jueves, 15 de agosto de 2013

JAMES LAUGHLIN





TU AMOR

me recuerda el sentido
del humor de algunos

plomeros bromistas que
trastocan las perillas del

agua caliente y el agua fría
en los lavabos de los hoteles.

                     versión de Urtecho y Cardenal



El enlace

El dormirse en los brazos
de alguien que se ama

tiene algo de sagrado:
algo que sobrevive

de un rito primitivo
es más que acurrucarse

como los animales
en días de tormenta

es un cuerpo un santuario
para el otro: el enla-

ce es un pacto de cara
hacia el futuro una alianza

que no debe romperse
ahora entra en contacto

la sangre con la sangre
y la respiración

con la respiración
como si fueran manos

tocándose, estrechándose.

                                 Trad. Ezequiel Zaidenwerg

CHARLES OLSON





Canción 1

fotos coloreadas
de toda clase de comidas: sucias
postales
Y palabras, palabras, palabras
por encima de todo
Sin ojos ni orejas
para que hagan lo que hacen (todos
invadidos, apropiados, enfurecidos, cada sentido
incluyendo a la mente, ese obrero de lo que es
Y ese otro sentido
creado para dar incluso a los más desdichados, 
a cualquiera de nosotros, desdichados,
ese consuelo (engrasó
amortiguó
incluso la canción
de los tranvías



Canción 2

todo
mal
Y me preguntan —me pregunto (yo también, cubierto
de sus vísceras) ¿a dónde
iremos ahora, qué hacer
cuando incluso las escrituras públicas
cantan?
¿cómo ir a donde sea,
incluso al otro lado del pueblo?
¿cómo salir de donde sea (todos los cuerpos
enterrados
en tumbas a ras de tierra?



Canción 3

Esta mañana de poca nieve
cuento las bendiciones, la fuga en el grifo
que convierte el lavabo en tiempo, la gota
de agua en un agua tan dulce
como el Seth Thomas
en la vieja cocina
en la que mi padre se paraba en calzones a dar vueltas (siempre
olvidaba el día 30, igual que yo que no quiero recordar
la renta
en estos días una casa
parece tan ajena,
especialmente,
la de Congoleum

O las cañerías
que no funcionan, esto me gusta, he usado incluso clips
e hilo para sujetar el flotador     Y hacer correr el agua
con mi mano
Pero que el coche no sirva, que nada móvil se mueva
sin esa canción que vacié de mis oídos, el estruendo musical
de toda propiedad…
Hoyos
en mis zapatos, no importa, mi bragueta
abierta,
andrajoso, la bendición
que de nuevo significan los aprietos
“En plena abundancia, camina
casi
desnudo
Ante la dulzura,
orina
En tiempos de bondad,
ve de lado, ve
a chocar, pégales, ve tan
(tan cerca que puedas

rasgar
En la tierra de la abundancia, hazla
a un lado
toma el camino
del más bajo,
incluyendo
tus piernas, ve
en contra, ve
a cantar



Canción 4

Conozco una casa de ramas y lodo,
conozco un vestido recién hilvanado
(vi al viento
inflar el algodón
pegado a su cuerpo
desde el tobillo
¡así!
era Niké

Y sus pies: qué huesos
pude tener las lágrimas
que tuvo ese pedante
que fue incapaz de desenvolverlo, tuvo que pedirles 
que lo hicieran, en la cubierta del barco

y miró,
los primeros ojos de hombre que volvieron a mirar
al iniciarse el movimiento humano (la semana pasada
hace 300,000,000 de años

Ella
cruzó la plaza
rápido, el agua
en esta época del año, tan
escasa

Y los peces



Canción 5

He visto los rostros de la necesidad,
y no he necesitado de la FAO: Appleseed
ha vuelto a
lo mismo que cualquiera de nosotros
Nueva Inglaterra



Canción 6

tú cantas, tú
que también
deseas

                 de Los poemas de Maximus, Mangos de Hacha editorial, 2010.

Trad. Ricardo Cázares Graña

ROBERT PENN WARREN

    
By Annie Leibovitz



MÁSTILES AL AMANECER 


Pasado el segundo canto del gallo los mástiles en el puerto lentamente se emblanquecen.

Aún no hay luz en el Este, pero las estrellas muestran cierta fatiga.
Se retiran a una nueva distancia. Han descubierto que no valemos la pena. Hace rato que

El búho, en el oscuro eucalipto, funesto y melodioso, llamó por última vez, y

Rato hace desde que la luna se hundió y los ingleses
Acabaron de fornicar en sus queches. Por la noche hubo una fuerte crecida.

Rojo murió el sol, pero al anochecer se levantó un viento del Este, un mar blanco rezongó el negro promontorio del muelle.

Cuando hay una fuerte crecida, uno puede, si se rinde a ella, experimentar
Un sentido, en el acto, de unidad mística con ese ritmo. La voluntad del mar es tu paz.

Pero ahora no hay movimiento, el rostro de la bahía se ve lustroso en la oscuridad, como

Una ventana acostada en el suelo negro a la par de un muro, cerca de un puñado de cenizas. No

Recibe ni da luz. Esta es la hora en que el mar

Se hunde en meditación. Duda de su propia misión. El gato ahogado
Que en la crecida de anoche jugueteaba con las estacas del muelle y parecía

Querer subirse a ellas y secarse, ahora flota libre. Sobre esa superficie, él es sólo una leve convexidad, como

Un párpado cerrado, en lo oscuro. Uno debe aprender a aceptar el beso del destino, pues

Los mástiles lentamente se emblanquecen, como la luz, como el rocío, tras la oscuridad
Que en ellos se condensa, sobre maderas aceitadas, sobre el metal. El rocío se emblanquece en la oscuridad.

Yo reposo en mi cama y pienso cómo, en la oscuridad, los mástiles se emblanquecen.

El sonido del motor del primer bote pesquero muere en dirección del mar. Pronto
En la cañada, tierra adentro, se despierta la paloma del alba. Debemos intentar

Amar tanto al mundo para poder, al final, creer en Dios.


Trad. Gustavo Adolfo Chaves







CHARLES OLSON

CHARLES OLSON


































































ROBERT PENN WARREN





Fragmento de Democracia y Poesía



" Lo que la poesía celebra más considerablemente es la capacidad del hombre para enfrentar la profunda y oscura interiorización de su naturaleza y destino. Al mismo tiempo que hemos tomado y ocupado nuestro continente, nuestros poetas han explorado la crisis del espíritu estadounidense que forcejea con su destino. Ellos han enfrentado, a veces de manera inconsciente, la ambigüedad trágica en el hecho de que el espíritu de la nación que prometimos crear ha sido una frecuente víctima de nuestro asombroso éxito objetivo, y de que, en nuestro éxito, hemos empeñado la esencia misma de la nación que prometimos crear. "


RPW, novelista, poeta y ensayista, nació en 1905 en Guthrie, Kentucky 
(Estados Unidos) y murió en 1989.