miércoles, 22 de enero de 2014

CLAUDE ROY






Elegía de Hawk Creek


En este final de mediodía en el que ya las sombras se alargan
subimos hacia el noreste en tramos pequeños
y sabemos que probablemente no volveremos a vernos
aquí     Nos hemos detenido en un mirador
equipado bajo los pinos con una mesa de troncos y bancos por
el Sierra Club     Hemos comido bocadillos
y bebido cerveza de lata compartiéndolo todo con
un descarado arrendajo y una ardilla gris
con mirada penetrante de intelectual persa   Después
hemos vuelto al jeep y hemos descendido hacia el valle
y a las seis de la tarde hemos llegado
al bosque de sequoias

Árboles Pieles-Roja   altísimos Redwoods
tan esbeltos     altivos     pacificamente paralelos     Los
rayos de sol que caen casi horizontales no saben por
dónde abrirse paso entre vuestros troncos alineados
Hermosura plural y pálida que hace respirar
profundamente y en silencio
Hemos caminado por muchos bosques diferentes
pero como este    bosque de mástiles    de flechas para gigantes
jamás

El sentimiento físico de verticalidad
la catedral de Coutances     el building de Mies van der Rohe
en la Quinta Avenida     la mezquita de Kairuán
y las primera imágenes al ralentí de los primeros cohetes
que despegaron hacia la Luna desde Cabo Cañaberal
o el saltador chino en el circo de Pekín
surgiendo del trampolín como un hombre-dardo

El buen olor     El silencio rojo     Los árboles enhiestos
Y sabemos que probablemente no regresaremos nunca

aquí     Lo que tiene de hermoso y desgarrador la cresta
del viaje     es que el viaje se parece al amor
electivo     al amor de una persona única     Como dice
Octavio Paz     A esa persona a la que amamos
«para siempre» la amamos solamente una vez

El bosque de Redwoods permanecerá en mí «para
siempre»   su olor único y su empuje vertical
y glorioso     Pero no ha sido más que «una sola una vez»
Es demasiado hermoso para durar     dicen las gentes de sentido común

Hemos dormido en un motel junto al bosque
desayunado crêpes de trigo rociadas con sirope de arce
y caminado largo tiempo a través de otra luz     la de
la mañana en el bosque anterior a Cortés y Colón
Al mediodía junto a la orilla del río hemos alcanzado
Hawk Creek     Hay un gran aserradero en el que las
sierras circulares y los tronzadores hacen gritar y sangrar
los troncos de las sequoias     Y en la Federal Highway nº 5
hay que tener mucho cuidado al adelantar a los enormes camiones
que llevan a la ciudad los grandes troncos momificados
árboles-faraones camino de la eternidad
de la muerte

Una sola vez subiendo hacia el noreste
y para siempre     los hermosos árboles salvajes
sus desnudos troncos de indios pielroja de fábula
recios y erectos como si la tierra aclamase al
cielo azul     con una aprobación terca de árboles en pie