sábado, 9 de noviembre de 2013

JAIME REYES


Jaime Reyes


Desde la rama más alta de esta gloria

¿Quién quiere atenderme fraternal y amorosamente?
Destaparme el culo, barrerme la espalda,
meterme un cerillo por la boca. ¿Quién, digo?
¿Quién quiere venir a abrir y abrir
esta rota puerta de silencio en que a cada momento me hundo?
[…]
Pues quiero decir que estoy loco, es verdad,
y que mi silencio es un silencio pagado con vergüenza,
un cotidiano castramiento de amor y orgullo en el que esto,
el amor, no es sino la sucia parte de un árbol derribado.
Pues quiero que vengan los amigos, nacho y marizza,
sonia y pepe, y todos los hijos y los gusanos que me rodean
para que vean, sí, para que puedan ver
cómo de esta columna de fuego ensimismado
brota solo y único el alarido de un corcel destrozado por el humo.
Quiero decir, digo, quiero decir que esta casa y estos libros
valen madres, quiero decir cómo lo que tengo nada sirve.
[…]
Cumplo con todos, véanme, soy feliz, salto de alegría,
estoy cantando…E insisto en colgarme
Desde la rama más alta de esta gloria.



***


 Sin memoria ni olvido

                             A Rubén Salazar Mallén

Cuartos arriba y cuartos abajo,
viejo carajo, viejo del demonio, hay uno que te niega,
hay uno gritando que eso no es verdad, pedazo de tullido,
alcornoque de cemento.
Cuartos arriba, cuartos abajo viejo carajo me acuso de tu muerte,
pues después, sólo después de mí ya no eres posible,
ya no tienes a que desvelarte.
Es lunes. Es lunes y es humo y es la tierra podrida, veracruzana mamada,
pisoteada, escarnecida. Ahora es lunes y es el infierno.
Punta de lanza, viejo soldado en desgracia,
diablo cornudo, viejo panzón,
¿qué putas vas a instruir en el infierno?,
¿quién va a limpiar tus ojos babeando
y tu boca escupiendo sarneces?
A que no sabes –tú, tan sereno, tan objetivo, inflexible,
vara de gases asesinos que tú no sabes cómo es la muerte.
[…]
Me estás doliendo duro, durito,
bien durito que me estás doliendo, remedo de dios, gargajo de humano.
Y hay noches en que quiero buscarte,
santo burdelero, peleador abofeteado.
Y hay noches y días en que quiero buscarte y nada me dejas,
calor avorazado, gusano de libros hasta mis manos te llevaste.
Y hay noches y hay días,
días tan terribles en que ni siquiera quiero levantarme
porque te me estás muriendo entre las manos,
porque me estás calentando al rojo vivo con tu cuerpo que se pudre,
dulce muerte, dulce muerte tibia y gangrenada.
[…]
Me estás doliendo, maestro, me estás doliendo demasiado, viejo cabrón.
Ahora me llaman. A nadie hay que hacer esperar.


Jaime Reyes(México, 1947-1999). Cuando tenía tan sólo 30 años 
de edad, recibió el Premio Xavier Villaurrutia por su poemario 
"Isla de raíz amarga, insomne raíz" y, poco tiempo después, el 
Premio Nacional de Poesía con "Al vuelo el espejo de un río". 
Estos dos títulos fueron reeditados más tarde en forma conjunta, 
en un mismo tomo.



PEDRO GRANADOS




NO HE NACIDO NO HE DE MORIR


I

Pensaba hacer otra cosa
Y no escribir
Salir para puerto iguazu
Desde foz
O irme al paraguay
Que es como quien dice
Para los brasileños
En fin ir a mis pesadillas
De la noche pasada
E intentar enmendar
Aquello horrible
Y tan injusto para los que amamos
Limitado estoy
Aunque  ilimitado va mi deseo
Que no muere esta mañana
Aunque me quiten esta piel
Y mis agradables recuerdos
Lágrimas involuntarias
Ícaro andino
Ave oscura de ojos
Tomados ya por el fuego


II

Una muchacha muy joven
Un cachorro que mira las musarañas
Intentan cruzar la avenida
La auténtica frontera
De nuestra casa
No busco el remedio
No intento hallar el camino
No tengo  razón, qué duda cabe
Pero la felicidad anda enredada
Entre nuestros pies la salida
La rozan en el aire todos los días
Nuestras manos
Lengua  de perro contra  huesos y musarañas




FABIÁN SAN MIGUEL





Bitácora inmóvil
            
Con el cuerpo sumergido
en el espesor
de un grito de botella

las imágenes precipitan
bajo una lluvia de narcóticos

y Bs.As. se transforma
en una sensación de la mente

un espejismo

donde todo es imaginación
salvo las metáforas
de la muerte

que invaden mi silencio
como huellas
de un tránsito difuso.

