miércoles, 27 de noviembre de 2013

ALBERTO SZPUNBERG




EL OBRERO DEL VIDRIO ANALIZA LAS CONDICIONES 
OBJETIVAS DEL MILAGRO DE LA COPA.


¿De qué milagro me hablan si soy yo quien carga todo el
   desierto sobre mis hombros y luego vuelco su arena en
   el crisol y recojo el líquido ardiente en el molde y le doy
   la forma de mi sed y pulo su hueco como el vacío de mi
 
   hambre y aún sangra en la palma de mis manos el
   recuerdo de la astilla más pequeña?


¿De qué milagro me hablan si cada vez que toco la realidad
   hasta el aire es áspero y mis caricias siempre dejan
   huellas y hasta a veces, sin querer, hacen daño?

¿De qué milagro me hablan si es una maniobra
  más de la fábrica de vidrios  y cristales Glasserman Hnos,
  cuyas acciones suben o bajan según me hundo o emerjo,
  pero siempre con el desierto a cuestas, con esa trans-
  parencia de las ojos, esa redención, ese espejismo
  que hiere y se aleja, siempre se aleja?




SEGUNDO SUEÑO DEL CABALLO DE PIATOCK


Pero también es algo del sol en los hirientes del aire,
algo que la avena tiene, sobre todo de mañana, cuando el
     día es un hálito excitado por la proximidad del viento,
     y el viento, como sabemos, es el espíritu que no habla
     pero dice.
Arriba el cielo es una inmensidad que sólo se puede mirar
    cubriéndose los ojos, pero yo igual me alzo sobre mis
    patas y miro hacia arriba:
como un grito, como oleadas de galopes, de montañas, de
    malones,
y es posible, lo juro, es posible.


AS(Buenos Aires, Argentina, 1940). Poeta. La singularidad
de su obra está dada por el amplio dominio del lenguaje
poético que trasunta un tono lírico coloquial y también dis
cursivo. Algunos librosSu fuego en la tibieza (1983), Apun
tes (1986), Luces que a lo lejos (1993), La encendida calma 
(2002), El libro de Judith (2008)Luces que a lo lejos (2008)
La academia de Piatock (2010)Traslados (2012).

GABRIEL JAIME CARO





Poema de Amor a su Medellín exultado


Estoy rodeado de tangos, el estadio lleno, las fachas rojas y azules, y verde y blanco, parecen felices.
Son las tres de la tarde de un domingo de suicidas (crucial conocido por nuestros antepasados):
el arte de morir siempre seduce al lector.

Donde hay amor hay fuerza y asalto a posteriori; te dicen
con la mirada torva: después será hermanito.

Las ganas de parar el tiempo (de 3 a 6 de la tarde, de un domingo Medallero).
Nos roe la fatalidad de una mala noticia de nuestros antípodas.
Sube el sol, el regalo para la cabeza.
“Nuestros estados sucesivos”.
Baja lo orgánico y letrinoso.

Las más bellas antioqueñas barroquizan una corte marcial.
Cualquiera se pega a sus ruedas. Cualquiera peca.
Mata por la peca.

1-1, ¿Quién ganará? Como siempre Nacional.
En las copas de los árboles, centelleando un fruto desencantado
de veranos ciegos.
Lapidario, 2-1, por un lado las fachas verdes y blancas ganadoras,
y por el otro extremo las fachas rojas y azules; que como mínimo
van a ver la novia después de los chorros (aguardienteros),
y a su mamá cucha todavía (No tema mijo, mañana se le olvida
en el frente de batalla)...

O sea los lunes de animal paupérrimo.
La mocita lava la camiseta, y la noche se fue en el turbión,
con tremendo aguacero polar.

Ahora manda la malignización celular.
“Medellín a solas contigo”
Soy un chiflado, pues creo cambiar el mundo con mis presencias,
mis críticas cochinas, cochinas, cochinas.
Y saco la lengua con placer; porqué con los orígenes se juega,
aunque el ser sea extranjero momificado.

Medellín se empieza a querer con la facha azul y roja, y
termina uno follando con el verde.


                                           A Rocío Pineda, ante tantos
                                           imperativos categóricos.



Ajo y tomate


Después de todo estoy solo, herido
de Dios y sus extraños bichos.
Es en otro lado del cuerpo
donde el suplicio trata de calmarse
con un par de aspirinas.

Después de quemar la hierba
sola
voy a la cocina
Ajo y tomate.