martes, 6 de agosto de 2013

ARSENI TARKOVSKI




Palidece la visión, mi fuerza,
Dos invisibles lanzas de diamantes;
Se ensordece el oído, repleto de un antiguo trueno
Y de la casa paterna el aliento;
De los músculos firmes se aflojan los nudos,
Bueyes encanecidos en tierras de cultivo;
Y ya no brillan por las noches
Las alas en mi espalda.
Soy una vela, me consumí en un banquete.
Recojan mi cera después del alba,
Y les dictará esta hoja,
Cómo llorar y de qué sentirse orgullosos,
Cómo de la alegría, su último tercio
Repartir y morir fácilmente,
Y al amparo de un techo fortuito
Encenderse a título póstumo, como la palabra.


***


Soy una sombra, de aquellas sombras que una vez
Al beber el agua terrestre, no han calmado la sed
Y vuelven en su camino pedregoso,
Alterando los sueños de los vivos, para tomar un 
trago de agua viva.
Como la primera barca del vientre del océano,
Como un cántaro sacrificial emerge de un túmulo,
Así alcanzaré los escalones
Donde me aguardará tu viva sombra.
¿Y si es un engaño, y si es un cuento,
Y no es una cara, sino una máscara en yeso
Que nos observa desde el centro de la Tierra
Con sus ojos de duras piedras y sin lágrimas?


***


Cuánta hojarasca se ha amontonado. Son los pulmones 
de nuestros árboles,
Desoladas, aplanadas burbujas de oxígeno,
El techo de los nidos de los pájaros, sostén del cielo en verano,
Alas de mariposas torturadas, ocre y púrpura de un anhelo,
En la vida preciosa, en la discordia y la reconciliación,
Caigan a tierra oblicuamente, ardan en las hogueras, 
redúzcanse a cenizas,
Barquillos de sílfides tontas yacen bajo nuestros pies. Pero hijos
De los pájaros del norte vuelan al sur, sin despedirse de nadie,
Hojas, hermanas mías, dénme una señal, que al cabo de medio año 
Su verde reemplazo vestirá los árboles desnudos.
Hojas, hermanas mías, inspírenme plena confianza
En mi fuerza, en la buena vista y en el tacto,
Hojas, hermanas mías, refuércenme en esta vida,
Hojas, hermanas mías, sosténganse en las ramas hasta la nieve.


                                                 Traducción de Ludmila Biriukova


AT(Elisavetgrad-Rusia, 1907 - Moscú, 1989). Poeta.



DENISE LEVERTOV



CANCIÓN EXTRAÑA

El aullido vacilante de un perro virtuoso entrada la medianoche
resuelto en tres ladridos bajos en staccato.
Tres veces la misma alocución
repetida, insistente.
Se asegura, como un pájaro que practica
                      todo el día,
                      su fraseo.
Lo escucho entredormida, consciente
del placer de escuchar,
sin asustarme de estar sola.
Pero el miedo me fastidia: ¿la herida
que sufrió mi vida
se está curando demasiado rápido,
cerrándose con rencor?
¿La cicatriz
va a arrugar la piel de mi alma?
“Silencio”, le grita alguien al perro
que una vez más eleva su queja
en la noche otoñal como una canción extraña.


                                                    de "Poems 1972-1982"
                                 New Directions Publishing Corporation, 2001

                      Versión en castellano de Sandra Toro


Denise Levertov (Inglaterra, Ilford,1923 -E.E.U.U., 1998)