viernes, 31 de enero de 2014

C.H. SISSON




La mañana

No sé qué significa la neblina
cuando llega sin arremolinarse,
juntándose como brionia al pie de mi ventana

Vadeándola, se diría,
los árboles emergen desde el fondo,
arrastran sus oscuros mechones por el agua
que dio comienzo al mundo.



                                                   Trad. Jordi Doce

GUSTAV MEYRINK





(El Golem. Capítulo I. Inicio.)


La luz de la luna cae a los pies de mi cama y se queda allí como una piedra grande, lisa y blanca. 
Cuando la luna llena empieza a encogerse y su lado derecho se carcome - como una cara que se acerca a la vejez mostrando primero las arrugas en una mejilla y perfilándose después - a esa hora de la noche, se apodera de mí una inquietud sombría y angustiosa. 
    No estoy dormido ni despierto, y, en el ensueño, se mezclan mi alma lo vivido con lo leído la vida de Buddha Gotama e incesantemente volvían a repetirse en mi mente, de mil formas, estas frases: 
"Una corneja voló hacia una piedra que parecía un trozo de grasa y pensó: Quizás haya aquí un buen bocado. Pero como la corneja no encontró nada apetitoso, se alejó. Del mismo modo que la corneja que se había acercado a la piedra, abandonamos - nosotros, los seguidores - al asceta Gotama, cuando hemos perdido  placer en él." 
    Y la imagen de la piedra que parece un pedazo de grasa crece monstruosamente en mi mente: 
Camino por el lecho seco de un río y recojo guijarros lisos. 
De color gris-azulado, cubiertos de polvo brillante, sobre los que pienso y recapacito y con los que, sin embargo, no sé que hacer  - y después otros negros con manchas amarillas de azufre,  como petrificados intentos de un niño por imitar unas salamandras toscamente moteadas. 
    Y quiero arrojar estos guijarros lejos de mí, pero una y otra vez se me caen de las manos, y no puedo apartarlos de mi vista. 
    Aparecen a mi alrededor todas las piedras que han jugado un papel en mi vida. 
    Algunas se esfuerzan desmesuradamente por surgir de la tierra a la luz - como grandes cangrejos de color pizarra, subiendo con la marea, empeñados en atraer mi mirada hacia ellos y decirme cosas de importancia infinita. 
    Otros, agotados, vuelven a caer, sin fuerzas, en sus agujeros y  renuncian a hablar. A veces salgo de la oscuridad de estos ensueños y veo de nuevo, por un instante, la luz de la luna sobre la abombada cubierta al pie de mi cama, como una piedra al pie de mi cama, como una piedra grande, lisa y clara, para, tanteando ciegamente, recuperar una conciencia que se diluye, buscando sin descanso la piedra que me atormenta - la que debe estar en algún sitio oculta entre los escombros de mis recuerdos y parece un pedazo de grasa. 
    No lo consigo. 
    En mi interior una obstinada voz afirma una y otra vez con necia tenacidad - incansable como una contraventura que el viento golpeara contra las paredes a intervalos regulares -: que ello no es así, que ésta no es en absoluto la piedra que parece grasa. 
    Y no hay forma de librarme de la voz. 
    Cuando, por centésima vez, objeto que todo esto  es secundario calla entonces por un momento, pero luego, imperceptiblmente, va despertando para volver obstinadamente a comenzar: si, bueno, está bien, pero no es la piedra que parece un pedazo de grasa. 
    Entonces, lentamente, empieza a apoderarse de mí una insoportable sensación de desamparo. 
No sé lo que ha pasado después. ¿He abandonado voluntariamente la lucha, o ellos, mis pensamientos, me han dominado y amordazado? 
    Sólo sé que mi cuerpo yace dormido en la cama y que mis sentidos se han separado y ya nada los une a él. 
    De repente quiero preguntar quién es "Yo"; y es entonces cuando me acuerdo de que ya no poseo órgano alguno con  el  que formular preguntas, y  temo que esa tonta voz vuelve a despertar y comience desde el principio el eterno interrogatorio sobre la piedra y la grasa. 

    Y así me alejo." 


Gustav Meyrink









jueves, 30 de enero de 2014

ALFREDO CHACÓN





ESCUCHA Y SIÉNTEME
Deja que el canto que te hablo
borre su trazo y se desmaye

Persuádeme con tiempo para huir
del alborozo mortecino en que persistes


No transijas  Convénceme de ti

De todos modos
pues que nada es lo mismo
acude junto a mí y déjame contigo
en el lugar donde acabas de oír
esta tonada.



sendero que se bifurca

labios lengua para lamer
jardines en la pierna qué ofrecimiento el de los senderos
quiero el círculo violáceo del pezón
pero es dos veces
bifurca la sed de mi saliva.



