lunes, 27 de enero de 2014

MARCO ANTONIO FLORES





El gusano


El tiempo me recorre,
me habita,
se cobija en mis ganglios,
acampa en mis arrugas.
Mirándome lo mido:
la pelambre de mis brazos palidece y ralea,
mi pecho encanece,
la piel de mis manos, que incursionaron las tetas
de mis novias y entraron a saco entre sus piernas,
se ha vuelto negra, dura y arrugada.
Mis ojos cegatones: esos carbones apagados
que vieron escapar a la muerte y ahora la detectan
a mi lado.
En mí está el tiempo.
Me desdibuja.
Me corroe por dentro:
ablanda mis mejillas,
debilita mis piernas,
infla mi vientre,
agita mi acezar,
me agota,
me quita la pasión.
El tiempo es mi enemigo;
me consume,
ocupa mi epidermis,
es mi sangre.