sábado, 2 de noviembre de 2013

ESTEBAN MOORE





LA FOTOGRAFIA


El marco de plata trabajada de unos 14 x 10 cm.
         estuvo olvidado dentro de un sobre
     en uno de los cajones de un mueble
              vaya a saber cuántos años
Hasta que un día fue descubierto por una de mis hijas
       quien  sacó de él una vieja fotografía
         lo limpió --le dio brillo
    y lo utilizó para colocar la foto de su novio
                     -ya no recuerdo cuál-
Esa fotografía antigua -de color sepia
                 de una mujer joven y una niña
 con  largos vestidos  --abrigos con cuellos de piel   
    sombreros --de fines del  XIX o muy de principios del XX
        botines acordonados - tacos casi imperceptibles      
            anduvo dando vueltas por la casa
                                   --habitó rincones sin luz
No se quién volvió a encontrarla  y la dejó sobre la mesa del comedor
                                 entre un montón de papeles
 Una tarde de domingo con lluvia
                      decidí poner orden y archivarlos
     entonces llegó mi turno de enfrentarme con esa imagen
                               la miré detenidamente
               -----me inquietó  la adustez de los rostros
                            la tristeza  en sus miradas
 En el reverso mi abuela había escrito
                                    /era su letra no había dudas/
            en tinta negra  y con pluma fuente
" Tiíta Flo y Helen Kathleen,
quien murió de fiebre escarlatina,
a los once años de edad, en St Cloud , París"
 (Aunty Flo  & Helen Kathleen, who died when 11 years old,
 of scarlet fever,  in St Cloud, Paris)
Tenía  también el sello algo borroneado del fotógrafo
            Gilbert Frères  (peintres photographes)
Quiénes eran
      esa  mujer joven  y esa  niña
            retratadas en las afueras de París
   Qué hacía esa fotografía antigua 
                   entre los recuerdos familiares
          --ya desaparecida
              la generación de nuestros abuelos
                    nunca  llegaré a saberlo
Quizás alguien en los suburbios de Dublín
       o en algún pueblito en el condado de Longford
tenga una vieja fotografía de una joven pareja
      sonriendo ante la cámara
en un estudio fotográfico de Buenos Aires
       o en la rambla de Mar del Plata
y se esté haciendo preguntas similares a las mías


EM(Buenos Aires, 1952). Poeta, traductor y ensayista. En poesía 
sus últimos títulos publicados son: El avión negro y otros poemas
(2007); Veinte años no son nada (2010) Pruebas al canto y otros 
poemas (2012). En ensayo publicó: Primer Catálogo de Revistas 
Culturales de la Argentina(‘01) y ha dado a conocer en revistas y 
diarios textos sobre la obra de diversos poetas argentinos y ex
tranjeros reunidos en Lecturas y apropiaciones (Córdoba, 2012). 
Colabora con publicaciones del país y del extranjeroHa sido par
cialmente traducido al inglés, italiano, alemán, lituano, portugués 
y albanés.

ENRIQUE FIERRO


Enrique Fierro


DONDE LA SIESTA DEL FAUNO


La siesta del fauno donde la luz de Austin
la luz de Austin donde pecho palpitante
pecho palpitante donde los tristes trópicos
los tristes trópicos donde la nieve blanca
la nieve blanca donde caballo muerto
caballo muerto donde tarde secreta
tarde secreta donde mi prima Gladys
mi prima Gladys donde los días crueles
los días crueles donde deslices varios
deslices varios donde amores y espanto
amores y espanto donde la Vía Láctea
la Vía Láctea donde la piel que toco
la piel que toco donde no fuiste nadie
no fuiste nadie donde te dije todo
te dije todo donde los propios ojos
los propios ojos donde nada se sabe
nada se sabe donde fisura y corte
fisura y corte donde la letanía
la letanía donde nunca llegaste
nunca llegaste donde los pocos muchos
los pocos muchos donde Montevideo
Montevideo donde la cabellera
la cabellera donde la pesadilla
la pesadilla donde fosa común
fosa común donde todo es mentira
todo es mentira donde blanco y celeste
blanco y celeste donde vino y se fue
vino y se fue donde carta perdida
carta perdida donde insecto de la nada
insecto de la nada donde dos orquestas
dos orquestas donde la siesta del fauno


EF(Montevideo, Uruguay, 1941). Ha publicado poesía y crítica
literaria, y enseñado  literatura. Entre 1974 y 1984 vivió en el 
exilio en México con su esposa, la poeta Ida Vitale. Director 
de la Biblioteca Nacional en Uruguay. Dio clases en Austin.
Algunas de sus obras son: De la Invención('64), Mutaciones I
('72), Impedimenta(‘73), Capítulo Aparte(´’74), Breve suma(‘76),
Fuera de Lugar('82), Quiero Ver Una vaca('89), Homenajes('91), 
La savia duda('96), Hechos, deshechos('97), Contra la Distancia
(97), Queda(2004), Resta (2010). 

