viernes, 3 de enero de 2014

B.H.FAIRCHILD





Viejos jugando al básquet


El lanzamiento de cuerpos pesados, el lenguaje roto
de amagar y lanzar, elegantes tiros en suspensión
convertidos en un balbuceo. Sus gestos, enamorados
otra vez de la pura geometría de las curvas,
se elevan hacia la pelota, vacilan, y decaen.
En los tableros sus manos y yemas
tiemblan en tensas plegarias de alcance
y equilibrio. Luego, el rechinar de los huesos
en las articulaciones, la respiración contenida, el suspiro,
el resoplido del cuerpo tratando de dar a luz
a sí mismo. En sus esfuerzos y nobles
barridas, me pregunto si siguen haciendo el amor
a sus esposas, besando la cara oculta
de sus muñecas, bailando el viejo zapateo
del deseo. ¿Y en la larga caminata
de regreso de la Asociación de Veteranos cantarán todavía
a la luna embriagadora? Las gradas repletas, el reloj
en movimiento, el que viste vieja ropa militar
y pantuflas se dice a sí mismo, «cortina y desmarque»
y la frase tiene la misma musiquita de siempre,
la radio canturrea canciones de amor después del partido,
la chica acomodándose en el asiento delantero del Chevy
mientras su pelo negro como el azabache arde en la vibrante
luz del autocine, y ahora él se lanza
en vuelo libre hacia la red. Una varita translúcida
de luz otoñal se estrella contra el tablero.
Los chicos surgen dentro de los viejos, las alas empiezan a brotar
en sus espaldas. La pelota gira en el aire del anochecer.


                                  De The art of the Lathe


                                                              Trad.  Gastón Navarro