y el poeta?




WALT WHITMAN


That I in every man and he in me,
Together making God, are gradually creating whole
The single soul. . .
Somebody called Walt Whitman-
Dead!
He is alive instead.
Alive as I am. When I lift my head,
His head is lifted. When his brave mouth speaks,
My lips contain his word. And when his rocker creaks
Ghostly in Camden, there I sit in it and watch my hands grow old
And take upon my constant lips the kiss of younger truth. . .
It is my joy to tell and to be told
That he in all the world and me,
Cannot be dead,
That I, in all the world and him, youth after youth

Shall lift my head.