NADA MÍO

De pronto
yo en mí
al descampado y sólo en mí.
Desatado
conmigo
sin nada mío
sin distancia con nadie.


Alfredo Chacón(San Fernando de Apure. 1937). Ha escrito
Saloma (1961), Materia bruta (1969), Principio continuo
(1982), Actos personales (1986), Acta del presagio (1986),
Decir como es deseado (1990), Palabras asaltantes (1992),
Por decir así (2003), Y todo lo demás (2005).

lunes, 27 de enero de 2014

MARCO ANTONIO FLORES





El gusano


El tiempo me recorre,
me habita,
se cobija en mis ganglios,
acampa en mis arrugas.
Mirándome lo mido:
la pelambre de mis brazos palidece y ralea,
mi pecho encanece,
la piel de mis manos, que incursionaron las tetas
de mis novias y entraron a saco entre sus piernas,
se ha vuelto negra, dura y arrugada.
Mis ojos cegatones: esos carbones apagados
que vieron escapar a la muerte y ahora la detectan
a mi lado.
En mí está el tiempo.
Me desdibuja.
Me corroe por dentro:
ablanda mis mejillas,
debilita mis piernas,
infla mi vientre,
agita mi acezar,
me agota,
me quita la pasión.
El tiempo es mi enemigo;
me consume,
ocupa mi epidermis,
es mi sangre.



AUGUSTO RENDÓN






                      "Judith y Holofernes"



                      "Los toreros muertos"



                       "Homenaje a Hendricje"






          "Las tentaciones de San Antonio"



ALFREDO GRAVINA





Alfredo Gravina: El interés por la sustancia 


Entrevista de Lucio Muníz


MODESTO LÓPEZ





Modesto López, el cineasta que explora la poesía de América Latina



LOUIS FERDINAND CÉLINE





Céline, 50 años es poco

                                       José Manuel Sánchez Valverde


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El 1 de julio de 1961 fallece Louis Ferdinand Céline. Cincuenta
años después su nombre aparece en la lista de homenajeados
en un calendario de conmemoraciones nacionales de Francia.
Serge Klarsfeld (presidente de la asociación de hijos de judíos
deportados de Francia) y Frédéric Mitterrand (ministro de Cul
tura francés, sobrino de Sarkozy para más señas) deciden
retirar su nombre, lo cual desata una vieja polémica en Francia
entre partidarios y detractores del genial escritor francés....









JUANO VILLAFAÑE





LA ESCENA CONTEMPORÁNEA


En un inmenso mar de fuego se ha perdido la dicha.
En tu calendario arden sólo días de conquista y se muere de frente.
Eran todos los árboles en la tormenta.
Todo caía desde un cielo de vapor y humedad de mundo.
No eran el tumulto ni la gloria, ni una piedra dormida luego de correr el agua.
No eran así, ni la felicidad ni el olvido.
Rodeada de hojas te dejabas ver en la ventana que ilumina el parque profundo,
la noche sin mar
el invierno sin fuego.
Otro calendario vive sin quemarse.
Viven los días que se esparcen en la arena,
con infinitos caballos que regresan del frente.



CON LAS PATRIAS DE ADENTRO


Como esos últimos caballos de un ejército
mal cansado
sobre el vendaval y su gesta
regreso nuevamente
sobre la mañana y la República
con los justos y los fuertes
cabalgando en los desiertos de una pampa
con salvajes adorados por el silbo de los pájaros sobre las alambradas
y el resplandor de esqueletos esperando en la oscuridad.
“Volveremos otra vez a la llanura
a los nuestros
a los que vigilan los montes, rodean las ciudades y las autopistas”.
Se sienten en los ruidos y en la calma,
en la vuelta del devorado
en los siglos.
Todo es una modernidad inconclusa, una alambrada sobre rutas finales.
Montamos otra vez,
para volver al cuchillo
a los malones.

                                        de Deconstrucción de la mañana


Juano Villafañe(Quito, Ecuador, 1952). Reside en Buenos Aires,
Argentina, desde 1955. Formó parte del taller literario “Mario
Jorge De Lellis” en los setenta. En poesía ha publicado Poemas
Anteriores (1982), Visión Retrospectiva de la Botella (1987),
Una Leona Entra en el Mar (2000, 2005). La última edición fue
presentada en la Feria Internacional del Libro de la Habana.
Tiene un libro de ensayos inédito José Martí, el Contra Rimbaud.

