lunes, 18 de noviembre de 2013

ARIANO VILAR SUASSUNA








NOCHE

Llamado mí tener otro mundo
Noches y los incendios peligrosos,
cuando la luna aparece más rojo
Son sueños turbios, Dolores prohibidos,
oropeles son viejos y fantasmas
que vivir en este mundo y más ardiente
consumir todo lo que deseo aquí.

¿Alguien ve y oye más?

Me siento el roce de alas amarillas
escuchar estas canciones y de encantamiento
Intento en vano me desposeer.

Diluido en la antigua Moonlight,
Acerca de conducir sus terribles esquinas?

Imagine un murmurante esvoejar:
me pasó por encima de la cabeza
y como un halo sombrío, con la participación de usted.
Aquí en el fuego, como una fruta en llamas,
el remolino de viento a mi alrededor
ese olor que sale de tu cabello.


Digno de la naturaleza sin tus ojos,
O aquel por quien mis palpita la sangre?

Tierra deja un buen olor de la vida
y nuestros pies están unidos a ella.
Deje que su pelo suelto en el viento,
desgastar justificar mi mano ...

Pero no: la luz inda Oscuro te rodea,
el viento ondula las aguas de los dos ríos
y continúa para redondear, el sonido del fuego.


¡Oh, mi amor, ¿por qué llamamos muerte?





















CONSTANTINO CAVAFIS





Los caballos de Aquiles


Cuando a Patroclo vieron muerto,
tan joven, fuerte y audaz,
los caballos de Aquiles se entregaron al llanto;
y su inmortal naturaleza alzóse
contra la obra oscura de la muerte.
Las hermosas cabezas sacudieron sus largas crines,
         y piafaron la tierra, y lloraron
por Patroclo ya exánime -sin vida-
cuerpo caído -huida el alma-
         sin aliento -indefenso-
         vuelto de la vida al seno de la Nada.
Vio Zeus las lágrimas de los inmortales
caballos y afligióse . "El día de la boda de Peleo",
dijo, "fui irreflexivo;
        ¡mejor no haberos dado nunca
        a lo aciago! Por qué entregaros
a míseros humanos sujetos al destino.
         Vosotros, a quienes la muerte y la vejez no aguardan,
lo efímero os aflige. Y el hombre os ha
mezclado en su desgracia". Sin embargo ante la dura
         imagen de la muerte perpetua
los nobles animales se entregaron al llanto.


                          Poesías completas, Traducción José María 
                          Álvarez, Poesía Hiperión

SUSANA CABUCCHI





VENTANA

La madre,
que agoniza,
pide una casa nueva
con ventanas
para mirar la calle.
Enferma - dice -
no podré caminar
y quiero ver la gente
cuando pase.
La escucho silenciosa.
No olvido
que era joven y bella
y deseaba morir.



CIELO

Sobre las montañas nevadas,
como una flecha oscura,
van los patos salvajes.
Cruzan.
Como tu sombra
sobre mi corazón.

                                de Álbum familiar, Alción Editora, 2000


Susana Cabuchi (Jesús María, Córdoba, Argentina, 1948)