viernes, 8 de noviembre de 2013

DIEGO COLOMBA





Terrestre

Arboledas
que atemperan
las distancias
del cielo.

Los trigales
flamean
a su alrededor,
bajo la llovizna.

Al borde del camino
un cartel llama
“Bienvenido”
a quien regresa
a su antiguo
solar.

Con iguales
trazos
me figuro
el paraíso.


Caza nocturna

En la piel negra
de la noche
relampaguean
ojos furtivos.

Las gramillas
Linderas
ahogan breves pasos
apenas
presentidos.

Lo que roe
la paz
al abrigo
del sueño
se tensa
caníbal
como una sierpe
y se cuela
por la boca
de la madriguera.

Salta, trepa


DC(San Nicolás, pcia. de Buenos Aires, 1972). Vive en Rosario 
desde 1990. Es profesor y licenciado en Letras, y Doctor en 
Humanidades y Artes. Escribió Letras de rock argentino. Género, 
estilos y transposiciones (1965-2008), Baja tensión (Rosario, 
Editorial Municipal de Rosario, 2012) y los inéditos El peso del 
pasado y Locales y visitantes.



LUIS CERNUDA





BIRDS IN THE NIGHT


El gobierno francés, ¿o fue el gobierno inglés?, puso una lápida
En esa casa de 8 Great College Street, Camden Town, Londres,
Adonde en una habitación Rimbaud y Verlaine, rara pareja,
Vivieron, bebieron, trabajaron, fornicaron,
Durante algunas breves semanas tormentosas.
Al acto inaugural asistieron sin duda embajador y alcalde,
Todos aquellos que fueran enemigos de Verlaine y Rimbaud cuando vivían.

La casa es triste y pobre, como el barrio,
Con la tristeza sórdida que va con lo que es pobre,
No la tristeza funeral de lo que es rico sin espíritu.
Cuando la tarde cae, como en el tiempo de ellos,
Sobre su acera, húmedo y gris el aire, un organillo
Suena, y los vecinos, de vuelta del trabajo,
Bailan unos, los jóvenes, los otros van a la taberna.

Corta fue la amistad singular de Verlaine el borracho
Y de Rimbaud el golfo, querellándose largamente.
Mas podemos pensar que acaso un buen instante
Hubo para los dos, al menos si recordaba cada uno
Que dejaron atrás la madre inaguantable y la aburrida esposa.
Pero la libertad no es de este mundo, y los libertos,
En ruptura con todo, tuvieron que pagarla a precio alto.

Sí, estuvieron ahí, la lápida lo dice, tras el muro,
Presos de su destino: la amistad imposible, la amargura
De la separación, el escándalo luego; y para éste
El proceso, la cárcel por dos años, gracias a sus costumbres
Que sociedad y ley condenan, hoy al menos; para aquél a solas
Errar desde un rincón a otro de la tierra,
Huyendo a nuestro mundo y su progreso renombrado.

El silencio del uno y la locuacidad banal del otro
Se compensaron. Rimbaud rechazó la mano que oprimía
Su vida; Verlaine la besa, aceptando su castigo.
Uno arrastra en el cinto el oro que ha ganado; el otro
Lo malgasta en ajenjo y mujerzuelas. Pero ambos
En entredicho siempre de las autoridades, de la gente
Que con trabajo ajeno se enriquece y triunfa.

Entonces hasta la negra prostituta tenía derecho de insultarlos;
Hoy, como el tiempo ha pasado, como pasa en el mundo,
Vida al margen de todo, sodomía, borrachera, versos escarnecidos,
Ya no importan en ellos, y Francia usa de ambos nombres y ambas obras
Para mayor gloria de Francia y su arte lógico.
Sus actos y sus pasos se investigan, dando al público
Detalles íntimos de sus vidas. Nadie se asusta ahora, ni protesta.

"¿Verlaine? Vaya, amigo mío, un sátiro, un verdadero sátiro.
Cuando de la mujer se trata; bien normal era el hombre,
Igual que usted y que yo. ¿Rimbaud? Católico sincero, como está demostrado."
Y se recitan trozos del “Barco Ebrio” y del soneto a las “Vocales”.
Mas de Verlaine no se recita nada, porque no está de moda
Como el otro, del que se lanzan textos falsos en edición de lujo;
Poetas mozos de todos los países hablan mucho de él en sus provincias.

¿Oyen los muertos lo que los vivos dicen luego de ellos?
Ojalá nada oigan: ha de ser un alivio ese silencio interminable
Para aquellos que vivieron por la palabra y murieron por ella,
Como Rimbaud y Verlaine. Pero el silencio allá no evita
Acá la farsa elogiosa repugnante. Alguna vez deseó uno
Que la humanidad tuviese una sola cabeza, para así cortársela.
Tal vez exageraba: si fuera sólo una cucaracha, y aplastarla.


Luis Cernuda  (1902-1963). De su poemario Desolación de la 
quimera(1962).

DELFINA TISCORNIA





Guárdate de las gradas del amor 


Guárdate de las gradas del amor,
vacía tus bolsillos;
y llénalos con piedras
u otros objetos inmóviles,

guárdate también,
de esas casas de silencio
y no te hamaques
en el tiovivo de la luna:
sus caballos corren desbocados
hacia el vientre rojo de la noche.