ALFREDO FRESSIA





ALFREDO Y YO


Duerme bajo el firmamento
la paciente flora del invierno.
Yo también duermo en mi cuarto de pobre.
Del lado ciego de la almohada
otro Alfredo tirita, es un ala
o una sombra que prendí al alfiler
entre las hojas de herbario, un insomne
aprisionado en las nervaduras,
mi fantasma transparente.
¿Qué haré contigo, Alfredo?
Afuera pasará un dromedario
por el ojo de la aguja, un milagro,
la larga letanía de tus santos
para escapar del laberinto,
tocar el infinito herido por la flecha
en la constelación de Sagitario
y siempre la tortuga en tu poema
ganaba la carrera.
Sobrevivo a cada noche
como un potro celeste
nutrido con alfalfa y con estrellas
mientras tú, Alfredo, hueles a hierbas viejas
en el cajón atiborrado de secretos.
Yo te olvido al despertar, sigo mi busca
obstinada en el pajar del mundo
y te reencuentro en la almohada
pinchado al otro lado de mi sueño


AF(Montevideo, Uruguay, 1948). Poeta, cronista, traductor y
crítico literario. Desde 1976 reside en Sao Paulo, Brasil. Su obra
poética ha sido traducida a varios idiomas. Su primer poemario
fue publicado en 1973 y el más reciente en 2012. El poema aquí
publicado pertenece a Poeta en el Edén, el poemario de 2012
editado en México (La Cabra Editora) y en Montevideo(Civiles Ile
trados).

SAINT-JOHN PERSE





Anábasis


III


El hombre sale a la cosecha de cebada. No sé qué habló tan fuerte sobre mi techo. Y he aquí que estos reyes se han sentado en mi puerta. Y el embajador come en la mesa de los reyes. (¡Que mi grano les alimente!) El verificador de pesas y medidas desciende por los ríos enfáticos con toda clase de restos de insectos. Y de briznas de paja en las barbas.

¡Bien! ¡Nos dejas perplejos, Sol! ¡Nos has dicho tales mentiras! ¡Instigador de problemas, de discordias! Repleto de insultos y de escándalos ¡Oh, sedicioso, haz estallar la almendra de mi ojo! Mi corazón pía de alegría bajo las magnificencia de la cal. Canta el pájaro: "¡Oh, vejez...!", ¡por sus lechos van los ríos como gritos de mujer y este mundo es más bello que una piel de morrueco pintada en rojo!

¡Más amplia la historia de esa hojarrasca en nuestro muros, y el agua más pura que en los sueños, gracias, gracias le sean dadas por no ser un ensueño! Mi alma está plena de mentira, como el mar fuerte y ágil bajo la vocación de la elocuencia. El olor poderosos me rodea, Y la duda se eleva sobre la realidad de las cosas. Pero si un hombre tiene por agradable su tristeza ¡que lo exhiban de día y mi opinión es que lo maten, si no habrá una sedición.

Mejor dicho: te advertimos, Retórico, sobre nuestras ventajas incalculables. ¡Los mares culpables en los estrechos no han conocido juez más riguroso! Y el hombre entusiasmado con un vino, llevando su corazón zumbador y feroz como un pastel de moscas negras, se pone a musitar: "... rosas, purpúrea delicia: la vasta tierra de mi deseo, ¿quién establecerá los límites esta noche...?" Y un tal, hijo de tal, hombre pobre, llega al poder de los signos y los sueños.

 "Trazad rutas por donde habrán de irse las gentes de toda raza, mostrando ese color amarillo del calcañal: los príncipes, los ministros, los capitanes de voces amigdalianas; aquellos que hicieron grandes cosas, y aquellos que ven en sueños esto o lo otro... El sacerdote ha presentado sus leyes contra el gusto de las mujeres por las bestias. El gramático escoge el lugar de sus disputas al aire libre. El sastre cuelga de un viejo árbol un traje nuevo de bello terciopelo. Y el hombre aquejado de gonorrea lava su ropa en el agua pura. Hacen quemar la hez del enfermizo y su tufo llega al remero en su barco, un olor que le deleita".

El hombre sale a la cosecha de la cebada. El olor poderoso me rodea, y el agua más pura que en Jabal tiene rumor de otro tiempo... En el más largo día del año calvo, elogiando la tierra bajo el herbaje, yo no sé quién ha seguido tan estrechamente mis pasos. Y los muertos bajo la arena y la orina y la sal de la tierra son ya como cascabillo cuyo grano fue arrojado a los pájaros. Y mi alma, mi alma vela ostentosa a las puertas de la muerte...


- Más dí al príncipe que calle: ¡clavado en la lanza, entre nosotros, este cráneo de caballo!



GUSTAVO BORGA





esos trapos

esos trapos
rotos

rotos
por pie
por manos
rodillas
por codos
por dientes

esos trapos

esos trapos
sucios

sucios
de llanto
de sangre
de semen
de mierda

esos trapos

esos trapos
están

esos trapos
existen

esos trapos
no son un sueño

                                   de patitos degollados



Gustavo Borga(Villa Nueva, Cba., 1960). Poeta.