martes, 4 de febrero de 2014

BORIS VIAN





NO QUISIERA MORIR


No quisiera morir
sin haber conocido
los perros negros de Méjico
que duermen sin soñar
Los monos de culo pelado
devoradores de trópicos
Las arañas de plata
en el nido trufado de burbujas
No quisiera morir
sin saber si la Luna
con si falso aire de moneda
tiene un lado puntiagudo
si el Sol está frío
si las cuatro estaciones
no son en realidad más que cuatro
Sin haber mirado
en una alcantarilla
Sin haber puesto el sexo
en rincones extraños
No quisiera acabar
sin conocer la lepra
o las siete enfermedades
que se atrapan allí

el bueno como el malo

no me darían pena
si si si yo supiera
que lo iba a estrenar
Y está también
todo lo que conozco
todo lo que aprecio
que sé que me gusta
el fondo verde del mar
donde danzan las briznas de hierva
en la arena olvidada

la hierva tostada de junio

la tierra que se agrieta
el olor de las coníferas
y los besos de la
que si tal que si cual
la bella que ahí está
mi osezno, Úrsula
No quisiera morir
antes de haber gastado
su boca con la mía
su cuerpo con mis manos
el resto con mis ojos
ya no digo más es mejor
no ser irreverente
No quisiera morir
sin que hayan inventado
las rosas eternas
la jornada de dos horas
el mar en la montaña
la montaña en el mar
el fin del dolor
los diarios en color

la alegría de los niños

y tantas cosas más
que duermen en los cráneos
de geniales ingenieros
de jardineros joviales
de inquietos socialistas
de urbanos urbanistas
y de pensativos pensadores
Tantas cosas que ver
que ver y oír
tanto tiempo esperando
buscando en la oscuridad


Y yo veo el final
que bulle y que se acerca
con su cara horrorosa
y que me abre sus brazos
de rana patituerta

No quisiera morir
no señor no señora
antes de haber palpado
el sabor que me atormenta
el sabor que es más fuerte
No quisiera morir
antes de haber probado
el sabor de la muerte...


                         Trad. Juan Antonio Tello