No voy a renacer en este estado –pienso

y en una extraña conciliación
con los sentidos
me aferro
a mis condiciones últimas
para percibir la belleza

un semáforo se desnuda
un cartel ronronea
como la sombra de un gato

y las calles
van llenándose de agua

mientras subo y bajo las veredas
en un vagabundeo nervioso

Lo real es lo de siempre –pienso

tomar un taxi
descarnado
y cruzar el esqueleto
líquido
de la noche

un simulacro incontenible

de los cuerpos que huyen
de un mismo lugar
sin abandonarlo

Expulsado del carrousel de bares

y con el rostro
apretado
contra la ventanilla salvaje
de un barco negro
y amarillo

No voy a renacer en este viaje –pienso

y mientras veo a la ciudad
desdibujarse
tras un fondo
de nudillos crispados

mi mente busca
la estirpe nómade
de antiguos bebedores

donde quedarse
una vez más

para salvar la imaginación
de lo que ella me salva.

                        de Perros de la belleza, Ultimo Reino, 1996


Gracias Javier Magistris




Perros de la belleza

                 “As the uncrowned underground king
                  of subway men’s rooms”
                                                    L. Ferlinghetti


Y no sabíamos qué era lo que había que hacer
no podíamos saberlo aún con todo por hacer
vagando en los subterráneos
con un olor amarillento
golpeándonos los tímpanos
con un sonido vacilante

algo así
como monedas surgiendo de una alcantarilla
en una noche de lluvia incandescente

donde una mujer
roba restos de pan
al borde
de una calle sin sentidos

mientras sopla el saxo sopla en una pantalla lejana
somos una fotografía en blanco y negro
con el deseo en nuestra mirada perversa

como la presencia misma de la vida
un perro mojado en medio de la calle
con una tétrica sonrisa
diluyéndose en su hocico

que nos recuerda tanto tanto a este futuro
que se nos señalaba con dedo de piedra
que se nos aclamaba con mano de ahogado
y del que se nos hace responsables
mientras medio locos de miedo
nacemos de a pedazos en las calles
como fantasmas desnudos

algo así como monedas
surgiendo
de una alcantarilla
en una noche
incandescente

de este mundo del que sólo nos queda la vereda oscura
y el renacimiento entre latas de cervezas

espejismos en callejones violentos
donde lamer la realidad
hasta devolverle sus sentidos.

                                    De Perros de la belleza (1996)



Gracias Aldo Luis Novelli

LAURA GARCÍA DEL CASTAÑO


Foto de Carolina Sorrentino



ESTA MAÑANA AFEITÉ A UN MUERTO


Rasuré su barba de coma y agonía.
Pero sobre todo rasuré su claridad y su ignorancia,
porque él ignora y padece,
como un animal quieto recién encandilado
Le saqué brillo
a la dureza del hielo y del asfalto.
Le saqué brillo a sus facciones de ciego.
Lo hacía y pensaba si le dolía realmente,
detrás de la coagulación y el desconcierto.
Pensaba que tuvimos oportunidad de acercarnos antes,
él y yo,
cruzar este mismo gesto
La delicadeza que es parte del miedo
a lastimar lo que vive
y su cara de no pensar
Cara de muerto de horas de no pensar,
de infección y olvido contra mis manos
suaves sobre su gesto de hombre
que está siendo aliviado, comprendido.
Qué habrá pensado tiempo atrás de esta escena
que alguien lo iba a afeitar después de muerto,
que alguien iba a ver su gesto de muerto afeitado.

Si este hombre tenía setenta años
y viajaba a mi lado en el colectivo sin voltear a verme
Pero miró mis manos agarradas al pasamanos una vez,
las miró como algo posterior y tibio,
como el reflejo absurdo
de lo que será para despojarnos.
Pero no fue ahí que él debía tocarme
ni que yo debía rozar con mi mano su gesto de vivir .
Era aquí y ahora,
Era aquí y ahora que debía afeitarlo,
dejarlo listo,
¿para quién? ¿para ir a dónde?
¿Para estar prolijo y ser puntual con quién?
¿Para convertirse en qué?
En incontestable furia, en leña, en adivino.
Lo que ha sido ya es ceniza.
Sólo muere en él lo que no ha vivido.
También hago mi duelo:
veo su cara
(Quizás él sienta envidia de esto
Quizás ya extravió su rostro y esté perdido bajo el agua).
Hago el duelo: asumir el desprecio de la muerte.
Intentar descubrir que le fascinó de este hombre,
por qué nos sigue ignorando

Rasuro la oscura belleza en el pelo blanco
mientras él sueña el roce de otra mano.

Quito la barba, la piel, el esmalte
mientras él algo dice con labios sellados.
¿Quién lo despertará de este sueño?


                             de El animal no domesticado(inédito)


Laura García del Castaño (Córdoba, Argentina, 1979)

SILVIA BAREI





ÚLTIMOS RITOS

Es simple:
hay que ir a la estación abandonada
con una dilatada aceptación de inmovilidad.
Hay que ensayar un elogio de la quietud
que es como decir la contracara de la vida.

Y mientras se evoca el último tren
hay que ver si discutimos
sobre la muerte del arte
sobre la muerte del libro
sobre la muerte de Borges y de Calvino.

O solo
sobre la omnipotencia de la muerte
O sea
sobre esta escritura sobre la ausencia de escritura.
Sobre tu ausencia y la mía.


Silvia Barei (San Francisco, Córdoba, 1950)

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