jueves, 5 de diciembre de 2013

ANDREW WYETH


Pintor Andrew Wyeth
                                        A.W.



                        A.W.


                                    SPRING



                           man and the moon,1990
OLD MAN



























                  on her knees, study



Turtleneck by Andrew Wyeth
                                     turtleneck


Andrew Wyeth (1917 – 2009), eximio pintor norteamericano, realista.


ojoalgrafico.blogspot.com.ar/2013/03/andrew-wyeth-el-pintor-del-pueblo.html

ANDRÉS LEWIN





COLORES

El poeta quiere ser poeta
busca precisión en sus actos
la imagen que da frente al mundo.
Por eso es ardua la tarea
de elegir los colores.

En la mirada están los matices
no es lo mismo el verde del dinero
que el del árbol creciendo entre las rocas.
Ni es el mismo el azul que congela
o el del agua cristalina.

Hay quienes prefieren amarillo
el amarillo del semáforo que anuncia
que hay sol por las mañanas.
También están los pasionales
que a veces no distinguen
la sangre propia de la ajena.

Sería más simple la mezcla
los colores unidos de la moda
la wiphala.

Pero aquí estamos
en otra mañana más
con la ardua tarea
de combinar los colores.



EL VIENTO QUE TODO EMPUJA

Que lindo
es sentir que el viento

de nuevo
te empuja hacia adelante.

Pasa muy de vez en cuando
y puede darse

por cualquier
pequeño detalle.

Puede ser una llamada
un gol en el último minuto

o quizá
tan sólo sea

una cara que gira
y mira hacia un costado.



ESCALERA CARACOL

Se sube se baja
y si nos miran desde arriba
es el mismo lugar
siempre.



AMÉRICA DEL SUR

hoy ví una nube con forma de américadelsur
hoy soy un hombre que mira una nube /américadelsur
hoy escribo que soy un hombre
mirando una nube / américadelsur
hoy es américadelsur / la que se deja escribir
por un hombre mirando una nube
hoy es la nube / la que da sombra a un hombre /
de américadelsur

                                                    a juan gelman


GL(Buenos Aires, 1978). Escritor. A publicado los libros EL
RUIDO DE LOS RIOS (EN EL AURA DEL SAUCE, 2011) y LA
VIDA SUSPENDIDA (EN EL AURA DEL SAUCE, 2013).

Sus blogs
           barlapelotanosemancha.blogspot.com.ar/

ANA WAJSZCZUK





STEFANÍA, 1943 

Y en el Líbano era encierro   
hasta las cinco de la tarde:   
no podías salir a la calle   
sin que el sol te abrasara   
/una estampa de ríos congelados   
surcará siempre lo que nombres, Stefania/   
llegaban los extraños vientos   
y el vendaval de polvo   
levantando murallas   
imposible escapar   
de la respiración implacable del desierto   
mejor cerrar los ojos   
y los labios,   
dejar pasar los vientos ardientes   
como antes la nieve   
barrida por el temporal de la estepa   
pensaste que era pecado   
en el calor enloquecido,   
recordar el paisaje del hielo   
y llorabas   
porque toda tierra   
te era inhóspita.


Ana Wajszczuk(Quilmes, Argentina, 1975). Licenciada en Ciencias 
de la Comunicación. En poesía publicó Trópico Trip (Ediciones Del 
Diego, 1999) y El Libro de los Polacos (Algaida, 2004, XXII Premio de 
Poesía Ciudad de Badajoz).

EUGENIA CABRAL



               foto de Juliana Di Blasio


"este poema lo escribí en abril de este año, tras las inundaciones, 
en la plata, buenos aires, santa fe..."


