miércoles, 22 de enero de 2014

ROBERT DUNCAN





A MENUDO SE ME PERMITE REGRESAR A UN PRADO


como si fuera una escena imaginada por la razón,
que no es mía, pero es un lugar creado

que es mío, tan cercano al corazón,
un pastizal eterno plegado en toda su idea
así hay un vestíbulo allí dentro

eso es, un lugar creado, producido por la luz
desde donde las sombras que se forman caen.

Desde donde se caen todas las arquitecturas que soy
digo que se asemejan al Primer Amado
cuyas flores arden para alumbrar a la Dama.

Ella eso es la Reina Bajo la Colina
cuyas huestes son un disturbio de palabras dentro de las palabras
es decir, un campo plegado.

Es sólo un sueño donde la hierba sopla
hacia el este en contra del origen del sol
en una hora, antes de que baje el sol

en cuyo secreto vemos el juego de los niños
un corro de rosas dicho.

A menudo se me permite regresar a una pradera
como si fuera una de las propiedades de la razón
ciertos límites detienen previniendo el caos,

ése es el lugar del primer permiso,
eterno presagio de lo que es.


                              Versión de Marta López-Luaces










Robert Duncan 'n James Broughton, 
San Francisco 1980, photo by Pickle