sábado, 5 de octubre de 2013

OCTAVIO PAZ





COMO QUIEN OYE LLOVER


Óyeme como quien oye llover,
ni atenta ni distraída,
pasos leves, llovizna,
agua que es aire, aire que es tiempo,
el día no acaba de irse,
la noche no llega todavía,
figuraciones de la niebla
al doblar la esquina,
figuraciones del tiempo
en el recodo de esta pausa,
óyeme como quien oye llover,
sin oírme, oyendo lo que digo
con los ojos abiertos hacia adentro,
dormida con los cinco sentidos despiertos,
llueve, pasos leves, rumor de sílabas,
aire y agua, palabras que no pesan:
lo que fuimos y somos,
los días y los años, este instante,
tiempo sin peso, pesadumbre enorme,
óyeme como quien oye llover,
relumbra el asfalto húmedo,
el vaho se levanta y camina,
la noche se abre y me mira,
eres tú y tu talle de vaho,
tú y tu cara de noche,
tú y tu pelo, lento relámpago,
cruzas la calle y entras en mi frente,
pasos de agua sobre mis párpados,
óyeme como quien oye llover,
el asfalto relumbra, tú cruzas la calle,
es la niebla errante en la noche,
como quien oye llover
es la noche dormida en tu cama,
es el oleaje de tu respiración,
tus dedos de agua mojan mi frente,
tus dedos de llama queman mis ojos,
tus dedos de aire abren los párpados del tiempo,
manar de apariciones y resurrecciones,
óyeme como quien oye llover,
pasan los años, regresan los instantes,
¿oyes tus pasos en el cuarto vecino?
no aquí ni allá: los oyes
en otro tiempo que es ahora mismo,
oye los pasos del tiempo
inventor de lugares sin peso ni sitio,
oye la lluvia correr por la terraza,
la noche ya es más noche en la arboleda,
en los follajes ha anidado el rayo,
vago jardín a la deriva
entra, tu sombra cubre esta página.

FERRÁN ADRIÀ

FRANK BÁEZ


Frank Báez con Thurston Moore 



Bailo como Rimbaud


Soy el de pies planos.
Un Fred Astaire de los trópicos.
El bailarín que le propinan un sillazo.
El que no tiene nada que perder.
Bailo como el trapecista que se deja caer
de los trapecios por joder.
Doy más vueltas que un abanico.
Bailo peor que Emily Dickinson.
Con esos pies con los que Jesucristo
caminó sobre las aguas yo doy mis pasitos
de salsa en las pistas todos los domingos.
Soy un derviche en el desierto girando.
Un perro que intenta morderse el rabo.
Una silla de ruedas que cae por las escaleras.
Bailo como Rimbaud colgando
guirnaldas de estrella a estrella.
Mi cabeza estalla como una piñata.
Mi coreografía es en cámara lenta.
Soy Jonás bailando en el estómago de la ballena.
Los pistoleros me disparan
a los pies para que baile.
Soy el último stripper de Zaire.
El espíritu de Elvis Presley
se apodera de mi cuerpo.
Artes marciales. Caos. Bachatas mentales.
Coreografías de zombis
en una terraza de Bonao.
En una velada en Nueva York
me prohibieron ciertos pasos.
Soy Iris Chacón saliéndose
de la pantalla del televisor.
Soy Cristo que bota whiskie por los oídos.
La vaca que los obreros alzan
en una grúa para lanzarla al vacío.
Soy Johnny come vidrio.
Rimbaud con gafas oscuras bailando el perrito.
Uno de los robots de Daft Punk.
Bailarín sustituto de Wilfrido.
En Londres un vampiro dijo
que llevo bailando varios siglos.
Acto seguido, se convirtió en murciélago
y rompió la ventana en dirección a una fiesta
donde hubiese más vino.


Báez, Frank.  Jarrón y otros poemas (2004). Reedición de Cielo Naranja.