ME PARECE QUE AHÍ LLEGAN LOS BÁRBAROS

Nos matan las balas,
nos matan las tormentas,
nos matan por aborígenes,
por gremialistas, por mujeres,
por niño hambriento,
niño enfermo.
Nos matan por albañil,
por fumigación;
nos matan los policías,
los amigos de la policía.
Nos matan de a miles,
de a puñados, de a uno.
Nos matan en Neuquén,
en Bariloche,
nos matan en Formosa,
en Rosario,
nos matan en Jujuy,
en Salta,
en Tucumán, en Córdoba,
Mendoza, Buenos Aires.
Nos matan en las villas,
nos matan en las comisarías,
nos matan en los prostíbulos,
nos matan en las calles.
Nos matan en los manicomios,
nos matan en los hospitales,
en las rutas colapsadas de motores,
en los campos donde cosechamos.
Nos matan en los abortos,
nos matan en los call center,
en los estadios de fútbol,
en las escuelas rotas.
Nos matan en la cuna,
nos matan en la tumba,
nos matan la adolescencia,
nos matan hasta en la vejez.
Nos matan en la tortura,
nos matan en el secuestro,
ayer y hoy, como siempre.

Y no diré Padre, aparta de mí este cáliz;
diré Dámelo a beber como si fuera
la sangre de mis hermanos.
Para que no olvide,
para que insista en el reclamo,
para que no perdone, para que luche
contra la barbarie.


EC(Córdoba, 1954). Libros editados: El Buscador de Soles, poemas
(1986); Poesía Actual de Córdoba- Los años ’80, antología(1988); 
Iras y Fuegos – Al margen de los tiempos. Poemas en prosa(1996)
La Almohada que no duerme. Relatos(1999); Cielos y Barbaries. 
Poemas (2004); Un Golpe de Dados, poema de Stéphane Mallarmé, 
versión en español de Agustín Oscar Larrauri, estudio preliminar 
por Eugenia Cabral, (2008); Tabaco. Poemas.( 2009).



CARMEN VASCO





Una de sus Traducciones


A LA POSTERIDAD de Bertold Brecht


                           1

¡Claro que vivo en tiempos oscuros!
Una palabra inocente es inconcebible.
La tersura de una frente presagia
un duro corazón. El que ríe
aún no ha escuchado
las terribles novedades.



¡Ah, qué tiempos son éstos
que hablar de los árboles es casi un delito
casi como callar ante la injusticia!
Y quien tranquilo camina por la calle,
¿no se aleja de sus amigos en desgracia?

Es verdad: me gano la vida

pero, créanme, es sólo un accidente.
Nada de lo que hago me da derecho a mi parte.
Me salvó el azar. (Si la suerte me deja
 estoy perdido).



Me dicen: come y bebe ¡Alégrate por lo que tienes!
¿Pero cómo puedo comer y beber
si mi pan es arrancado del hambriento
y mi copa de agua es del sediento?
Sin embargo, como y bebo.



Muy contento yo sería sabio.
Los libros antiguos de la sabiduría dicen:
no luches en el mundo, vive tu breve tiempo
sin temer a nadie,
sin violencia,
haciendo el bien a cambio del mal.
No es lograr lo deseado sino el olvido
lo que aparenta ser sabiduría.
Yo no puedo lo uno ni lo otro:
¡Claro que vivo en tiempos oscuros!


                    2

Llegué a las ciudades en horas de desorden
cuando reinaba el hambre.
Llegué a los hombres en horas de revueltas
y luché con ellos.
Así pasó el tiempo
que en la tierra me fue dado.



Comí entre masacres.
La sombra de la muerte se recostó en mi sueño.
Cuando amé, fue con indiferencia.
Y me sentí impaciente en la naturaleza.
Así pasó el tiempo
que en la tierra me fue dado.



Las calles nos llevaron a trampas sin salida.
Mis palabras me entregaron a los asesinos.
Poco pude hacer. Pero sin mí
los gobernantes estarían más seguros. Era mi esperanza.
Así pasó el tiempo
que en la tierra me fue dado.



Los hombres apenas tenían fuerza.
El objetivo estaba distante.
Fácil de ver
pero inasible casi.
Así pasó el tiempo
que en la tierra me fue dado.


                    3

Tú, que surgirás de las aguas
en las que nosotros nos hundimos,
piensa,
cuando hables de nuestras flaquezas,
y de los oscuros tiempos
que las engendraron.



Porque íbamos cambiando de país
más a menudo que de zapatos,
en la guerra de clases, desesperando
porque sólo había injusticia sin resistencia alguna.



