viernes, 24 de enero de 2014

MALCOLM LOWRY






UN RÍO SECO ES COMO EL ALMA


Un río seco es como el alma
De un poeta que no puede escribir, aunque percibe
Con claridad imperfecta su tema y padece
Por morirse de sed por la sequía. Pero su fin,
Pleno mar del cristal más claro alguna vez,
Retrocede, se agrisa en el ojo del ciervo, como hojas de amores idos,
Ido queda el pensamiento por completo. No concibe
Nada que lo remplace: solo hacia el polo
De la memoria chispea alguna brújula incoherente;
Así el río, por sus grises árboles compasivos,
Su agonía de rocas, horrores hundidos
Pero aclarados ahora, blanqueados. Por ello es estas,
Estas rocas y naderías que posee
Cuando el río ya es un camino y la mente un hueco.


                                      Trad. Gerardo Lino



Los Borrachos


El ruido de la muerte aquí en este bar desolado,
Donde la tranquilidad se sienta encorvada sobre su
             oración
Y la música sirve de concha al sueño del amante,
Pero cuando ninguna moneda introduce esta dura
         desesperación
Hasta aquí, el más solitario de los hogares
Y de todos los destinos el más solitario además,
Cuando ninguna música eléctrica rompe el batir
De corazones doblemente rotos pero ahora reunidos
Por el cirujano de paz en la astilla del desastre,
Penetra más profundamente que lo hicieran las
           trompetas
El movimiento de la mente dentro de ese entramado
Donde desórdenes son simples como la tumba
Y la araña de la vida se asienta, duerme.


                                                Trad. M. Antolín Rato