No me acaricies si me siento absurda,
ni me imagines suelta,
fuera de nuestro tiempo:
mi luz se arruga si está sola.

Acuña tu propia moneda.
Respira
desde tu corazón.

Deja que tu laberinto construya
su respuesta.

                           en Ella camina sola (Olmo Ediciones, 
                                Buenos Aires, 2006).


Delfina Tiscornia (Argentina, 1966-1996)




JOSÉ MARÍA CUMBREÑO






Escribir


Enhebrar una aguja con los ojos cerrados.



La cerca de piedra


Mi abuelo puso una piedra
sobre la piedra
que había puesto su padre.

Mi padre puso una piedra
sobre la piedra
que había puesto mi abuelo.

Límite. Linde.


Yo tengo una piedra en la mano.



Metamorfosis


Los dictadores se convierten en exdictadores.
Los exdictadores, en senadores vitalicios.
Los senadores vitalicios, en inofensivos ancianos.
Y los inofensivos ancianos, finalmente, terminan 
perdiendo la memoria.



La parte por el todo


Todas las casas se construyen con presencias y ausencias.
El ladrillo que se pone será un muro.
El ladrillo que no se pone será una puerta.



Nudos


Los egipcios representaban la palabra nombre con un dibujo en el que se veía una cuerda llena de nudos.

Debe de ser ésa la razón por la que hay nudos que se aflojan casi solos.


Y nudos que sólo se deshacen si se cortan.



BENITO DEL PLIEGO





Justificas tu vida


Ahora
más allá de dedo alguno
justificas tu vida
Lo que se hundió
se hundió
todo se vuelca:
junturas de una ruptura
Allá Abajo
junto a las hediondas hierbas
hacedoras del petróleo
Allá Abajo
formación de un solo bloque
catedral sin peso
se hunde te desgarra
hacia un afable fondo de petróleo

                                        (De Muesca)



 LA MOSCA


            -"La insistencia es virtud y condena. Insiste en tu 
               ruina y obtendrás la salvación" _ dejó dicho un poeta.


Se acepta el hambre y el frío, pero la insatisfacción es cuchillo 
que se clava en uno mismo.

Un mundo pequeño y miserable, el deseo lo transforma en panal: 
él nos incita y él nos sacia, él nos encierra.




Benito del Pliego(Madrid, 1970). Libros de poemas: "Fisiones" 
(1997) —reeditado en "Muesca" (Madrid: 
Amargord, 2010); "Alcance de la mano" (1998) –parcialmente 
recuperado como "Merma" (Tenerife: Baile del Sol, 2009);
"Índice", recientemente re-editado con las intervenciones grá
ficas de Pedro Núñez (Varasek Ediciones, 2011). El poemario
"Fábula", también intervenido por Pedro Núñez, se publicó en
2012 en Aristas Martínez. Además, ha escrito ensayos sobre
poetas como Juan Larrea, Antonio Gamoneda y Ana Becciu.
Es traductor, editor y docente

FRANCISCO CENAMOR





aventuras de barrio


mis aventuras son de aquí de barrio

de amores imposibles cuando descubres a la chica
que en el tren te mira a los ojos cada mañana
haciendo cola en el banco con su novio

de miradas furtivas en la misa de once
que acaban en una cita en el discobar

de bares con olor a frito donde se niegan penaltis

de goles marcados al sábado
como si en ello nos fuese la vida

de aceras por descubrir
ínsulas extrañas do luchar contra los coches
los nuevos gigantes sancho

de valiente muerte juvenil
sobre las ruedas del fin de semana

de equipo de piernas para sillas de ruedas

de mujeres con depresión
que se asfixian subiendo al cuarto piso

de david ecologista intentando abatir
a goliath ministerio de obras públicas

de cola del paro y ley de extranjería

de olmos y plátanos por palmeras y lianas

sin salir de mi ciudad
el mundo se ha convertido
en una apasionante aventura


                          Del libro Ángeles sin cielo (Ediciones 
                          Vitruvio, Madrid, 2003)



cansancio ajeno


hay cada mañana una mujer maría
que se sienta al borde del abismo de su cama
mira hacia abajo antes de saltar
y duda sin remedio de si irá al trabajo

hay cada tarde un hombre manuel
que se sienta cansado en un banco del gimnasio
mira su peluda barriga que no baja
y piensa en sacar mañana todo su dinero e irse

hay también cada mañana un joven raúl
que coge sus libros para ir al instituto
mira con ojos dormidos el desorden de su mesa
y encuentra el cedé que le gustaría quedarse a escuchar

hay cada atardecer una abuela cipriana
que abandona con paso cansado el cementerio
mira con envidia la tumba del marido
y siente que pronto se liberará de su pesado cuerpo

hay cansancio en estos días extraños
y aunque me levanto de la mesa y lo dejo
me dan ganas de escribir al final del poema
que tal vez sean mis ojos los que se han cansado


                           Del libro Asamblea de palabras (Ediciones 
                      Vitruvio, Madrid, 2007).


Francisco Cenamor(Leganés,1965). Ha publicado los libros
de poemas Amando nubes (1999, Talasa), Ángeles sin cielo
(2003, Vitrubio), Asamblea de palabras (2007, Vitrubio) y Casa
de aire (Amargod, 2009).


Entrevista                                                 Su blog