Y sabíamos muy bien que
hasta el odio a la miseria
endurece nuestros rostros.
Hasta la rabia por lo injusto
nos torna ronca la voz. Ay de nosotros
que quisimos sembrar raíces de bondad
y no pudimos ser amables.


Pero tú, cuando al fin suceda
que el hombre pueda ayudar a su prójimo,
no nos juzgues
con demasiada dureza.


                                     Traducción: Carmen Vasco



CLARA VASCO





COSAS SE DICEN

Un lunar es un punto de apoyo para el pincel de la belleza./
La vida que vivimos cuando soñamos, ¿es otra, o es Otra?/
Uso bombachas de papel de arroz, par a ver si se me purifica el sexo./
Arrastro una cabellera impávida color de volcán./
Que la garganta, la piel, que la textura de una piedra, que me abrazo a todo lo que duele./
Vivir con la suavidad y la fuerza que le nacen a una mujer en una motocicleta./
Los desbocados estallan de felicidad sobre las faldas de la noche./
Una piedra es una promesa de amor eterno./
La muerte es irreversible. La vida es irreversible. Y son el reverso la una de la otra./
El viento me empuja y yo doblo silenciosamente la esquina./
Algo está rojo, algo es./
La verdad es que nadie me amó como ella. Nadie aguantó tanto dolor./



El naufragio de una mujer anfibio

Estoy juntando
los restos de un naufragio.
Llevo
la estola de dolor del hombre príncipe
el mar
y las cigarras.

La piel atada con cebo
se ahoga en mis pulmones
queman los restos del palacio de oro
y las anclas oxidadas
abren tajos en las manos

anzuelos azules que no cesan
cajones de remedios
cajones de palabras
cajones de muertos flotando en la laguna

yo, sirena de penumbras,
me perfumo con las gotas de los cuerpos
que hacen un gesto desde la orilla.

Allí están todos mis queridos:
yo me sumerjo
entre las piedras umbrías del amor
y la salvaje tormenta del silencio

A mi me dieron de mamar
palabras de sangre
una leche inconclusa de flor en el desierto

Allí vienen todos los cajones
y nos sentamos a tomar el té.

Yo tuve humildes
que pisaron la tierra con zapatos de hierro.
Los frascos de dulce casero
se apilan en los estantes con los libros
y las flores que pintó mi abuela
la tapada
que calmaba el bullir de su savia
bailando alrededor de la mesa
(cuando se quedaba sola
y prendía la radio
y podía latir
sus manos delicadas
con anillos y zafiros ya extraviados)

¿Qué lluvia
qué esperma
qué vientre lleno de semillas
quedó atrapado entre las algas?

Echo un puñado de lágrimas al mar
hago un surco en la tierra
adiós! - digo -
sigo mi camino

Entre el agua y el fuego
nada queda del naufragio.
El ave de la vigilia me cubre el cabello
que se vuelve polvo.



JUAN ANTONIO VASCO


Clara Fernández Moreno y Juan Antonio Vasco
           JAV con Clara Fernández Moreno


En la Casa de Postas

                                                   A Enrique Molina


El pájaro que se quita sus plumas de hierro
para marcar los rostros de las muchachas con un
             signo que reluce más allá de los días que
             habitamos
esa comedia timidez hecha con restos de faros
            marinos
con el alambre del desprecio rizado en menudos
            ornamentos
esa presencia de hombre partido en dos
todo junto pulverizado guardado en un puño desde
             una noche hasta la otra
bajo la humedad de los besos cuyo sutil vapor
              invade las alcobas
una inagotable corriente de caricias
tu presencia exasperada hasta las lágrimas
entre los bambúes que oscilan en el viento
tu presencia exasperada de niño con un ojo saltado
rodando en el polvo como la esmeralda vomitada
              por un ajusticiado
Eres el agua negra donde toda blasfemia alcanza
             la transparencia del deseo


JAV(Bs As, 1924-1984) Libros publicados: Cambio de horario, 1954
Destino común, 1959 Historias del reino de Pi, 1976 Con mucho gusto
e. e. cummings (traducciones), 1978 El monigote y otros relatos, 1981
Conversación con la esfinge – una lectura de la obra de O. Armand,
1984 Pasen a ver, 1982 Déjame pasar, 1988 Parranda y funeral, 1992