viernes, 27 de septiembre de 2013

JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO





PALABRAS PARA JULIA


Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Un hombre sólo, una mujer
así, tomados de uno en uno,
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.

Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares,
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname, no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre, siempre, acuérdate
de lo que un día yo escribí



pensando en ti como ahora pienso.
JAG(Barcelona, 1928-1999). El retorno, 1955. Claridad, 1959. Años 
decisivos, 1961. Algo sucede, 1968. Bajo tolerancia, 1973. Taller de 
Arquitectura, 1976. Del tiempo y del olvido, 1977. Palabras para Julia, 
1979. Los pasos del cazador, 1980. A veces gran amor, 1981. Final de 
un adiós, 1984. La noche le es propicia, 1992. Elegías a Julia Gay, 1993. 
Como los trenes de la Noche, 1994. Cuadernos de El Escorial, 1995.

THANASIS KOSTAVARAS





Los perdidos


Me salvé.
Para irme un viejo miserable
lleno de arrugas desilusiones y errores

Gasté mi vida en detalles.
Sopesando ademanes y palabras.
Comprando caro con sangre y al final vendiendo barato.

Somos una generación que no tiene ya más que recuerdos
Vivimos el fuego y el miedo la soberbia y la amargura
la decisión y la negación.

Ahora acabados nos sentamos las noches y hacemos las cuentas
y siempre salimos perdiendo
(aunque aún no sepamos dónde debería estar la ganancia)
y sin embargo hallamos los golpes parciales
sobre todo eso: interminable en nosotros
la última herida.




Autobiografía


Viví como una fiera.
Atento siempre el oído.
Cambiando de rostro y de nombre
entre fusiles, hierros y cuerdas

En pozos echaron mi sueño.
Perros y alambres desgarraron mi cuerpo.
Nada me dejaron,
Sólo salvé mi silencio.

Viví mi vida como una fiera.


                       Versiones de Francisco Torres Córdova

LUIS GOYTISOLO





El lago en las pupilas (frag.)

I

Gloria


Paseantes

–¿Qué le voy a contar a Vd. que no sepa? Pasear a lo
largo de la orilla contemplando el entorno reflejado en el
lago, un entorno ajardinado que no hace sino dar real­
ce al suntuoso empaque de los edificios; dejar atrás las
embarcaciones del pequeño puerto deportivo fijando ya
la atención en las montañas circundantes, poco más –en
apariencia– que un perfil decorativo que, sin embargo, se­
gún nos aproximamos, se revela no menos rico en detalles
que la orilla del lago, con sus senderos, sus excursionistas,
los prados y las vacas, los bosques, los peñascos, los turis­
tas que contemplan cómo se amplía el panorama según
asciende el funicular, el pintor que desde un punto desta­
cado traslada a la tela una imagen del conjunto, el pasean­
te que desde más arriba contempla a ese pintor, ya entre
retazos de niebla que aíslan las alturas y ensombrecen el
lago allá al fondo, de súbito todo como en un paisaje de
Caspar David Friedrich que con sus desoladas soledades
viene a desbaratar ese Locarno de risueña tarjeta postal.
Sólo que para entonces el visitante ya habrá emprendido
el regreso, a la que su fino instinto vea peligrar la estampa
de Locarno que le ha traído hasta aquí.



























































Luis Goytisolo





[foto de la noticia]




CLAUDIA HUERGO





LÓPEZ 


Quisiera tener alguna anécdota triste
Algún recuerdo luminoso
Desde dónde escribir su falta, López.
Pero no los tengo, y lo mismo escribo.
Escribo sobre un desconocido para mí.
Escribo acerca de un desconocido
Que se me aparece en fotos
En dibujos
En stencils.
Se me aparece
Con su cara de hombre
De albañil Fotos-dibujos-stencils- que ni siquiera tengo
Propiamente
En el sentido de una propiedad
Sino que me los encuentro
Desparramados
Por la ciudad
Por las plazas
En las paredes
En alguna vereda.
Su rostro chorrea en los paisajes urbanos
Y es tan de todos
Y tan de nadie
Pienso en esas formas de celebridad
En qué hubiera pensando Jorge Julio
Un individuo llamado Jorge Julio
De tamaña notoriedad
Si alguien alguna vez le hubiera dicho
Del costo del ascenso a la fama
Pero nadie piensa ya en ese lugar
En ese lugar Jorge Julio
Ya nadie responde
Sus desaparecedores
Hicieron nacer un fantasma
Un fantasma de ojos cerrados en algún dibujo
Un fantasma que mira desde una foto
Que se incorpora
Que taladra
Que reclama Aparecer.
Vivo o muerto.
Cal o ladrillo.
Pero aparecer.

Aparecer.