JOSÉ ANTONIO LABORDETA





ESPERAD EN LA ORILLA
los instantes precisos de tu voz
llamándose como se llaman
los amantes y no olvidarte nunca
a pesar del silencio,
la ciudad infinita y el camino.
Dejar sobre su rostro
el delicado beso de la aurora
y partir. Amor mío, amor mío:
qué lejanos ahora aquellos largos besos
clandestinos y qué próxima, en cambio,
la quietud del otoño
en nuestros ojos.








TE VI EN EL JARDÍN DE LA MEMORIA
llamándome como cuando de niños
íbamos hasta el río a merendar.
Te vi oculta en los trigales
secos y duros de mi tierra
abandonando tus lágrimas de adiós
eternamente. Te vi.
Te veo a cotidiano modo
llamándome como nunca lo hiciste
cuando estuviste aquí junto a nosotros.
Luego todo se pierde
y la voz de los amantes vecinos
me derrumban tu imagen
perdida en el otoño.







viernes, 24 de enero de 2014

KAY RYAN





La paciencia


La paciencia es
más amplia que se
imaginaba antes,
con cintas
de ríos
y campiñas
lejanas y
tareas emprendidas
y terminadas
con placer
modesto por
nativos con su
ropa nativa.
Quién se hubiera
imaginado
posible
que la espera
es sostenible—
un lugar con
sus propias cosechas.
O que en
la plentitud del tiempo
los diamantes
de la paciencia
no se podían
distinguir
de los auténticos
en brillantez
o dureza.


                                Trad. del inglés por Andrés Alfaro



Patience

 
Patience is
wider than one
once envisioned,
with ribbons
of rivers
and distant
ranges and
tasks undertaken
and finished
with modest
relish by
natives in their
native dress.
Who would
have guessed
it possible
that waiting
is sustainable—
a place with
its own harvests.
Or that in
time's fullness
the diamonds
of patience
couldn't be
distinguished
from the genuine
in brilliance
or hardness.


KR(San Jose, California, 1945). Poeta laureada de EEUU
desde 2008. Desde el año 1971 ha vivido en Fairfax, California.
Es profesora de inglés en la Universidad de Marin en Kentfield,
CA. Ha publicado siete poemarios incluído “Say Uncle” en 2000,
donde se encuentra el poema, La paciencia.

MALCOLM LOWRY






UN RÍO SECO ES COMO EL ALMA


Un río seco es como el alma
De un poeta que no puede escribir, aunque percibe
Con claridad imperfecta su tema y padece
Por morirse de sed por la sequía. Pero su fin,
Pleno mar del cristal más claro alguna vez,
Retrocede, se agrisa en el ojo del ciervo, como hojas de amores idos,
Ido queda el pensamiento por completo. No concibe
Nada que lo remplace: solo hacia el polo
De la memoria chispea alguna brújula incoherente;
Así el río, por sus grises árboles compasivos,
Su agonía de rocas, horrores hundidos
Pero aclarados ahora, blanqueados. Por ello es estas,
Estas rocas y naderías que posee
Cuando el río ya es un camino y la mente un hueco.


                                      Trad. Gerardo Lino



Los Borrachos


El ruido de la muerte aquí en este bar desolado,
Donde la tranquilidad se sienta encorvada sobre su
             oración
Y la música sirve de concha al sueño del amante,
Pero cuando ninguna moneda introduce esta dura
         desesperación
Hasta aquí, el más solitario de los hogares
Y de todos los destinos el más solitario además,
Cuando ninguna música eléctrica rompe el batir
De corazones doblemente rotos pero ahora reunidos
Por el cirujano de paz en la astilla del desastre,
Penetra más profundamente que lo hicieran las
           trompetas
El movimiento de la mente dentro de ese entramado
Donde desórdenes son simples como la tumba
Y la araña de la vida se asienta, duerme.


                                                Trad. M. Antolín Rato



STANISLAW RÓZEWICZ

ADAM ZAGAJEWSKI






CASA FAMILIAR


Vienes aquí como un extraño,
pero ésta es tu casa familiar.
Los groselleros, los manzanos y los cerezos no te reconocen.
Un árbol magnánimo prepara en tranquilidad
un nuevo lanzamiento de nueces,
y el sol, como un estudiante nervioso de primero,está ocupado en colorear atentamente las sombras.
El comedor imita la cripta de un sepulcro,
aquí ya no hay ningún eco conocido,
las antiguas conversaciones no han perdurado.
Allí, donde seguramente se concibió
tu vida, tartamudea un televisor ajeno.
Y en el sótano se encuentra el almacén de la oscuridad,
desde que te fuiste todas las noches
se han apiñado como el estambre de un viejo jersey
en el que anidan gatos salvajes.
Vienes aquí como un extraño,pero ésta es tu casa familiar.


                                   De Mano invisible, editorial Acantilado


Trad. de Xavier Farré